Cuba, la paz en Colombia y otros refranes

Riflexiones del Francotirador del Cauto

Dice un viejo refrán, que en política sólo triunfan aquellos que ponen la vela donde sopla el aire y no aquellos que pretenden que sople el aire donde ponen la vela; debe ser por ello que nosotros somos tan malos en hacer política doméstica, y muy buenos en hacer política internacional: ponemos la vela de acuerdo a nuestros despropósitos.

Estas ideas expresadas me surgen con el libro recién lanzado titulado “La Paz en Colombia”, el cual debe estar muy bueno, aunque aún no lo he leído, pero cuando logre tenerlo lo pondré en lista de espera, porque tengo priorizado otras lecturas como un libro que debe aparecer en breve titulado “Como resolver los problemas económicos en Cuba”, todavía no se conoce el autor, creo que no ha nacido; así como otro libro titulado “Cómo desviar los huracanes de una isla en ruinas”, escrita por otro escritor aún desconocido, le dicen Tato Nostradamus, personaje que en nuestros tiempos le ha dado por predecir que sí se puede poner una vela para que sople el viento.

A fuerza de militar en la izquierda uno llega a hacerse un experto. La historia nos muestra como la lucha de los pueblos tienen sus puntos álgidos en el planeta. En un tiempo fue Vietnam, en otro el Medio Oriente, luego Al Qaeda, más tarde Venezuela, y siempre los teóricos de la izquierda, olvidando a Marx, Engels y Lenin, y tratando de explicar y dar soluciones a las crisis.

Ahora es la paz en Colombia. Aunque realmente como latinoamericanos nos amamos y nos queremos, y si es necesario estamos prestos a dar nuestra sangre unos por los otros, realmente creo que quienes deben opinar y resolver la paz en Colombia son los colombianos; nosotros, los cubanos, debemos analizar como solucionamos nuestra situación interna.

Creo que debemos dejarnos de tabúes. Nadie quiere molestar al brujo de la tribu, bien ganado se tiene todo lo que ha hecho por la horda, pero es que la brujería ya no funciona, la vela ya no se enciende ni por donde sopla el aire, es que es más, no hay vela y no hay aire.

El período especial es una etapa de nuestra sociedad de la que se habla, pero solo para convertir el revés en victoria, es decir, nos llenamos de aire la boca, los pulmones y el estomago para decir que resistimos a pesar de todo. Nadie valora el costo, olvidando aquel otro refrán que dice que las convicciones políticas son como la virginidad: una vez perdidas, no vuelven a recobrarse.

Del período especial emergió una sociedad cubana llena de corrupción, pero no aquella corrupción de antes del 1959, donde la putrefacción permeaba las altas esferas oficiales, sino la corrupción del obrero obligado a desviar recursos para la sobrevivencia, aunque mirándolo desde otra arista, bien puede decirse que, es el obrero tomando habilidosamente lo que el propietario estatal le arrebata explotadoramente. Mientras haya un salario hay explotación.

Desde que tengo uso de razón me vienen dando clases de marxismo. En la secundaria, en el pre universitario, en la universidad, en cuanto curso uno ha tomado en la vida aunque haya sido de campismo popular, ahí el profesor de marxismo picoteando en tu mente que el hombre es un ser social, que el hombre piensa de acuerdo a como vive, entonces si vives en la miseria debes pensar miserablemente, pero aspiramos a que nuestro pueblo piense de otra forma aunque viva dentro de la escasez constante: la vela para que sople el viento.

¡Ah! Ese libro sobre cómo resolver nuestros problemas económicos, ¿Cuándo llegará?, Porque no me vengan ahora conque esos ilusos que hablan del socialismo participativo tienen toda la razón, que no me salgan ahora con el cooperativismo y la autogestión, esas son teorías de los timoratos, de los que venden su pluma a los obreros para que estos tengan un mejor modo de vida, esos son unos mercenarios de la clase obrera.

Esos mercenarios olvidan que el obrero no sabe administrar, para eso se creó desde tiempos inmemorables el burócrata. El obrero está para trabajar y de paso, para pasar trabajos. De lo contrario se aburguesa, y un obrero aburguesado produce poco, casi se parece a un burócrata.

Para eso está Tato, que al hablarle de mi teorema enseguida tuvo una solución: pones la vela para que sople el viento, si no sopla el viento, pues sopla con la boca, pero no dejes apagar la vela: puro socialismo estaliniano, sopla hasta que te quedes sin dientes y aplaude hasta la extenuación.

¿Quién es Tato?

Tato es un vecino del barrio, lo recuerdoexigente desde que tengo uso de razón. En su casa no se hacía nada sin la autorización de Tato, al punto, que cuando salía por la mañana abría la alacena, que tenía permanentemente con candado, y extraía de ella lo que la esposa debía cocinar durante el día. Es más, administraba el jabón y el polvo de lavar que se podía gastar a la semana. Allí no se hacía nada sin la autorización de Tato. El tubo de pasta dental debía durar un mes, si se acababa antes: a lavarse la boca conel cepillo solo.

Lo de Tato era una intransigencia total hasta un día que llegó a su casa y se encontró que los dos hijos se habían marchado para no regresar jamás, emigraron a La Florida.

Si le preguntas a los hijos de Tato ¿que es el socialismo? de seguro que tienen una percepción funesta, que no es la misma de aquel que creció y se educó en un ambiente más respirable con la ayuda de los societicos.

¿Y saben que le dijo Tato a su mujer al enterarse que se habían quedado solos? Esto está al joderse. Viró la espalda y se fue. No le preguntó a la esposa la posible causa de porqué se había quedado solo.

Cuando Tato regresó esa noche por su esposa se encontró una esquela que decía: me fui con otro.

La alacena seguía con candado puesto. Ni la mujer quería lo que Tato guardaba en ella.

Tato, tú fuiste quien desgració a tu familia, cometiste errores y no lo reconoces, no trataste de enmendarlos. Pero no, Tato es el insustituible, el Robespierre de la casa, al que nadie puede criticar, ni censurar. Tato se quedó sin hogar. Tato está solo.

Tato tiene ahora mucho tiempo libre. Ha comenzado a escribir sobre cómo el hombre debe mandar en su hogar, como deben ser tratadas las esposas y los hijos. Es otro libro que tengo en lista de espera.

Mientras tanto, el pueblo cubano tiene que olvidarse de los Tatos y aprender a hacer política, a interesarse por ella, para que todos pongamos las manos en el pastel y seamos todos responsables de los logros y desaciertos, porque hemos aprendido que el mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobernadospor personas que si se interesan.

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