Cuba: La libertad, el poder y la tiranía (Cuarta parte)

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Cultivo una rosa blanca,

en julio como en enero,

para el amigo sincero

que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca

el corazón con que vivo

cardo ni oruga cultivo:

cultivo la rosa blanca.

José Martí

La izquierda es conocida por sus luchas destinadas a lograr una sociedad justa, donde se satisfagan plenamente los derechos sociales básicos -alimentación, salud, educación, vivienda y empleo-, y se elimine todo tipo de discriminación. Soy de izquierda por convicción y martiano de corazón.

Como nos dice Martí:

Un hombre que obedece a un mal gobierno, sin trabajar para que el gobierno sea bueno, no es un hombre honrado.

Como soy un hombre honrado -soy cubano con residencia permanente en Panamá desde hace cinco años-, he venido combatiendo las injusticias perpetradas por los poderes político y económico: he participado en vigilias y marchas de protesta, hablado en programas radiales y escrito columnas de opinión en diarios panameños –actualmente, escribo ‘La opinión del profesor’, columna que se publica los lunes en el Panamá América-, y en la prensa alternativa. Pueden ver mis últimos artículos en publicaciones antisistema:

http://www.kaosenlared.net/noticia/panama-portate-bien-ricardito

http://www.panamaprofundo.org/boletin/opinion/los-primeros-cien-dias.htm

Como soy un hombre honrado, apoyé la iniciativa de realizar el concierto Paz sin Fronteras, que me hizo recordar una canción muy popular hace cuatro décadas:

Voy pidiendo libertad y no quieren oír,

es una necesidad para poder vivir.

La libertad, la libertad

derecho de la humanidad

Cambiar el odio por amor, expresó Juanes en el controversial concierto Paz sin Fronteras realizado en la Plaza Cívica José Martí, que fue rebautizada el 16 de julio de 1961 como Plaza de la Revolución José Martí.

Martí es el cubano que mejor sintetiza los valores de libertad, soberanía nacional, justicia social, dignidad, paz y amor; por ello, nunca he podido comprender que el mayor espacio público construido para homenajear al más insigne de los cubanos no se llame Plaza José Martí. Recuerdo que en mi infancia se le llamaba Plaza Cívica, después se le ha dicho Plaza de la Revolución; brilla por su ausencia el nombre de José Martí. ¿Por qué?

La idea de la construcción de la Plaza José Martí surgió a inicios de la década del cuarenta. Se convocó a un concurso internacional para levantar un monumento a Martí en la zona de la capital donde hasta la década del cuarenta estuvo la Ermita de Montserrat, conocida por los cubanos como Ermita de los Catalanes, por ser la virgen patrona de Cataluña.

Aunque en 1943 se seleccionó el ganador, en 1952 -en vísperas del centenario del natalicio de Martí-, una comisión gubernamental rechazó el proyecto ganador del concurso y decidió que se erigiera el que había quedado en tercer lugar. Se alegó que su estructura vertical era más apropiada; hubo una gran polémica nacional, ya que uno de los autores de este proyecto era el Ministro de Obras Públicas. Mediante una recaudación pública se reunieron los fondos necesarios para la edificación del monumento a Martí. Con una altura de 112,75 metros hasta la torre y de 141,995 hasta los faros y banderas, el monumento constituye el sitio más alto de la capital de todos los cubanos.

En 1958, fue colocada en ese lugar la estatua de José Martí, obra del escultor matancero Juan Sicre; conformada por 52 bloques de mármol tiene dieciocho metros de alto. Está rodeada por seis pilares que representan las provincias que conformaban la división político-administrativa de Cuba hasta 1975: Pinar del Río, Habana, Matanzas, Las Villas, Camagüey y Oriente.

Como afirma Martí:

La patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie”.

No puede haber un cubano honrado que no esté de acuerdo con el concierto Paz sin Fronteras, realizado el 20 de septiembre de 2009. No puede haber un cubano honrado que no reconozca la necesidad de erradicar la cultura de odio imperante desde hace más de cincuenta años: ¡demasiada sangre y lágrimas ha derramado el pueblo cubano! Comenzó con Batista, con unas tres mil muertes documentadas. Batista fue derrocado el 1 de enero de 1959. Más nunca he vuelto a ver tanta alegría como la que vivimos en esos días; por fin íbamos a disfrutar de libertad y justicia social, como consagra la Constitución de 1940 que Fidel había prometido restablecer.

Gracias a la activa participación de la izquierda cubana, ocho años antes que se aprobara la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el pueblo cubano se dio la Constitución de 1940, la Carta Magna más progresista de todos los países iberoamericanos, a tal punto que Raúl Castro dijo en enero de 1959 que si lograban hacer cumplir la Constitución de 1940 habrían hecho una verdadera revolución.

En la segunda mitad de la década del cincuenta, en Cuba se realizaron sabotajes, explosiones de bombas y otros actos violentos, sobre los que puede leer si hace clic en

http://www.kaosenlared.net/noticia/triunfo-de-revolucion-cubana-i

Durante los sesenta se registraron hechos violentos similares a los descritos en ese artículo. Con el apoyo de Estados Unidos, muchos de los que se opusieron a Fidel utilizaron los mismos métodos que habían usado contra Batista, cuando militaban en el M-26-7 u otras organizaciones revolucionarias.

La política hegemónica norteamericana se ha hecho sentir en los asuntos internos cubanos desde hace dos siglos. El presidente estadounidense Thomas Jefferson (1743-1826) expresó:

“La anexión de Cuba a nuestra Confederación es exactamente lo que se necesita para redondear nuestro poder nacional y llevarlo al más alto grado de interés”.

José Antonio Saco (1797-1879) afirmó:

“la desmesurada ambición de EE.UU. es y será un obstáculo inmenso a la verdadera independencia de Cuba”.

EE.UU. siempre se opuso a nuestra independencia; cuando estábamos a punto de derrotar a los españoles, EE.UU. envió el Maine al puerto de La Habana y lo hizo explotar. Gracias a los mambises, las tropas estadounidenses sufrieron menos pérdidas humanas. Calixto García y otros jefes militares cubanos apoyaron la invasión norteamericana a Cuba, porque nunca pensaron que EE.UU. se comportaría tan cínica y traidoramente al imponernos la Enmienda Platt, que sólo pudimos quitarnos en 1934.

La afrenta que los infantes de marina estadounidenses le ocasionaron al pueblo cubano al orinar sobre la cabeza de la estatua de José Martí, en el Parque Central, ocurrió el 11 de marzo de 1949.

Mis padres y mis maestras me dijeron que los estudiantes del Instituto de La Habana protestaron contra los ‘marines’, que fueron detenidos momentáneamente por la Policía para protegerlos de la ira de los cubanos.

Al siguiente día, los estudiantes del Instituto y de la Universidad protestaron contra la afrenta cometida por los ‘marines’. Las protestas se realizaron frente a la embajada norteamericana, que en ese entonces se encontraba situada en la Habana Vieja.

En ambas oportunidades, la Policía reprimió a los estudiantes.

La imagen más vieja que tengo grabada en mi mente, es cuando vi en una revista de la época al ‘marine’ orinando sobre la estatua de Martí. Siendo un niño, sentí indignación ante tal hecho.

Posteriormente, EE.UU. apoyó a Batista. Puede verse en la revista Bohemia al embajador en estrecha relación con el tirano.

El “yanqui, go home” lo tiene muy bien ganado.

Si en algo existió casi unanimidad en la intelectualidad cubana de la primera mitad del siglo XX, fue en el repudio a la ingerencia yanqui. Ni hablar del repudio de los estudiantes.

La llegada de Barack Obama a la Casa Blanca despertó grandes esperanzas. Sin embargo, cuando llegó la hora de los mameyes, desoyendo la solicitud de Amnistía Internacional, Obama hizo lo mismo que sus antecesores: el 14 de septiembre de 2009 prorrogó por un año más la ley que sostiene el embargo contra Cuba.

El embargo se fundamenta en la Ley de Comercio con el Enemigo;vigente desde 1917, prohíbe cualquier intercambio con los países considerados una amenaza. Fue reformada en 1977, para que sólo se aplicara en situaciones de guerra o emergencia nacional. Si en junio de 2008, Corea del Norte fue excluida de la aplicación de esa ley ¿por qué no se excluye a Cuba?

Tenía sentimientos encontrados en cuanto al concierto. Comome guío por principios, siempre defenderé que Juanes, Bosé, Silvio Rodríguez u otro músico, actúe donde estime pertinente. Siempre estaré a favor del libre flujo de información. Sí me molestó que Juanes dijera que el concierto no era político, pero se reuniese con Hillary Clinton, y que sus colaboradores en Cuba fuesen Silvio Rodríguez y Amaury Pérez.

Al apoyar el fusilamiento –sólo tres días después de ser capturados-, de tres jóvenes -Lorenzo Copello, Jorge Luis Martínez y Bárbaro Sevilla secuestraron una pequeña embarcación en 2003, sin que nadie resultara lesionado-, Silvio y Amaury demostraron que no son revolucionarios ni independientes del gobierno. Los fusilamientos merecieron el más enérgico rechazo de Eduardo Galeano, José Saramago y otros izquierdistas.

Cuando me enteré que Silvio apoyó los fusilamientos, recordé con nostalgia sus conciertos en la Cinemateca y en la Casa de las Américas, cuando Silvio era un contestatario. También recordé aquella oportunidad en que Silvio tuvo que hacerse el ‘harakiri’, debido a que había demostrado que su endiosamiento no tenía sentido del límite: tuvo una actitud que superó su habitual prepotencia y falta de educación. Su carta de arrepentimiento sonó falsa. A pesar de ello, las actuaciones de Silvio eran esperadas ansiosamente por los cubanos de mi generación.

José Martí nos dice:

Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía. En América no se podía ser honrado, ni pensar, ni hablar. Un hombre que oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado.

Más que un derecho es un deber. Revolucionario no es el que dice serlo, sino el que ejercita este concepto martiano de libertad.

Como afirma Rosa Luxemburgo:

La libertad sólo para los que apoyan al gobierno, sólo para los miembros de un partido (por numeroso que éste sea) no es libertad en absoluto. La libertad es siempre y exclusivamente libertad para el que piensa de manera diferente”. (…) Sin elecciones generales, sin una irrestricta libertad de prensa y reunión, sin una libre lucha de opiniones, la vida muere (…)”.

Socialista no es el que dice serlo, sino el que ejercita elconcepto de libertad de Rosa Luxemburgo, que murió por la revolución socialista.

Miguel Bosé expresó: ahora para muchos se abre una puerta de paz, para otros se acaba el negocio. No son pocos los que aspiran a seguir viviendo de la cultura de odio, a seguir lucrando con la confrontación; ¿será por ello que Juanes y Bosé han sido objeto de fuertes criticas? En palabras de Lenin: Rasga la piel de un extremista y te encontrarás a un oportunista.

Como me guío por principios, siempre me he manifestado en contra del embargo, aunque no sea la causa de los problemas cubanos; nunca aceptaré que un país intervenga en los asuntos internos de otro.

http://www.kaosenlared.net/noticia/ayudar-al-pueblo-cubano

Exhorto a los demócratas del mundo a que se manifiesten a favor de que el Congreso norteamericano derogue el embargo, y que los gobiernos norteamericano y cubano restablezcan las relaciones diplomáticas y consulares, rotas por el presidente Eisenhower el 3 de enero de 1961. Por favor, escriban a:

The White House

1600 Pennsylvania Avenue NW

Washington, DC 20500

Durante el concierto Paz sin Fronteras se oyeron expresiones como: cambio, exilio, libertad, presos, “busquen la paz” y “Cuba, una sola familia”. Sin libertad y justicia social no puede haber paz. El diferendo cubano-norteamericano ha servido como pretexto para intentar justificar las pésimas condiciones socioeconómicas en que se encuentra el pueblo cubano.

Para que se pueda empezar a construir el socialismo, es necesario que el gobierno cubano respete los derechos consagrados por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la cual Cuba es signataria desde 1948 y ratificó este año. Sería un paso importante para poder lograr la Cuba por la que José Martí dio su vida: Con todos y para el bien de todos.

La URSS y los regímenes del socialismo real no respetaron los derechos consagrados por la Declaración Universal de los Derechos Humanos; ahí comenzó su debacle.

castroeducacion@yahoo.es