Cuba: ¡Hágase el Mercado Mayorista!

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Una Definición del tema que le presento a mis lectores/as, da cuenta de que Mayorista es aquel comercio que vende, compra o contrata al por mayor; que el concepto se diferencia de la noción de minorista, que es el comercio cuya actividad se realiza al por menor; y brinda estos ejemplos: “Voy a ir un mayorista para comprar los platos descartables para la fiesta”“Si quieres ahorrar dinero, puedes comprar alimentos no perecederos en un supermercado mayorista”“El hombre de la tienda de zapatos me dijo que el mayorista aún no le había enviado los nuevos modelos”.

En la propia Definición, aparecen otras señas de identidad que definen al Mayorista y al trabajo que realiza, a saber: se encarga de comprar mercancías al productor directamente o bien a otro mayorista; en la generalidad de los casos también se encarga de transportar mercancías; y debe acometer lo que sería el almacenaje y conservación de todos los productos que tiene a la venta en las mejores condiciones posibles.

En cuanto a la Mayor de las Antillas en este orden de ideas, significo que el 31 de Julio de 2013 tuvo lugar la Mesa Redonda Comercio Mayorista ¿Cuál es el camino? cuyo contenido principal fue reproducido en Pasos en el reordenamiento del comercio mayorista en Cuba teniendo en cuenta las intervenciones de directivos de varios Ministerios de nuestro Gobierno que se basaron en Los lineamientos 304 y 307 de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución que establecen como prioridad el ordenamiento del comercio mayorista de manera paulatina y en los cuales se precisa, respectivamente:

“Reestructurar el comercio mayorista y minorista, en función de las condiciones en que operará la economía con la diversificación de formas de gestión de la propiedad social y los participantes en los procesos productivos y de prestación de servicios” y “Diseñar una política de abastecimiento del país, que tenga en cuenta la participación de los productores nacionales y la eficiente gestión de las importaciones que se realicen. Dentro de ello, definir las formas de distribución mayorista, incluyendo aquellas que den respuesta a las nuevas modalidades de producción y servicios no estatales, así como el alcance y características de la red minorista”.

Entretanto, encontré un reporte de Marzo de este año que se refiere a este asunto a escala global y resume las Ventajas y desventajas del comercio mayorista. De las últimas, resalta algunas de las más relevantes como son:

Encarecimiento de los bienes: su intervención en la cadena de distribución, añade niveles entre el productor y el consumidor final que se traducen en un aumento de los costes, algo que perjudica a los clientes en general.

Reducción de los niveles de rentabilidad de la producción: los fabricantes, que conocen que el producto pasará por las manos de este tipo de intermediarios, que cargarán su correspondiente margen, y estando al tanto de los precios de mercado, deben disminuir (en ocasiones, de manera considerable) su porción de beneficio para poder asegurar la competitividad de los productos, único medio para asegurar su continuidad en la cesta de la compra de los usuarios.

Minimización del poder de decisión: la posición que ocupan los empresarios encargados de gestionar el comercio mayorista es muy favorable de cara a su intervención en la toma de decisiones a nivel de producción. Toda la capacidad de control que ellos ganan, crece a costa de una pérdida de poder en el lado de los fabricantes que, más a menudo de lo que pudiese pensarse, deben someterse a la presión del comercio mayorista, por encima del cumplimiento de sus propios planes estratégicos.

Al analizar estas desventajas del Mercado en cuestión, pienso que ellas NO deben tener tal repercusión en las condiciones de la economía de Cuba porque, por un lado, su efecto sería la baja en el precio de los clientes, sobre todo del de a pie; al mismo tiempo, abarataría el costo de Cuentapropistas y Cooperativas que acuden a este tipo de Mercado al poder comprar a precio menor que el de ahora (si un producto para la producción o el servicio se adquiere a un alcance razonable, induce a poder ofertarlo de manera más favorable); y todo ello estaría lejos de minimizar la capacidad de decisión de nuestro Gobierno de cara al Mercado de marras, pues la Administración se basa en una perspectiva planificada.

Sin embargo, a esta altura encontramos que en nuestro Parlamento la comisión de Industria, Construcción y Energía debatió sobre los resultados del control y la fiscalización a las cooperativas no agropecuarias pertenecientes a esas áreas, ocasión en que fueron develadas las principales quejas en ellas

y se resaltó la ausencia del Mercado mencionado para satisfacer la demanda de insumos en el sector no estatal; al paso que se evidenció que “la insuficiencia en el comercio mayorista ha provocado la búsqueda de alternativas en la red minorista, no concebida para este fin” —las negritas son de la fuente.

Al respecto, pregunto para meditar: ¿Qué representa “la búsqueda de alternativas en la red minorista, no concebida para este fin”? ¿Será que carecemos de elementos de juicios que nos lleven a dejar de reconocer que en medida nada despreciable la temática que muestro es fuente de podredumbre —por usar un término generalizador? ¿Hacia dónde se inclina la balanza, si examinamos los elementos positivos y negativos de esta problemática?

Con tales presupuestos, me atrevo a sentenciar: si la ausencia del concepto en causa en nuestras relaciones mercantiles provoca problemas en la economía no estatal y en el ciudadano/a de a pie, amén de ser fuente de ilegalidades y corrupción en Cuba, entonces, de una buena vez, ¡hágase el Mercado Mayorista!

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