Cuba: Fortalece monopolio militar su control sobre el comercio interior

Recientemente el gobierno de la Nueva Derecha Cubana dictó disposiciones que impiden la venta por privados de ropas y artículos industriales, traídos de fuera del pais,  actividad que tomó auge en los últimos dos años a raíz del limitado  impulso dado al trabajo por cuenta propia, por las medidas de la llamada “actualización”.

Muchos se preguntan por qué esta  “marcha atrás”, que la política oficial trata de explicar como una necesidad de poner orden y disciplina  en el mercado, evitar desvíos de recursos y otras historias parecidas.

La explicación es bien sencilla: Las tiendas con divisa que controla el estado, especialmente las TRD que pertenecen al monopolio mercantil de las FAR,  han estado confrontado la creciente competencia que le hacen los miles de comerciantes privados que venden ropas y todo tipo  de artículos industriales en aceras, pasillos, portales y salas de casas particulares en todo el país.

Estos artículos, por lo general, son de mejor calidad y más baratos que los ofertados por el monopolio militar del comercio interior en divisa.

Es incierto que en su mayoría esos productos provengan del desvío de recursos del estado. Si así fuera, sería muy sencillo acusar a tales vendedores de robo. No se podría negar que algún que otro producto venga de allí; pero todo el mundo sabe en Cuba que toda esa ropa que se vende por esos nuevos comerciantes, vienen de Ecuador, Panamá, EEUU y México fundamentalmente  y en menor medida de Italia, al igual que la mayoría  de los otros artículos industriales.

Los viajes a Cuba de la comunidad cubano/americana y el otorgamiento de visado múltiple de EEUU a los cubanos, han dado un impulso inusitado a este intercambio comercial que se sale del control estatal.

Esto recuerda, en cierta forma, al comercio bucanero en la época de la colonia, que el gobierno español trataba de impedir para beneficio de su monopolio mercantil.

Las nuevas medidas migratorias que posibilitaron la salida al exterior de muchos  cubanos, no han sido utilizadas para abandonar masivamente del país en forma definitiva, como esperaban algunos burócratas y así deshacerse de opositores y gente sin trabajo, sino básicamente  para establecer un amplio puente comercial privado entre  esos países y Cuba, a fin de abastecer al naciente cuentapropismo del mercado interno  que compite exitosamente con el anquilosado, caro, obsoleto y corrupto mercado estatal de ropas y artículos industriales.

Una vez más muchos cubanos quedan desencantados con las políticas de la Nueva Derecha Cubana que, en verdad, solo trata de reforzar su capitalismo de estado monopolista y poner en función de sus intereses el naciente capital privado de los cubanos de adentro, el dinero de Miami y el capital internacional.

Así funciona el capitalismo monopolista de estado: cuando está ahogándose, afloja las cuerdas de sus monopolios, cuando se siente respirar, las vuelve a recoger. Ya pasó en los 90’, luego de las medidas liberalizadoras que aceleró el Maleconazo el 5 de Agosto de 1994, las que paulatinamente fueron “rectificadas y ajustadas”.

No hay datos exactos disponibles sobre el número de personas que quedarían sin empleo por estas nuevas arbitrariedades del estado, pero a juzgar por la cantidad de vendedores de ropas  y artículos industriales en algunos barrios de La Habana, pudieran ser miles los que pasarían a formar filas de los sin-trabajo. Y conste, de empleos generados en forma extra-estatal, con recursos que no son del estado.

Los máximos representantes de la denominada  “actualización” llaman a liberar las fuerzas productivas, pero en la práctica decretan acciones para impedirla y seguir privilegiando la actividad mercantil de los monopolios estatales.

Así, la actualización evidencia una de sus tantas contradicciones, al enunciar su interés en la descentralización estatal y en realidad, dictar regulaciones para a restringir  la actividad mercantil independiente de los ciudadanos.

Ellos entienden, pero sus propios intereses les impiden aceptar, que sin un comercio interno ampliamente desarrollado, no hay economía  que se expanda.

Entonces, ¿qué tan verdad es el supuesto interés de la “actualización” en que se generen otros empleos fuera del ámbito estatal?

Hay lugares del interior, donde se informa que decomisan las prendas de vestir que no sean fabricadas por los propios vendedores.  Pero con el sentido autogestionario que -en contraposición- ha generado el monopolio estatal de la economía, pronto veremos a muchos de estos nuevos comerciantes  cambiar las etiquetas originales que vienen en las prendas y ponerle marca “Juan Pérez. Hecho en Cuba”.

Un viejo refrán leguleyo expresa: “El que hace la ley, hace la trampa”. A los cubanos, como no hacemos las leyes, no nos ha quedado más remedio que hacer las trampas fuera de las leyes.

Ya llegan rumores de que para fines de año se alistan nuevas medidas para controlar la venta de fueloil a los choferes de los almendrones de alquiler y de que se estudia prohibir la venta de discos de música y películas, por  “respeto al derechos de autor”.

Es evidente, como muchos planteamos desde las primeras medidas, que la “actualización” plagada de inconsecuencias y contradicciones nunca estuvo diseñada para resolver los problemas de los cubanos, sino para buscar  resolver problemas del estado. Cuando sus acciones, como en este caso, tengan efectos negativos para los intereses de la elite burocrática y sus monopolios, entonces aparecen contra-medidas.

Que compre la “actualización” quien no conozca sus verdaderas intenciones. Sigan apretando al pueblo…allá ellos. Cuando sea el pueblo el que apriete no le echen la culpa al imperialismo y a la “contrarrevolución”. Ya lo hemos advertido otras ocasiones: busquen las causas de tanta creciente oposición en sus propias acciones ¿revolucionarias?

Socialismo por la vida.

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