Cuba: ¿emerge? nuevo “disidente”

El recién finalizado IX Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), ha dado lugar a varios trabajos que reflejan qué aconteció en esta cita mediática, hacia dónde se enfila la prensa en la Isla y cuáles son los intereses clasistas que subyacen en sus acuerdos.

Al mismo tiempo, raigales enemigos de la Revolución Cubana se esfuerzan por agradar a Washington y Bruselas. En este ambiente, está colocado en Kaos en la Red “La UPEC y la libertad de prensa” que fue tomado del Diario de Cuba, quizás como un buen anticipo del contenido que en la ocasión firma Dimas Castellanos, ¿emergente? nuevo “disidente” en estos lares.

El autor, desde el inicio deja sus credenciales. Dice: “Las pocas expectativas generadas por el IX Congreso de la Unión de Periodistas y Escritores de Cuba (UPEC) […]” —las negritas son mías. Así, me “enteré” que los “Escritores” también nos honran con su presencia en este gremio.

Inmediatamente, el susodicho alude a Ignacio Agramonte —quienes tenemos a Camagüey como terruño somos los únicos/as habitantes del Caimán Verde que nos identificamos con el crédito de este Fundador de la Patria Cubana, al denominarnos agramontinos/as— y cita unas palabras que justifican la “libertad de prensa” en cualquier contexto similar al colonialismo que vivió Cuba en el siglo XIX. Así, también me “enteré” de la “permanencia” del tiempo en mi nación.

Luego resalta que la prensa apuntada “se diseminó con los acuerdos emanados del Pacto del Zanjón de 1878, gracias a los cuales Juan Gualberto Gómez ganó un proceso jurídico contra las autoridades coloniales que permitió divulgar públicamente las ideas independentistas”. Así, igualmente me “enteré” de la “importancia” de tal Pacto y la “inutilidad” del Periódico Patria fundado por José Martí y secundado por el Juan Gualberto mencionado, pues el autor ¿olvidó? qué consta al respecto en la Historia de Cuba.

Llegado aquí, declaro provocador cómo este publicista indica un pensamiento martiano abogando por una pluralidad y, simultáneamente, soslaya un par de detalles: uno, aparece en “Con todos y para el bien de todos” que incluye: “[…] ¡Clávese la lengua del adulador popular, y cuélguese al viento como banderola de ignominia, donde sea castigo de los que adelantan sus ambiciones azuzando en vano la pena de los que padecen, u ocultándoles verdades esenciales de su problema, o levantándoles la ira: —y al lado de la lengua de los aduladores, clávese la de los que se niegan a la justicia!”.

El otro, que el Periodismo de Nuestro Héroe Nacional —parte significativa está en Patria, vocero del Partido Revolucionario Cubano— constituye la guía que demanda la realidad en el archipiélago nacional de hoy día, precisamente para el bien de la mayoría de cubanas y cubanos que construimos una sociedad cada vez más perfectible y portadora de una piedra angular, a saber: “Con los pobres de la tierra/ Quiero yo mi suerte echar” —al margen de sucesos tan indeseables como indispensables en el actual minuto cubano.

Además, me “enteré” que José Martí pudo estar “representado” por la misma prensa preponderante en aquella República (1902-1958) que justamente malogró su ideario —me refiero a la entonces dinámica invariable.

Por tanto, me “enteré” asimismo “que el periodismo de la UPEC es el periodismo de un partido político y de una ideología específica”. ¡Enhorabuena!, exclamo a los cuatro vientos. Y pregunto:

¿Acaso deja de ser una verdad que la militancia del Partido Comunista de Cuba (PCC —heredero de la tradición unitaria del mencionado Partido Revolucionario Cubano y, por ello, degradado desde el latir de la Administración de Estados Unidos de América) es una vanguardia ideo-política que goza del visto bueno del grueso de las masas en la Mayor de las Antillas, aunque haya en su seno algunos indignos del reconocimiento popular que una vez detectados inmediatamente salen de sus filas?

En analogía, hay un dato del cual no me he enterado en el título que comento: “De forma paralela a la prensa oficial ha surgido y coexiste otra prensa. Espacio Laical, Convivencia, Observatorio Crítico, Voces, el Boletín SPD, Primavera de Cuba y decenas de blogs y sitios webs que no responden al PCC, cuya importancia radica en la decisión de participar —sin permiso— desde visiones diferentes en los problemas” —o sea, con un denominador común: propagar más-menos al compás del mismísimo “Norte revuelto y brutal” que la desprecia.

Entretanto, quiero obviar que hace unos días tuve a bien redactar acerca del IX Congreso de Periodistas de marras donde manifesté que me embargaba la complacencia sana por ratificar el carácter crucial de ese evento, y que me dije: “Cuba, aquí tienes una brújula tanto por sus expectativas satisfechas como por sus anhelos por materializar”.

No obstante, en el orden de pensamiento que sostengo a propósito del trabajo motivador de estas líneas, debo decirle al lector/a que el mismo es respaldo por los guardianes que tiene el Norte de mi país en Kaos en la Red —comprobable con identificar quiénes son  los que apoyan: legítimos/as reveladores/as de la calidad del personaje en cuestión. Ello lo asumo muy alejado de la estima que me proporciona escribir para esa Web, generadora de contrapunteo constructivos. 

Confieso que para mí constituye una regularidad atender lo expuesto por adversarios decentes de la Revolución que asumo/defiendo/trato de enriquecer, con la misma fuerza que repudio/combato la infamia. Esta es la razón por la que me siento en la obligación moral de desenmascarar qué esconde “La UPEC y la libertad de prensa” —prueba de cómo ¿emerge? un relativamente nuevo actor de la “disidencia” cubana

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