Cuba: el pulso de su prensa

 

En “Joyas” ¿ocultas? del Capitalismo, encontré —entre comentarios como “Treinta verdades que el pueblo de EEUU debe conocer”—, lo que sigue: “Una pregunta — El preguntón/ Manzanares, ¿no sería bueno que en Cuba hubiese también una prensa como la que representa el semanario alemán Der Spiegel, que sea también un espejo de lo bueno y de lo malo entre nosotros, que ponga al desnudo, sin medias tintas, nuestra propia corrupción en los distintos niveles y todas las demás cosas? Me imagino ya lo que Usted piensa: eso es contrarrevolución, eso es ver solo las manchas en nuestro sol, etc. etc. Alguien como Usted jamás podría trabajar en una prensa como Der Spiegel” —las negritas son mías, para indicar el punto de inflexión.

Ante todo, debo decir que asumí como respetuosa tal interrogación y como muestra de acto civilizado contrario a las personas que practican la ofensa en Kaos en la Red?. Ello es, precisamente, lo que me condujo a responderle —un reflejo de mi disposición al diálogo, a pesar de mi escaso tiempo.

Para comenzar, le recuerdo que en Cuba: brújula en Congreso de Periodistas, expresé: “[…] mientras que me embargaba la complacencia sana por ratificar el carácter crucial de este Congreso de Periodistas, me dije: Cuba, aquí tienes una brújula tanto por sus expectativas satisfechas como por sus anhelos por materializar”.

Precisamente, en Cuba ya dice, ahora necesita respuestas hace una semana aparecieron coordenadas significativas. Su autora, Daylén Vega Muguercia, redactó:

“Un espacio crítico creíble dentro del Noticiero Nacional de la Televisión Cubana (NTV), hace apenas unos meses sonaba a utopía. Las problemáticas o dificultades que enfrenta la población en el día a día, no eran reflejadas por nuestros medios con la agudeza y la consistencia necesarias.

“Por eso, muchos fuimos los sorprendidos cuando semanas atrás, en el NTV apareció la sección Cuba dice que, en principio, prometía dar al  traste con las carencias críticas y reflexivas en la prensa cubana.

“Alabado por algunos y criticado por otros, Cuba dice llega en un momento de cambios en la sociedad cubana. No a salvo de insuficiencias comunicativas, de la necesidad de un mayor ejercicio periodístico en cuanto a la investigación, el contraste de fuentes, y uno que otro detalle en la realización; Cuba dice es, sin lugar a dudas, un punto de ruptura con el obsoleto modo de hacer periodismo del que tanto nos hemos quejado.

“La crítica por primera vez tiene rostro de pueblo, la televisión nacional muestra a Cuba tal como es. Un reflejo legítimo de lo que somos, de la sociedad que hemos construido y del largo camino que tenemos por recorrer”.

En la medida en que le ha sido posible, El Nuevo Herald, a través del periodista Juan O. Tamayo —acredito que su postura brilla por contrarrevolucionaria—, el mes pasado divulgó “La prensa oficial cubana se hace más crítica” donde se encuentra:

“El cronista deportivo cubano Glauber García Lara rompió el mes pasado con una de las reglas del periodismo en la isla cuando criticó el secreto que rodeaba la suspensión por un año del mejor boxeador de la isla, el campeón olímpico Roniel Iglesias.

“Lo mismo hicieron los periódicos Venceremos, en la ciudad oriental de Guantánamo, y 5 de Septiembre, en la ciudad de Cienfuegos, al sur de la región central del país, cuando publicaron reportajes sobre el robo de ventiladores y traviesas de ferrocarril”.

Por tanto, NO pienso que es contrarrevolución el ejercicio objetivo/constructivo de señalar los lunares del Socialismo en Cuba — lo hago siempre a título personal, por mi cuenta y riesgo. Y le confieso a “El preguntón” que apenas he compartido una revelación del pulso de la prensa cada vez más ajustada a nuestra realidad.

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