Cuba: el liderazgo purpurado

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Riflexiones

Indiscutiblemente que nuestra iglesia católica es eminentemente cubana, cubana de pura cepa, tan cubana al punto, que en una reciente defensa a Jaime Ortega, la revista Espacio Laical apuesta como el único camino a seguir la transformación ordenada y gradual del orden nacional que preconiza el purpurado.

Si esto no es mesianismo, ¿alguien puede decirme qué es?

Nosotros los cubanos no cambiamos, lo mejor es lo que pensamos nosotros, nuestros mejores restaurantes, los más dichosos, el país más bello, en fin, el paraíso está en esta tierra.

Por ello, para ser más cubanos, el artículo rechaza las posturas excluyentes de determinados actores sociales en la isla, eso sí, actores sociales sin nombres y apellidos y a todos metidos en el mismo saco, demostrando con ello una ceguera política que les impide divisar todo el espectro político que permea a nuestra sociedad de hoy.

Según la revista, la iglesia ha rebasado el trabajo eclesiástico para desarrollar una agenda de dialogo amplia, que ha incluido a “muchos ciudadanos, intelectuales, académicos, y grupos de la sociedad civil, pero ¡Qué lástima que esa lista sea excluyente!

Toda defensa está permitida, pero defendámonos sin enlodar a los demás, eso es pecado deshonroso que amerita que la revista rece cien ave marías y se postre de rodillas por una semana.

Una vez más, como he afirmado otras muchas veces, la revista ratifica que esa labor pastoral de la Iglesia, como siempre ha sido, es más que social para llegar a ser política, lo que más me asombra de ello, es que un estado estatista como el nuestro, que apergolla a cualquiera que intente tener una cuota de poder, esté jugando a la gallinita ciega con la Iglesia Católica.

Es como si esa maléfica creencia de cinco décadas que ubica al partido comunista cubano con la verdad bíblica, y esa organización que se confunde con la patria estuviera en venta y la Iglesia Católica pretendiese comprarla.

El futuro de Cuba es de todos o no será de nadie.

Es falsa esa percepción relativa a que la gestión de Ortega en 2010 resultó en la excarcelación, meses después, de gran número de presos políticos en la isla, con él o sin él, esos detenidos tenían que ser liberados porque el gobierno cubano necesitaba quitarse de arriba la negativa campaña internacional como consecuencia de la Primavera Negra. Lo mismo se lo hubieran dado a Desmond Tutu, que a Lucio Walker, o a cualquier congresista yanqui que hubiera pasado por aquí.

A la Iglesia Católica no se le conoce campaña pública sobre tales hechos y sin embargo quiere ahora arrimarse todas las nueces, es posible que tal actitud poco bíblica, y dado el espaldarazo que vienen recibiendo de las autoridades cubanas, tenga en ciernes la creación del partido “acción católica”.

Pero seamos honestos, la revista infructuosamente trata de quedar bien con Dios y con el Diablo, el comunicado rechazó posturas que suelen “caracterizarse por criticar, condenar e intentar aniquilar, sin proyectos claros y universales para el destino de la nación”; y a las autoridades “que no consideran la posibilidad de gestionar transformaciones políticas encaminadas a canalizar la pluralidad existente en la nación.”

Esto debe leerse como que tanto los oponentes como el estado están equivocados, la única que tiene la respuesta es la Iglesia Católica, demasiada simplista tal visión de nuestra realidad.

Hay otras afirmaciones tremebundas de esta publicación como que en los escenarios cubanos no ha existido otro actor social que se haya comprometido de forma tan radical en la construcción de una alternativa global de cambios positivos para Cuba como la Iglesia Católica. ¡Yeyo! ¡Compadre! ¡No aprietes tanto! ¿Cuántos muertos en huelgas de hambre tiene esa institución!!Dónde está el programa político, económico y social de la Iglesia? Entonces, creo que solo se limita a seguir el juego al gobierno estatista que tenemos y a pescar, como siempre lo ha hecho, en aguas revueltas.

¡Señores de la Iglesia! ¡Saben lo que están afirmando! En la última década el escenario cubano está lleno de actores sociales unos pagados y otros crucificados, pero el telón aún no se ha bajado. Así que, según ustedes, el Cardenal Ortega es el único que ha logrado conseguir una posición de liderazgo que ha desbordado lo estrictamente pastoral para convertirse en una propuesta de transformación ordenada y gradual del orden nacional. ¿Están en campaña para que Ortega sea el próximo presidente de Cuba?

Creo, sin parecerles impertinente, que lo que el Cardenal ha logrado en los últimos años es ser tiroteado desde todos los frentes, porque la tendencia que se aprecia en lontananza es que en este potaje nadie quiere quedar excluido y la Iglesia excluye, censura y critica a todo el que no se unza a su carro, incluso llega a llamar delincuentes a quienes no lo son.

Si la Iglesia, como preconiza, solo tiene una labor pastoral (eso no se lo cree ni el bobo de Abela) que hace censurando las posiciones políticas existentes en el escenario cubano. O como expresa la revista de marras: “Esta gestión del cardenal Ortega nunca ha representado una aceptación acrítica de lo mal hecho por las partes del espectro nacional. Unas veces en público y otras en privado, ha cuestionado el quehacer político opositor dentro y fuera de Cuba, que suele caracterizarse por criticar, condenar e intentar aniquilar, sin proyectos claros y universales para el destino de la nación”.

Por favor definan que es para ustedes “el quehacer político opositor”. ¿Acaso ustedes no están ahí?

Y si no son opositores ¿Qué son entonces?

Esta mojiganga a favor del Cardenal es contradictoria en su esencia, pues después de denostar contra toda la oposición en Cuba el artículo se apea con lo siguiente: “Es necesario reconocer que nuestra realidad es compleja, y que lecturas simplistas y unilaterales de la misma dificultan la aceptación y realización de esa senda de entendimiento nacional”. Realmente no se si se peinan a se hacen papelillos.

Pero lo que si no deben es estar con Dios y con el Diablo, y la Iglesia se queda, como usualmente ha hecho, en las penumbras, como nos demostró el mismo Papa, con tenebrosos antecedentes facistoides, en su última visita a Cuba. Y se queda atrás porque a lo que más aspira la iglesia católica cubana y lo explica el mamotreto en cuestión, no es a cambiar políticas o incluso instituciones, sino de lograr “una solución armónica capaz de enaltecer la cultura cívica cubana”.

Pura paja pasada por estiércol, porque de lo que se trata para muchos cubanos es cambiar el régimen de propiedad, socializarla, y nunca regresar al pasado, ni siquiera al pasado reciente, con una democracia, que nunca ha existido,  que no excluya a persona alguna por razón alguna.

Estamos contra toda tendencia excluyente, incluso aquella que tiene el propósito de eliminar al Cardenal y deshacerse de la línea política que éste ha promovido, porque realmente la política pastoral y social de la Iglesia en Cuba es positiva, no así sus ocultas intenciones políticas, porque sin segundas intenciones, apoyamos esa,  “ línea evangélica que aspira a cambios positivos y serenos, graduales e incluyentes, ordenados y pacíficos, que logren articular un renovado modelo sociopolítico para Cuba”.

Pero artículos como este de la revista Espacio Laical no impulsa al encuentro, ni al diálogo y el consenso entre cubanos con posiciones políticas disimiles.

Y puede que algunos, como dice la revista, hayan estado ausentes, pero la izquierda democrática socialista cubana, a la que ustedes siempre han temido porque su expresión socialista ha sido capaz de asumir un quehacer y un discurso bien fundamentado, sereno, propositivo e inclusivo, y ello a pesar de no tener apoyo estatal, n i recursos financieros como posee la Iglesia, en una desigual pelea del poder contra el pueblo.

Es una lástima que el llamado que hace la revista para aquellos que aspiran a una Cuba serena y conciliada, justa y soberana, democrática e inclusiva, prospera y equilibrada, quede hueco por las ideas mesiánicas que caracterizan el artículo.

Cuando Martí dijo con todos y para el bien de todos quería decir precisamente eso, no hay exclusiones, así nos guste muy poco como piense el vecino, o como piensen los homosexuales, o que usemos condones para evitar los embarazos, o el legrado, en fin, inclusivo a todas las aspiraciones y necesidades del ser humano.

Esa debe ser la sociedad del futuro. Comencemos entonces primero a mirar nuestras propias limitaciones, antes de comenzar a censurar las del vecino.

francotirtadordelcauto@yahoo.es