Cuba: el deber ser de sus medios de comunicación

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El Día de la Prensa Cubana que celebramos este 14 de marzo en honor a que en ese día y mes de 1892 por primera vez circuló el Periódico Patria fundado por José Martí, me sirve de antesala para significar algunas claves para nuestros medios de información.

 

Pienso en el tema de marras en la Mayor de las Antillas a la luz de lo que considero como revitalización del Proceso de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas que hubo que interrumpir con la emergencia del Período Especial.

 

Con tal presupuesto, en la trama de la que denominamos “actualización del modelo económico cubano” quizás como nunca antes resulta indispensable informar después de estar bien informado, de haber profundizado suficientemente en el objeto de comunicación, y discernir entre lo perdurable y lo pasajero.

 

En este orden de ideas, considero insoslayable la necesidad de evadir expresiones chapuceras y/o fruto de burdas improvisaciones que distorsionan la mejor recepción del mensaje emitido.

 

También, hay que difundir lo que la vida revela y no el querer que sea; sistematizar la labor informativa, cada vez que el caso lo requiera; y a la vez, articular el reflejo de los valores del terruño, la nación y el universo, evitando caer en “el aldeano vanidoso” pero enfatizando en nuestro vino.

 

¡Hay que asumir la Identidad Nacional/Cultural como escudo sagrado de cara a la Globalización Neoliberal!

 

Asimismo, hay que impedir situar en ridículo un mensaje al privilegiar su contenido político per se a contrapelo de la óptica ciudadana. La proporción entre lo científico y lo ameno en términos divulgativos, así como el equilibrio de lo culto y lo popular, constituyen una carta de triunfo.

 

En última instancia, me acompaña una convicción, a saber:

 

La Prensa Cubana debe ser germen de vida espiritual, nutriente del proceso de desarrollo social, tributo a una mejor calidad de vida del pueblo y crítica/propuesta de solución de los problemas que encara nuestra sociedad —sin obviar jamás ni contexto histórico ni que una Revolución vale cuanto sea capaz de defenderse-enriquecerse.

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