Cuba-EEUU: por ahora, un pelo del Lobo feroz

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En pie, la condena a los victimarios de nuestro pueblo, la ocupación de la Base Naval de Guantánamo y el grueso de la Guerra Económica

Justo un día antes de los 54 años del bombardeo a los Aeropuertos de Ciudad Libertad, de San Antonio de los Baños y de Santiago de Cuba, setenta y dos hora atrás, circuló la noticia referida a que el Presidente Barack Obama anunció que retira a la Mayor de las Antillas de lista de países terroristas, en la que permanece desde 1982, pues todavía corresponde al Legislativo de los Estados Unidos de América pronunciarse al respecto.

Trascendido de prensa dan fe de que la comunidad internacional, especialmente Latinoamérica y el Caribe, aplauden la más reciente decisión de Washington ante La Habana porque no solo dejaría sin efecto una injuria al pueblo cubano sino que además mejoraría posiblemente el servicio bancario para los trámites diplomáticos de Cuba en su vecino norteño; de alguna manera facilitaría que determinados actores hagan negocios con la Isla; y allanaría el escenario de las relaciones a ambos lados del Sur del Río Bravo.

Todo, si el Congreso gringo deja de pronunciarse en contra dentro de los 45 días siguientes. He aquí, sin dudas, aristas positivas generales que estimulan aún más el acercamiento de las autoridades político-administrativas, empresariados y pueblos cubano y norteamericano. Pero quedarían cuentas pendientes para una normalización de los vínculos de marras. Apenas me referiré a tres de ellas —según mi ángulo de mira.

Por un elemental sentido de moralidad, con todo el derecho del mundo cubanas y cubanos podemos preguntarnos hasta cuándo en EEUU se pasearán por las calles individuos confesos de actos terroristas como el asesino Posada Carriles; hasta cuándo tendremos que esperar porque la Casa Blanca se disponga a resarcir en alguna medida a los familiares de los 3 478 muertos, incluyendo Diplomáticos y Deportistas, así como a los 2 099 discapacitados de por vida y tanto otros que fueron heridos a causa de actos vandálicos contra nuestro pueblo.

El propio sentido de moralidad me conduce a exigir el cese de la ilegal ocupación yanqui de la Base Naval de Guantánamo desde 1903, tanto más al tener en cuenta algunas de las agresiones desde ella a, saber: lanzamientos en territorio libre de materiales inflamables desde aviones procedentes de la Base; provocaciones de soldados norteamericanos, incluyendo insultos, lanzamientos de piedras, de latas con material inflamable y disparos con pistolas y armas automáticas; y tortura bárbara por soldados gringos a cubanos como Manuel Prieto Gómez, quien cometió el “delito” de ser un revolucionario que laboraba en ese territorio.

No obstante, significo marcadamente que por obra y gracia de la ilegal ocupación de marras, el 24 de Junio de 1962 fue asesinado por los soldados de la Base el pescador de Caimanera Rodolfo Rosell Salas; el 19 de Julio de 1964, en provocación de centinelas fronterizos norteamericanos contra las postas cubanas de Guardafronteras, fue asesinado a mansalva el joven soldado de 17 años Ramón López Peña, en la casamata donde cumplía con su turno de guardia; y en circunstancias similares, el 21 de Mayo de 1966, disparos provenientes de la Base dieron muerte al soldado Luis Ramírez López.

Si a lo anterior sumo que en 1969 la Convención Internacional sobre Derecho de tratados, celebrada en Viena, Austria, declaró en su artículo 52 como “nulo todo tratado cuyo consentimiento se alcance con la amenaza o uso de la fuerza” —¿qué si no resultó de la intervención del Águila Imperial en el Caimán Verde a partir de 1898?; si a ello agrego que es incontable el daño material causado precisamente por tal ocupación, entonces es evidente la legitimidad de la exigencia del Gobierno y pueblo cubanos en el sentido de la inmediata salida yanqui de aquella porción de nuestro predio oriental.

Por último —no menos importante; y sin abusar de su tiempo—, subrayo que también debe cesar ya la gigantesca y atroz Guerra Económica protagonizada por el “Norte revuelto y brutal” contra infantes, adolescentes, jóvenes y personas adultas, todo un episodio sin parangón en la Historia escrita. Apenas recuerdo que el Bloqueo afectó, ¡hasta al Ébola!; al tiempo que resalto que EEUU mantiene sanciones a empresas y ciudadanos mexicanos por vínculos con Cuba, de acuerdo con una información del diario azteca Excelsior trascendida el 13 de Abril pasado o sea hace menos de cinco días.

Por tanto, escapa a la menor intención de exagerar el hecho de dibujar las relaciones Cuba-EEUU de este minuto como positiva, más después que el Presidente Barack Obama anunció que retira a la Mayor de las Antillas de lista de países terroristas, pero con una precisión: se trata de algo que debe ser sintetizado en que, por ahora, es poquito más que un pelo del Lobo feroz.

Por Noel Manzanares Blanco

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