Cuba-EEUU: de la Casa Blanca, NO viene nada gratis

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Por estas horas, continúa siendo noticia que Washington anunció nuevas medidas en sus relaciones con La Habana que facilitan créditos para productos autorizados, al margen de sus limitaciones, lo que constituyen una muestra de actitud positiva en los vínculos entre los lados Norte y Sur del Estrecho de la Florida. No obstante, como expresé a inicios de Abril de 2015, constituye una ¿pifia? el supuesto según el cual el beneficio es para la Isla de manera unilateral. He aquí la inconsistencia que encuentro en Relaciones EEUU-Cuba: ¿Un idilio pasajero?, la más reciente entrega de el Nuevo Herald al respecto.

Justo porque es enorme el deseo de la derecha recalcitrante con epicentro en Miami de hacer fracasar el emergente acercamiento decente, pienso que el señor Andrés Oppenheimer, firmante de la entrega mencionada, escribió que se necesitan dos para bailar el tango y Cuba está haciendo muy poco de su lado para acompañar el relajamiento de las sanciones comerciales estadounidenses a la isla; y que “Cuando Obama anunció por primera vez la apertura a Cuba el 17 de diciembre de 2014, dijo –con razón– que la política anterior de Estados Unidos había fracasado, y que el comercio de Estados Unidos ayudaría a crear una nueva clase de emprendedores y una sociedad civil independiente en Cuba” (sic —las negritas son mías).

Tengo la impresión de que Oppenheimer pasa por alto que la Mayor de las Antillas desde siempre ha planteado su beneplácito con que las relaciones La Habana-Washington se desarrollen de manera civilizada, con los preceptos de la Organización de Naciones Unidas y el Derecho Internacional; al tiempo que me cuesta trabajo comprender cómo el susodicho obvia que cubanas y cubanos hemos soportado el más largo Bloqueo multilateral que una nación todopoderosa ha impuesto a país alguno. ¿O será que nuestro Gobierno Revolucionaria ha impulsado contra su vecino norteño un enorme daño económico, comercial, financiero, militar, diplomático y, muy especialmente, humano causado por agresiones de infinitas proporciones que ahora deben devenir concesiones a las autoridades norteamericanas?

Aprovecho para ratificar que doy la ¡Enhorabuena! a cualquier posición que asuma el Presidente Obama en aras de sustituir “la política anterior de Estados Unidos [que ha] fracasado” respecto a nuestra nación.  Agrego que todavía es mucho más lo que le queda por hacer al conductor de la Administración estadounidense para coronar su conducta cualitativamente distinta en relación a sus antecesores. Pero  certifico una vez más que NO nos vamos a colocar de rodillas para que el Águila Imperial nos deje en santa paz. Jamás debemos pasar por alto que para Cuba su Antimperialismo es un Principio. A fin de cuentas, hay que recordar/resaltar que las relaciones entre ambas partes son de interés mutuo.

Entonces, sin dejar de reconocer que es un gesto de buena voluntad las nuevas medidas citadas, tampoco debo dejar de significar que en el marco del anuncio de la más reciente postura Made in USA ante el Caimán Verde el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, Ned Price, dejó en claro que “EEUU está poniendo de su parte para eliminar los impedimentos al pueblo cubano [a quienes desean el Capitalismo]”. Es decir, si el asunto es sobre los vínculos bilaterales, sería imperdonable omitir que de la Casa Blanca NO viene nada gratis, que el Lobo se viste de Caperucita Roja y que, por tanto, es enorme el desafío que tenemos por delante.

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