Cuba: ¿dictadura o democracia?

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A propósito de la conferencia pronunciada por Carlo Fabretti en la sede del Partido Comunista Español, en León, con motivo del 50º aniversario de la Revolución Cubana, aparecido en Kaos el 1-2-2009


Riflexiones

El Sr.Fabretti en su conferencia ¿dictadura o democracia? no puede convencer a personas que tengan un mínimo de inteligencia política, a menos que su intención sea, meter en la cabeza de los revolucionarios, interesadas en una democracia genuina, que la dictadura es lo más real posible dentro de la especie humana.

Los ejemplos históricos a los que acude no persuaden a nadie interesado en el tema. Si vamos a aprender de la historia, lleguemos a la conclusión que la humanidad ha tenido, durante su andar en el tiempo, la cantidad de democracia posible a su desarrollo socioeconómico y político, y que esas aspiraciones democráticas, con sus altas, bajas y excepciones, han tenido un desarrollo ascendente y positivo en la historia.

No podemos pedirle a Pericles, en la Grecia esclavista, pronunciarse por una sociedad participativa como lo hacemos hoy dentro de Cuba, porque la base económica de ese país era entonces el esclavismo y una sociedad esclavista sin esclavos es imposible. Según la teoría marxista, la superestructura de la sociedad está en relación directa con su base económica, y si la base económica era el esclavismo, no podemos aspirar a que sus instituciones filosóficas y políticas respondan a otro sistema.

Lo que si pudiéramos pedirle a Pericles, si viviera en el mundo de hoy, es defender al obrero dentro del socialismo de estado, donde aún sigue esclavizado con el salario; como tampoco podría concebir Pericles que en Cuba exista una dictadura del proletariado y sea este, entre todas las clases y capas de la sociedad cubana, quien más mal vive.

Por ello, actualmente dentro de Cuba, con una sociedad caracterizada por el socialismo estatal, aspiramos a una democracia participativa, que indudablemente es mucho mejor que la que tenemos hoy en día.

Para dejarle claro a Fabretti, no estamos aspirando a la mejor democracia del mundo, sino a una democracia en la que sea más real y palpable la participación de la población, y si para él eso es una entelequia, para nosotros no lo es, porque consideramos que están dadas las condiciones para ello.

Por otra parte, la lucha de los pueblos por su liberación del yugo imperial aspira a llegar a ese tipo de democracia participativa, si no es para eso ¿para que luchamos entonces?, si como usted dice, lo real es la dictadura y la democracia una ficción.

Eso tan real como las dictaduras son las pesadillas de los pueblos, eso que usted llama dictadura fue lo que echó abajo el socialismo en el Siglo XX, es lo que está llevando a la crisis existencial a nuestro planeta.

Otra cosa sería afirmar que la democracia representativa propuesta por el capitalismo es la dictadura disfrazada con traje de fiesta. A esa no aspiramos, esa fue la que se quitó de arriba la Revolución Cubana en 1959; nosotros no queremos traje de fiesta para nuestra democracia participativa, sino trajes de obreros, de campesinos, de profesionales e intelectuales revolucionarios.

Realmente no conozco al Sr. Fabrretti, y es muy gratificante y solidario el respaldo que le brinda a nuestro pueblo, pero en su discurso le faltan algunos detalles, que a lo mejor desconoce.

En Cuba hay libertad de expresión, pero nuestra Constitución tiene un artículo, aprobado por nosotros mismos, que prohíbe utilizar la libertad de expresión, de palabra y de reunión, en contra del socialismo.

Hay un grupo de cubanos luchando por mayor socialismo en nuestro país y no tienen acceso a los medios masivos de comunicación, por lo que ese artículo constitucional debe adecuarse para expresar que, las libertades concebidas en nuestra constitución no podrán ser utilizadas contra los conceptos de socialismo que esgrime la burocracia estatal que nos dirige.

Nosotros estamos en contra del pluripartidismo, pero no de la pluralidad de ideas y de poseer los medios adecuados para expresarlos en función de lograr un socialismo más democrático.

En Cuba sí hay elecciones, demasiadas elecciones, pero nuestro sistema electoral es del tiempo de Pericles, el pueblo no elige directamente al Parlamento, ni al Jefe de Estado: y los poderes legislativo, judicial y ejecutivo no son independientes, lo que limita la democracia participativa de nuestro pueblo.

.No nos interesa lo que se considera libertad de expresión en el mundo de hoy, en lo que si estamos interesado es expresar, y que la población conozca, nuestras ideas de cómo mejorar nuestro socialismo.

Si los españoles, o los norteamericanos, o los franceses, creen o no en su libertad de expresión, allá ellos. Nosotros no creemos en la nuestra, creemos que está limitada; y aún considerando que los que tienen opiniones diferentes sean la minoría, nadie tiene el derecho de negarle las vías para dar a conocer lo que piensan.

Y como ya afirmé una vez, y coincido con usted, los llamados disidentes que se sancionan en nuestro país, puede haber alguna excepción, ¿donde no la hay?, son por estar financiados por el enemigo, que desde hace 50 años dedica millones de dólares anualmente para subvertir el orden interno en Cuba

Como comentario final Fabrretti afirma “¿Significa esto que Cuba ha alcanzado la democracia? Por supuesto que no. En Cuba queda mucho por hacer y mucho por deshacer”.

Yo discrepo en algo con esa afirmación porque en Cuba no hay nada que deshacer, sino mucho por hacer. La historia se compone de hechos buenos y malos y ninguno de ellos puede deshacerse en el presente. Ahí quedarán para la historia.

Sí tenemos una estructura política que modernizar, leyes que actualizar, pero sobre todo, acabar de aceptar los criterios marxistas dirigidos a una sociedad más participativa, donde el obrero sea realmente dueño de los medios de producción.

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