Cuba ¿Democracia o Dictadura?

El triunfo de la Revolución: acontecimiento continental

"El triunfo de la Revolución cubana significó un acontecimiento histórico en este continente, significó un extraordinario desafío al imperio yanqui, a sus fuerzas políticas, económicas y militares. Y ellos no estaban dispuestos a permitir tranquilamente el desarrollo pacífico de nuestra Revolución."

El triunfo del Ejército Rebelde contra Batista sólo fue la culminación de una etapa. Un proceso político que no pretendía sólo derrotar al ejército mercenario, permitiendo que el pueblo se apoderara de sus armas, sino que buscaba seguir una línea consecuentemente revolucionaria —transformar la sociedad en beneficio de las grandes mayorías y liberarla de todas sus trabas económicas— no podía sino enfrentarse a las clases explotadoras nacionales e implicaba forzosamente una lucha frontal contra el imperialismo.

Se inicia así una lucha larga. Las clases dominantes y el imperio no se apoyaban solamente en las armas, sino en su gran poder económico y en una cultura y una ideología política inculcadas al pueblo durante siglos para mantenerlo avasallado.

"…una vez las armas en poder del pueblo, fue necesario librar una gran batalla en el terreno de la ideología, en el terreno de la política. Era necesario barrer también con la cultura burguesa, con aquella ideología burguesa y pro imperialista, porque al terminar la contienda militar el enemigo poseía armas muy poderosas: poseía las armas de la ideología y de la política enraizadas en nuestro medio, poseía las poderosísimas armas de la economía y poseía, por último, las armas todavía más poderosas de sus fuerzas militares.”

"Y nuestro pueblo se enfrascó en aquella batalla política e ideológica, se enfrentó al atraso cultural, se enfrentó al analfabetismo, se enfrentó a la ignorancia, hasta desarrollar la sólida conciencia política revolucionaria y socialista que hoy posee.”

"Pero el enemigo no empleó sólo las armas de la política, empleó también las armas de la economía y trató de asfixiar, de estrangular a nuestro pueblo con el bloqueo y con todo tipo de agresiones económicas. Y nuestra Revolución joven, nuestro pueblo, que no poseía experiencias de ningún tipo en cuestiones económicas, que fue despojado de muchos de los pocos técnicos con que contaba se vio enfrentado a dar esa durísima batalla de la economía.”

"Pero junto a la batalla política y la batalla económica, el imperialismo preparaba sus acciones armadas. Y casi desde los primeros meses de la Revolución comenzaron las acciones de sabotaje, los actos contrarrevolucionarios, las infiltraciones de armas y de agentes, el desarrollo de bandas contrarrevolucionarias armadas que se hicieron presentes prácticamente en todas las provincias, a lo largo y ancho del territorio nacional y comenzaron a entrenarse las tropas mercenarias que después nos invadirían en playa Girón.”

"Pero había un peligro aún mayor, mayor que las bandas contrarrevolucionarias, mayor que las agresiones mercenarias: el peligro de la agresión directa por parte de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos."

La actitud del imperialismo fue un factor importante en el desarrollo de la Revolución cubana. Ante cada golpe se tomaba la contramedída necesaria y de esta manera se fue profundizando rápidamente la Revolución. Los diez primeros años de la Revolución son años que se caracterizan por la lucha por su supervivencia frente a la contrarrevolución interna, la agresión exterior y el bloqueo imperialista. Esta batalla absorbe la mayor parte de sus esfuerzos y energías, y gran parte de sus recursos humanos y materiales.

La ausencia de un partido fuerte

Esta larga lucha comienza a darse sin que exista un partido revolucionario fuerte. En 1959 existían fundamentalmente tres grupos revolucionarios: el Movimiento 26 de Julio, el Directorio Revolucionario y el Partido Socialista Popular (Partido Comunista). Entre ellos sólo agrupaban a unos miles de militantes. Por otra parte, en el propio Movimiento 26 de Julio existían importantes contradicciones internas que son superadas cuando en los primeros meses de la Revolución es destrozada su ala derecha, representada por el presidente Urrutia, Miró Cardona, Hubert Matos, David Salvador y algunos otros.

Después del triunfo, estos escasos cuadros, teniendo como líder indiscutido a Fidel Castro, se ven obligados a asumir las nuevas tareas de organización del Estado y del aparato productivo, lo que les impide dedicarse a consolidar el partido de la Revolución.

Pero ¿cómo fue posible que el Partido Socialista Popular o Partido Comunista de Cuba haya aceptado ponerse bajo la conducción de Fidel Castro?

"No se requería ninguna perspicacia histórica —afirma Carlos Rafael Rodríguez, antiguo militante del PSP y actual miembro del secretariado del Partido Comunista de Cuba— para advertir que con Fidel le aparecía a la Revolución nacional-liberadora el jefe que durante más de medio siglo había faltado, el conductor a quien le había tocado realizar a la vez las tareas ideológicas y políticas que correspondieron a José Martí y las responsabilidades de jefe militar que tuvieran Gómez y Maceo. Nuestro pueblo corroído por el desaliento de reiterados fracasos en la fe que depositara tantas veces erróneamente en caudillos sin escrúpulos y líderes vocingleros sin sustancia, comprendió en seguida, por la seguridad que le dieron el Moncada y la Sierra, que la hora de la emancipación había arribado.”

"Pero, para quienes el logro de la independencia era sólo el primer paso, para aquellos que durante decenios trabajaron por que esa revolución liberadora abriera caminos a otra más profunda y definitiva, la que trajera el bienestar de obreros y campesinos y condujera al socialismo, la decisión a tomar no era fácil.”

"Los libros decían, las tesis de las conferencias internacionales del movimiento comunista proclamaban, que el tránsito de la liberación nacional al socialismo sólo podía lograrse bajo la dirección y hegemonía de un partido de la clase obrera, con la ideología del marxismo-leninismo. Era, por ello, muy fácil dejarse arrastrar por el mecanicismo sectario y dogmático, y no advertir a tiempo que el camino hacia el socialismo había quedado abierto en Cuba por vías excepcionales y que las disputas por una hegemonía teórica resultarían antihistóricas y absurdas.”

"El error posible no se cometió. Y —puesto que existen en libros de diversos escritores extranjeros amigos de la Revolución interpretaciones erróneas de este paso— quisiéramos proclamar esta noche que el mérito principal en la clara y acertada comprensión que tuvimos de esa peculiaridad inesperada del proceso revolucionario cubano le corresponde a Blas Roca. Por primera vez en la historia del movimiento, después de haber surgido la III Internacional, un partido comunista aceptaba otra dirección política en la lucha por el socialismo. Y fue un día que nos será inolvidable cuando, con Blas Roca al frente, nos presentamos todos ante Fidel Castro como simples soldados de fila de una causa común en la que él era para nosotros, como para todo el pueblo revolucionario, el Comandante en Jefe."

Los primeros pasos hacia una organización política única

Transcurridos dos años desde la toma del poder se realiza un esfuerzo por dar una estructura única a los tres partidos ya señalados. Se trata de la formación de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI).

Ernesto Che Guevara cuenta cómo la dirección de la Revolución pensaba en un organismo de "cuadros estrictamente seleccionados" y ligados a las masas, de una "organización centralizada y elástica a la vez" y confió "ciegamente en la autoridad ganada en muchos años de lucha por el Partido Socialista Popular" dejando en sus manos la materialización de este proyecto.

Era una época difícil en pleno auge del bloqueo imperialista y éxodo masivo de cuadros profesionales y técnicos cuando éstos más se necesitaban para la administración de las industrias y comercios expropiados.

Se empezaba también a tomar medidas contra la aplicación de la "táctica guerrillera" a la administración pública, en la que primaba la iniciativa individual para resolver los problemas por encima de cualquier tipo de planificación colectiva. Estas medidas cayeron muy rápidamente en una excesiva centralización administrativa.

Es en este contexto y contra el criterio de los antiguos dirigentes de su propio Partido y de Fidel, que Aníbal Escalante, dirigente del Partido Socialista Popular y secretario de organización de las ORI, cae en desviaciones sectarias tratando de controlar el naciente organismo unitario.

"Esto dio lugar —por tendencias sectarias del PSP y porque muchos compañeros honestos creyeron que Aníbal aplicaba una línea colectiva que incluía las orientaciones del propio Fidel— a la puesta en marcha de un dogmatismo y sectarismo en que incluso desertores del PSP fueron preferidos, sólo por haber sido militantes del mismo, a combatientes de la Sierra."

Comienza así una "etapa negra aunque, felizmente, muy corta" del desarrollo de la Revolución cubana. Se cometen errores en los métodos de dirección; el Partido pierde "sus cualidades esenciales de ligazón a las masas", de correcto ejercicio del "centralismo democrático" y de "espíritu de sacrificio". Recurriendo, a veces, a verdaderos malabarismos se colocaban gentes sin experiencia y sin méritos en lugares dirigentes, por el hecho de haberse acomodado a la situación imperante.

"Las ORI pierden su función de motor ideológico —y de control de todo el aparato productivo a través de esta función— y pasan a ser un aparato administrativo; en estas condiciones, los llamados de alerta que debían venir de las provincias, explicando la serie de problemas que allí existían, se perdían, porque quienes debían analizar el trabajo de los funcionarios administrativos eran precisamente los dirigentes del núcleo que cumplían una doble función de partido y administración pública."

Estas desviaciones sectarias son detectadas a tiempo y el 26 de marzo de 1962 se realiza el llamado "primer proceso a Escalante", donde Fidel critica el sectarismo a través de numerosos ejemplos concretos y responsabiliza de esta desviación a una serie de cuadros del PSP, especialmente a Aníbal Escalante, secretario de organización de las ORI. AI día siguiente, el dirigente máximo de la Revolución cubana sostiene que "la seriedad de un partido revolucionario se mide, fundamentalmente, por la actitud ante sus propios errores". Teniendo presente que el enemigo podía aprovecharse de la exposición pública de ellos, decide darlos a conocer, ya que sabe que sólo por este camino podrán llegar a ser superados. Fidel estima que la forma en que se ha dado la Revolución cubana permite comprender el porqué de la aparición de estos errores, e insiste en el papel que jugaron las masas de detectarlos: "Los hombres toman conciencia cuando las masas —no solamente los dirigentes, sino las masas— toman conciencia de esos errores."

El sectarismo se manifestaba en creer que los únicos cuadros revolucionarios, los que debían estar en todos los puestos y en todas las funciones eran los "viejos militantes marxistas", lo que en Cuba no quería decir otra cosa que ser militante del PSP, único partido marxista antes de la Revolución.

Según el máximo dirigente de la Revolución cubana, de esta manera no se estaba organizando un partido, sino una "coyunda". "Estábamos organizando o creando una camisa de fuerza, un yugo, compañeros. No estábamos promoviendo una organización libre de revolucionarios, sino un ejército de revolucionarios domesticados y amaestrados."

Fidel es sin duda el gran artífice de la unidad del pueblo cubano. Lucha desde los primeros días del triunfo de la Revolución contra el sectarismo y por la unión de todos los sectores revolucionarios. Combate tanto el sectarismo "de la Sierra" como el sectarismo "de los viejos militantes marxistas". Llama constantemente al pueblo a unirse y a participar en el proceso: "Todo aquel que no tuvo oportunidad de luchar que no se desaliente, que por delante tiene oportunidades, que por delante está por escribirse la historia, que la Revolución no ha hecho más que empezar y tenemos que recorrer un largo camino."

En su crítica a las ORI, Fidel insiste en que uno de sus más grandes errores es no haber sabido integrar a las masas. "Las demás organizaciones —el Directorio, el 26 de Julio—, ¿qué eran? ¿Eran organizaciones con una vieja militancia vertebrada? No, eran organizaciones con grandes simpatías de masas, eran un torrente desbordado de masas. Eso era el 26, eso eran las demás organizaciones. Si nosotros vamos a hacer una organización, una integración y no integramos a las masas, no estaremos haciendo ninguna integración, estaremos cayendo en un sectarismo como el que hemos caído."

El militante: "el mejor entre los buenos"

Pero, ¿cómo integrar a las masas a una organización que por su definición misma es la vanguardia de la masa?

Ya en ese momento Fidel anuncia un método que sólo será aplicado en plenitud cuando se funde, en 1965, el Partido Comunista de Cuba. Éste consiste en "agrupar dentro del Partido a lo mejor del pueblo, a lo mejor de la clase obrera. . . Es decir, que el primer requisito para ser del núcleo es ser un ‘trabajador ejemplar’. Además, debe aceptar la Revolución socialista y tener una ‘vida limpia’ políticamente." Fidel insiste en que aunque no es la masa la que elegirá a los miembros del Partido, es indispensable, al hacer la selección de los militantes, tener en cuenta la opinión de las masas. Es muy importante, insistía, que quienes pertenezcan a un núcleo revolucionario "tengan pleno apoyo de las masas, extraordinario prestigio en las masas".

Esta lucha contra el sectarismo, que implicó una crítica durísima a muchos cuadros del PSP, pudo derivar en un sectarismo de otro tipo. Sin embargo, gracias al esfuerzo personal de Fidel, fue enmarcada dentro de un ámbito unitario. "La Revolución está por encima de todo lo que habíamos hecho cada uno de nosotros: está por encima, y es más importante, que todas las organizaciones que había aquí. . ."

Unido a esta crítica pública realizada por el máximo dirigente de la Revolución, se inicia un proceso de depuración de los cuadros de las ORI. Éste comienza en una Escuela Superior de Formación Política, donde Fidel propone que se realice una asamblea para elegir a ios mejores alumnos de ‘la escuela que serán a su vez considerados militantes del Partido. De allí surge la primera comisión de revisión de cuadros de las ORI. Luego se establecen comisiones a nivel provincial que continúan la tarea depuradora. Se llega así finalmente a la disolución de ese primer intento de unificación de las fuerzas revolucionarias creándose, en 1962, el Partido Unido de la Revolución Socialista (PURS), que responde al carácter socialista que abiertamente toma el proceso cubano después de la invasión de Playa Girón.

Desde la fundación del PURS hasta su disolución para dar paso, en 1965, al Partido Comunista de Cuba (PCC), la organización no crece, se depura. De 4 mil obreros de la textilera Ariguanabo, la industria más grande del país, por ejemplo, sólo son elegidos trabajadores ejemplares 197 obreros.

"Como ustedes lo han apreciado, más aún, como ustedes lo han sancionado, los miembros del Partido Unido de la Revolución Socialista que salen de este centro de trabajo, son hombres que cuentan con el apoyo unánime de los compañeros de trabajo. Los núcleos que se forman en este momento, las organizaciones del Partido, cuentan desde ahora con todo el respaldo necesario, y abandonan el trabajo subterráneo, casi conspirativo, que durante un buen tiempo fue el que dio la tónica al trabajo de nuestro Partido dirigente.”

"De toda esa penumbra en que se vivía, de esos núcleos clandestinos, elegidos en forma mecánica, considerando sin análisis suficiente las cualidades de los compañeros, se pasa a una nueva forma estructural, en la cual son las masas las que deciden en el primer escalón quiénes deben ser los obreros ejemplares propuestos como miembros del Partido."

Con estas palabras, Ernesto Che Guevara se refiere al reciente proceso de selección de trabajadores ejemplares efectuado en esa industria.

Y más adelante agrega:

"Quien aspire a ser dirigente tiene que poder enfrentarse, o mejor dicho, exponerse al veredicto de las masas y tener confianza en que ha sido elegido dirigente o se propone como dirigente porque es el mejor entre los buenos, por su trabajo, su espíritu de sacrificio, su constante actividad de vanguardia en todas las luchas que el proletariado debe realizar a diario para la construcción del socialismo."

En otro texto de ese mismo año el Che señala el carácter que deberá tener la nueva conducción política: "No será la de la orden mecánica y burocrática, la del control estrecho y sectario, la del mandar hacer, la del consejo que debe seguirse en cuanto a expresión verbal y no por constituir un ejemplo vivo, la del privilegio de las ideas o de la historia pasada."

"… El marxista debe ser el mejor, el más cabal, el más completo de los seres humanos pero, siempre, por sobre todas las cosas, un ser humano; un militante de un Partido que vive y vibra en contacto con las masas; un orientador que plasma en directivas concretas los deseos a veces oscuros de la masa; un trabajador incansable que entrega todo a su pueblo; un trabajador sufrido que entrega sus horas de descanso, su tranquilidad personal, su familia o su vida a la Revolución, pero nunca es ajeno al calor del contacto humano."

Nace el Partido Comunista de Cuba

El 3 de octubre de 1965 se crea el Partido Comunista de Cuba (PCC) y se constituye su comité central en el que, según Fidel, "no hay episodio heroico en la historia de nuestra patria en los últimos años que no esté ahí representado; no hay sacrificio, no hay combate, no hay proeza —lo mismo militar que civil— heroica y creadora que no esté representada, no hay sector revolucionario, social, que no esté representado".

El nuevo Partido surge cuando ya se considera superada la etapa de los distintos matices y de los distintos orígenes de los militantes revolucionarios. "Hemos llegado al punto afortunado de la historia de nuestro proceso revolucionario —dice Fidel— en que podemos decir que sólo hay un tipo de revolucionario, y puesto que nuestro Partido debe decir, no lo que fuimos ayer, sino lo que somos hoy y lo que seremos mañana, el mejor nombre es el de Partido Comunista de Cuba.”

“Es importante, recordar que en una época, en Cuba, se esgrimían las obras de Lenin y de Marx como prueba de delito. Hoy un pueblo entero ha hecho suyas sus ideas.”

"¿Quién les iba a decir a aquellos esbirros, a aquellos jueces, a aquellos voceros de la reacción; quién les iba a decir. .. que esas ideas unirían al pueblo y que, armado con esas ideas nuestra Revolución y nuestro pueblo se harían invencibles? —dice Fidel, diez años después de fundado este Partido, y continúa—: Un día se levantó el pueblo contra la tiranía, un día se unió el pueblo y un día triunfó el pueblo, pero esencialmente el pueblo obrero, el pueblo campesino, el pueblo estudiante. Y las distintas fuerzas se unieron como corrientes que nacen de distintas fuentes o manantiales, pero que se encuentran todas en un mismo río: el río caudaloso de la Revolución.”

" ¡Así se unieron nuestras organizaciones revolucionarias todas! ¡Y juntas dimos la batalla final! Y si antaño el Partido de la independencia luchó contra el poder colonial y se enfrentó a las ideas reaccionarias de la época; si en los tiempos de Mella los revolucionarios se enfrentaban al poderoso imperio, a la burguesía y a los terratenientes cubanos aliados a él, a toda aquella infernal máquina de mentira y de propaganda, y se enfrentaron a los esbirros de Machado; si después se enfrent

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