Cuba: controversia política (I)

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Cuba

Controversia política


28 de abril del 2009

Estimado Roberto: Permítame organizar en puntos mis opiniones

Primero: No siempre la respuesta viene de la forma y por el canal que uno previó que corriera: Le he expresado con sinceridad que leo sus trabajos con atención. “No crean, lean”,&nbsp &nbsp enseñó y aprendí de Fidel desde el principio de la Revolución.

Pienso que le he manifestado con suficiente claridad lo que de interesante encuentro en sus trabajos. Su ejercicio hipercrítico le lleva sistemáticamente a buscar todo tipo de contradicciones e insuficiencias en el curso del movimiento revolucionario cubano. Y en tal esfuerzo nos devela no pocas de las deficiencias&nbsp y retos que tenemos. Su posicionamientos ideológicos y políticos aunque repiten no pocas de las claves de los pensadores de despegue de la perestroika, tiene de novedad el intentar despegarse de esa tradición liquidacionista, y buscar en &nbsp el arsenal histórico de la socialdemocracia de izquierda una posibilidad de existencia “revolucionaria”, “antimperialista” y “no capitalista” para Cuba. Me interesa conocer este tipo de pensamiento porque asumo que la teoría y sobre todo la praxis revolucionaria, debe aprender a crecer en lucha no solo con el programa desembozadamente genocida y anexionista del imperio, también en competencia con otras posiciones adversas que no siempre&nbsp – la mayoría de las veces si – están cocinadas por el enemigo principal y servidas con otros sabores.

&nbsp Segundo: Ud. me pide argumentos sobre el contenido de sus criterios y aseveraciones. ¿Y acaso no es válido cuestionarlos en su propia posibilidad y método de construcción? ¿No se ha percatado Usted de que precisamente esa es mi posición? De qué vale iniciar un debate, si lo primero que debo recomendarle es que se informe y estudie a profundidad la realidad sobre la que pretende opinar, y hasta teorizar.

Usted está ocupado en marcar la macropolítica y la macroteoría, lo que no deja de ser importante. A ello le destina recursos y esfuerzos el país. Desde la ciencia y la cultura, con los inapreciables saberes que aporta nuestra intelectualidad académica, científico técnica, &nbsp artística y literaria, se estudia, evalúa, critica y sistematiza &nbsp la praxis política de la Revolución Cubana. Los resultados se socializan y discuten en numerosos foros, con participación nacional e internacional. &nbsp Pero somos muchísimos los que además, nos interesa la micropolítica. Y trabajamos por llevar la teoría a praxis concretas en la construcción del poder revolucionario desde las bases, persona a persona, familia a familia, colectivo a colectivo. Pensamos que ahí se decide el socialismo cubano. Y del pensamiento vamos a la acción, a sumergirnos en las contradicciones del desarrollo y de la lucha revolucionaria “en sí mismas”. Hay mil maneras, mucho trabajo en las comunidades, un nuevo protagonismo de las o­nGs, talleres de transformación cultural y social estimulados por los gobiernos territoriales, cambio de estilo y trabajo en los núcleos del Partido, recuperación de los espacios de los sindicatos y las organizaciones sociales, pequeños grandes combates cotidianos, tan simples y a &nbsp la vez trascendentes como lograr que el pan de 80 gramos que la Revolución destina para cada cubano y cubana, todos los días del año, llegue con el peso y la calidad, sin espacio para la negligencia en el servicio o el robo de ingredientes… En tales escenarios aprendemos y acumulamos un conjunto de experiencias y razones, de prácticas de ejercicio del poder revolucionario, que nos permiten ver lo que Usted no ve. Por eso desprejuiciadamente, lo invito a que venga a conocer, palpar, para luego si así lo considera nos continúe criticando, pero con base. Sin dudas su trabajo nos sería más útil a todos.

Tercero: Esencialmente nada tengo que discrepar. Usted está en el derecho de considerar y exponer el inventario de insuficiencias que crea pertinente. Además, cuando desecho lo que sus posicionamientos ideológicos y políticos le hacen ver como negativo y no lo es, ese inventario no me dicen nada nuevo, nada que yo no conozca. Nada que en coincidencia no critique donde considero que hay que hacerlo: Aquí, dentro de Cuba, en debate directo para mejorarnos todos.

¿Quién puede pensar hoy por hoy que una Revolución es irreversible? ¿Quién defiende la no existencia en Cuba de problemas, errores, contradicciones? ¿Hay alguien desmovilizado en este país, pensando que los retos que se abren a la existencia de la Revolución son fáciles de resolver?

Ud. por ejemplo discrepaba de los conceptos que Abel Prieto dio sobre libertad de expresión. Y tiene un rosario de críticas al Partido. Yo he debatido pública y directamente con Abel nada más y nada menos que sobre el cómo hacer más eficiente la labor cultural e ideológica del Partido. Ante cien personas o más, convocadas libremente… Discusión fuerte, bien cubana. Antes, durante y después he estado en otros debates donde Abel ha participado, y los compañeros han dicho lo que han querido, sin tapujos ni miedos, y por supuesto Abel, que no destiñe la tradición, también ha dicho lo que ha querido y como ha estimado…. ¿Puede&nbsp o no Abel Prieto hablar de libertad de opinión en Cuba?&nbsp Este no lo dude, es un espacio en constante crecimiento y construcción socialista… Lástima que desde Polonia Usted no lo vea.

¿Puedo o no opinar sobre la naturaleza prejuiciada y el carácter destructivo de lo que usted suscribe sobre el Partido?&nbsp Si hay críticas y debate, el tema no es el ejercicio de esta crítica y debate, sino su objetivo. Pero si del Partido se trata Usted no “critica”: Usted acusa, acusa sobretodo infundadamente.

El Partido como instrumento de creación y unidad revolucionaria, como dinamizador de nuestro sistema político, está en el centro de los ataques del imperio. Lamento que lo que Usted considera su crítica revolucionaria y socialista, camine en la misma dirección de sus enemigos y los míos. ¿Qué&nbsp voy a debatir con Usted sobre este aspecto? El Partido no necesita que se le defienda de ataques y acusaciones prejuiciadas, su ejecutoria histórica y el diario protagonismo junto a nuestro pueblo le basta.

Y qué decirle con sus propuestas, ya se lo manifesté, algunas son lo menos, por ingenuas, utópicas. ¿Así que el socialismo en Europa&nbsp – en Polonia, digamos – se desmoronó solo por los errores del Partido y por las concepciones antisocialistas del llamado socialismo real, o el intervencionismo soviético pudiera añadirse? ¿No existió para Ud. la guerra y el sabotaje económico, el chantaje nuclear, la NED, la CIA, Radio Europa Libre, los grupos de acción fascistoide que actuaron dentro de Solidaridad y otras asociaciones, organizados y pagados por los servicios de la OTAN, el Santísimo Karol&nbsp Wojtyla y las caricias de Nixon, Ford y Carter&nbsp incluidas…? ¿Qué oculta la CIA y la OTAN sobre sus operaciones encubiertas, sobre la fabricación de disidentes, sobre el reclutamiento de cuadros de partidos y gobiernos exsocialistas….?&nbsp En fin, toda una maquinaria que condicionó y empujó: que&nbsp ganó ese guerra sumando a los errores?&nbsp Si su dominio de Cuba es insuficiente y sesgado, y la información que toma de referencia sobre el socialismo que fracasó, no trasciende lo que quieren que Ud. sepa las propias agencias del imperio: ¿Antes de entrar en el tema Cuba: Cuántos artículos tendría que escribir para contarle la historia que usted no conoce? Le recomiendo que se informe mejor porque tal historia de guerra y subversión contrarrevolucionaria si de hacer comparaciones y propuestas “democráticas” sobre y para Cuba, tiene mucho que decir.

¿Necesito más argumentos para que Usted entienda por qué no me interesa “debatir” su agenda, tenga o no tenga tiempo para hacerlo?&nbsp &nbsp

Cuarto: ¿Resulta que los que gobiernan este país siempre están equivocados y Ud. en la razón y la certeza? Más aún, Fidel antes y después de no estar al frente del país, ahora en sus magistrales Reflexiones, Raúl antes y después de ser Presidente, nunca se han vendido de infalibles, al contrario han sido sumamente autocríticos con su propia gestión. Y sin embargo, usted si tiene toda la verdad&nbsp y todas las prioridades.

¿Es acaso ilegítimo ratificar la confianza que se tenga en la dirección revolucionaria, aún teniendo no su limitado inventario, sino un inventario de insuficiencias y retos MUCHÍSIMO MAYOR, MÁS SUSTANTIVO? Se trata de que quienes vivimos en este país comprometidos con la Revolución –por supuesto que hay quien vive de ponzoña en ponzoña-, podemos ver&nbsp y sentir como ese inventario de insuficiencias y rollos que realmente tenemos, por muy grande que sea, permite ver mejor lo que SI TENEMOS, y como con y desde esas fortalezas comparativamente GIGANTESCAS, podemos&nbsp – y estamos – peleando por un socialismo mejor, más eficiente económicamente, y también más democrático y participativo, porque lo uno va de la mano de lo otro.

¿Por qué jamás ve Ud. la democracia que ejerce&nbsp la equidad que se mantiene, casi como un “milagro” de dirección política de ese Gobierno y Partido que tanto critica? ¿Por qué jamás ve Ud. la democracia que se ejerce en la seguridad y el bienestar que se garantiza a millones de cubanos? ¿No se ha preguntado por qué en Cuba nadie teme por su trabajo cuando hay una severísima crisis mundial, cuando a cada minuto miles de personas pierden su trabajo y se quedan desamparados? ¿No recuerdo qué dice Ud. en sus análisis sobre el internacionalismo de la Revolución Cubana, del aporte que damos a la democratización de las condiciones de vida, a la democratización de la felicidad para millones de latinoamericanos y caribeños, africanos, asiáticos…&nbsp &nbsp ¿Estos son acaso son “factores” o “variables” desechables?&nbsp

Cuando en Cuba dejen de existir dos monedas y los sueldos alcancen para cubrir las necesidades crecientes de la mayoría de los cubanos y cubanas, habremos avanzado enormemente en la solución del problema de la democracia socialista. Para ello hay que continuar resistiendo y venciendo el bloqueo –a propósito usted es muy crítico del imperio, pero no me aterriza cómo ese imperio incide en Cuba, en toda la vida de la nación, incluidos ritmos y posibilidades de despliegue de la dialéctica de los cambios en curso-, hay que romper los círculos de realimentación de la corrupción, multiplicar la productividad y la eficiencia económica, hacerlo con tecnología, ciencia y sobre todo con conciencia, destruir la burocracia en su base de reproducción, perfeccionar los programas en ejecución, multiplicar la equidad y la masividad educacional y cultural en excelencias, pelear cada día contra la pobreza material y espiritual que nos cerca desde el mercado y el mundo capitalista, donde querámoslo o no estamos insertados como país subdesarrollado. Ese es el inventario de democratización por el que en lo inmediato y mediato&nbsp trabajo como militante revolucionario. Es parte sustantiva del banco de problemas con el que trabaja intensamente nuestro Partido y Gobierno, en el que está participando, además de forma comprometida y entusiasta la inmensa mayoría de los cubanos y cubanas.&nbsp &nbsp

Hay errores, si es cierto. Hay demandas en curso, claro que las hay. En lo que en mi espacio de interacción se trata, para nadie es un secreto, así nos hemos pronunciado en Congresos y otros foros, que la intelectualidad reclama un mayor protagonismo si de participación en la toma de decisiones políticas se trata. Pero créame Roberto que para hacer avanzar esto, no necesitamos de sus apuestas demoliberales. Mucho menos de catarsis. Avanzamos en el desarrollo de la propia cultura política que la Revolución ha creado, sin los antagonismos y&nbsp confrontaciones&nbsp que Usted sugiere. Hay un riquísimo diálogo&nbsp – no siempre se tienen todos los elementos y el por qué, y ni creernos que seamos infalibles por el oficio profesionalizado del pensar – y una notable apertura, sobre todo hay avances concretos. Nuestras voces se escuchan, marcan rumbos&nbsp y articulan políticas. Vea si se han atendido o no los acuerdos políticos de los más recientes congresos de artistas y escritores, periodistas, historiadores y pedagogos.

Pero lo más importante no es lo que solo un gremio intelectual o sector del pueblo pueda evaluar. Los resultados que crecen se ven y tocan en MUCHAS direcciones, y sobre todo impactan en la atención de las necesidades más concretas y sentidas de las masas. Le mencioné mis observaciones. La carretera de La Habana a Ciego de Ávila – mi más reciente viaje a principios de este mes de abril-, ya no&nbsp brinda ese paisaje donde el marabú&nbsp competía y afeaba el reino de la palma.&nbsp Queda marabú, pero se ve mucha, muchísima tierra laboreada, hay cultivos varios y se aprecia como con los cambios en el pago y la distribución de la leche, han crecido los pastos y los rebaños se ven más recuperados.

Roberto, qué pena que usted no pueda disfrutar de la maravilla de un&nbsp país, de pueblos recién arrasado por los ciclones, que se levantan más bellos, más organizados, con casas más cómodas y fuertes, con cubanas y cubanos más felices, más comprometidos con este socialismo imperfecto perfectible: ¿Quién lidera esas recuperaciones realmente de epopeya? Es ese Partido que Usted cuestiona y critica. Ese Gobierno en el que solo ve limitaciones e inmovilismos. ¿Es Raúl o Machado o algún otro miembro del Buró Político desde el Comité Central? Mire, sin dudas son las mismas estrategias nacionales, las orientaciones y el protagonismo de estos compañeros que si van a cada rincón de pueblo, pero ellos no son magos para estar en todas partes. Hay cientos de cuadros capaces en las provincias y municipios al pie de los problemas, dando ejemplo y liderando soluciones. Hay un pueblo en constante movimiento revolucionario.&nbsp

Quinto: Roberto, la política además de ciencia, de análisis de variables objetivas, también tiene una alta cuota de subjetividad, de cultura, de mística: ¿Es muy difícil entender que para millones de cubanos esta es la dirección de victoria con que hemos llegado hasta aquí, venciendo colosales agresiones e inconmensurables obstáculos? Mire, solo para los que vivimos en los momentos más crudos del Período Especial, el hoy es definitivamente de seguridad y el futuro de optimismo. Claro, para sentir esto hay que haber pasado por esa prueba de coraje y resistencia masiva: ¿Ha visto Usted a la madre de sus hijos llorar de impotencia porque no hay suficiente comida? ¿Ha visto crecerse a una niña de trece años frente a su madre, para decirle: Mami, no llores, si solo hay arroz que se lo coma mi hermanito!. ¿Roberto, estaba Ud. aún en Cuba durante el Período Especial?

Sexto: Una de mis más respetadas profesoras de filosofía –autoridad de esa ciencia en el país y fuera de él- coincide con Ud. en la crítica filosófica sobre la dialéctica que me es funcional para analizar la relación ortodoxia y heterodoxia. Ella que ha sido y es mi maestra luego de exponerme con lujo de detalles –citas de clásicos y lecturas orientadas incluidas – sus puntos de vista, solo me ha&nbsp pedido que reflexione. Ud me reta: Para sostener mi criterio&nbsp tengo que escribir un artículo, un tratado. Es muy probable que por el camino que me propone mi profesora, llegue más rápido a escribir ese artículo que solicita, ya sea para reafirmarme o para negarme en mi planteamiento de partida. Siempre se lo enviaría primero a mi maestra, no solo por la primicia de la crítica y su reconocida especialidad. Simplemente porque dejó abierto ese espacio de complicidad y&nbsp ternura pedagógica, donde el presunto error&nbsp del “discípulo” o la “maestra”, no es una calamidad objeto de censura y escarnio, sino un momento de aprendizaje y desarrollo.&nbsp

Séptimo: En Kaos, sobre Cuba, escriben Usted y otros adversarios de la política y la ideología de la Revolución Cubana. También compañeros y amigos cercanos, con los que comparto y coincido. &nbsp Kaos ha tenido la gentileza de publicar mis trabajos,&nbsp aunque han sido más los que me han colgado sin preguntármelo. Kaos tiene una propuesta, la conozco, y respeto el derecho que tienen sus promotores de diseñar el espacio como lo consideren oportuno. Bien por Kaos en todo lo que de positivo tiene.&nbsp Kaos le ratifico, no sería mi modelo. ¿No tengo derecho a pensar así?

Usted me propone un debate en Kaos, yo le propongo primero que visite su tierra para que se informe de primera mano, que vea lo que estamos haciendo, estudie, constate, huela y sienta lo que crece en nuestro socialismo, y de paso, aquí como compatriotas, podemos debatir todo lo que Ud. desee. Si antes, durante o después quiere contarle a los lectores de Kaos, esa es su libérrima opción. Tampoco tengo inconveniente, si lo cree oportuno, para que socialice esta correspondencia.

Octavo: Roberto: ¿Por qué no se concentra más en lo esencial de mis planteamientos? ¿Por qué ese buscar y hurgar en la composición de mis palabras, para lanzar una estocada sí una coma más o menos, una palabra u otra, hacen saltar la contradicción o la idea imprecisa. Mire no se ocupe en eso: Yo me sorprendo y enamoro de la buena redacción de muchísimos compañeros y compañeras, se apreciar esa excelencia y como tal reconozco mis limitaciones en ese y en otros muchos campos. Entonces, no haga esfuerzo en vano. Tampoco se preocupe, como lo hizo al enviarme primero unas “Palabras necesarias” y después esas mismas “Palabras necesarias (corregidas unas erratas)”. Me interesa lo primero que escribió, como lo hizo y dijo, sin el prejuicio de las que para usted son “sus” erratas. Del primer al segundo mensaje sin sus erratas, nada cambió en esencia. Por lo tanto mi criterio siguió siendo el mismo.

Por favor, le exhorto a que trascienda definitivamente los esquemas de enfrentamiento verbal y acusaciones lacerantes, que tanto daño han hecho a la izquierda. Que lo caracterice por la naturaleza de las ideas y propuestas que realiza, como un adversario ideológico y político, no implica colocarlo en el “lado contrarrevolucionario”. como &nbsp Usted afirma. Sí en el lado equivocado.

Por favor, no se sienta agredido, no bloquee una comunicación desprejuiciada. Por qué si le comento que le escribo a las 4 de la madrugada, comienza su mensaje recordándolo, dejando espacio a la ironía. Si con la referencia a la hora y a mi deficitario tiempo le he molestado, le solicito que me disculpe. Mire, ahora mismo me he tomado, descansado, después de disfrutar de un buen café, un tiempecito del domingo para escribirle. En cuanto termine y levante un poco más el día, voy a dar una vuelta por el barrio para apoyar la movilización de vecinos que preparamos para celebrar el 1 de mayo, claro, para marchar con nuestras consignas revolucionarias, no con las que usted nos propone.&nbsp

Noveno: ¿Roberto, por qué no mirarse hacia dentro? ¿Por qué no evalúa su inventario de temas? ¿Sus razones? ¿La pertinencia de uno u otro debate si de Cuba y los cubanos y cubanas que estamos aquí a pie firme se trata? ¿Por qué creerse que Ud. tiene todas las cartas, todas las prioridades?

Décimo: Si Ud. escribe para los cubanos: ¿No le ayuda saber cómo lo ve y asume un compatriota?&nbsp No le interesa saber que al menos para este cubano que lee puntualmente sus escritos, Ud. no&nbsp es realmente el crítico revolucionario que afirma o quisiera ser, el analista socialista que afirma o quisiera ser.

Pienso que&nbsp tengo toda la razón, pero quizás solo tenga parte. La historia dirá la última palabra, pero: ¿Cambia eso el valor de decirle lo que pienso?

Roberto: Seguiré al tanto de sus textos y le insisto, véngase por la Patria.&nbsp Mientras la vida y la lucha revolucionaria en Cuba dicen la última palabra, mi posición es la de buscar y alentar en compatriotas como Usted todo lo que nos una.

Fraternalmente,

Felipe

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