Cuba: actualidad de su modelo económico

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En ¿Qué es la actualización del modelo económico cubano?, publicado en noviembre de 2010, compartí mi ángulo de mira respecto al acontecer en La Mayor de las Antillas en aras de mejorar los niveles de satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de su población hoy día. Ahora, grosso modo complemento el pulso de tal proceso.

Primeramente, le recuerdo al lector/a que asumo el asunto de marras como el fenómeno en que la Isla retoma el Proceso de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas (nutrir y solidificar el Socialismo con mayor eficiencia y racionalidad) concretado en la segunda mitad de la década del ochenta del pasado siglo,  e interrumpido con la emergencia del denominado Período Especial tras el derrumbe de la Unión Soviética y el recrudecimiento del Bloqueo impuesto por Estados Unidos en los años siguientes.

A esta altura, significo dos aristas insoslayables de la actualización del modelo de nuestra sociedad. Una, cómo debe priorizarse el análisis de lo que corresponde hacer en cada centro de producción y servicio; la otra, el tema de subsidiar a las personas que lo necesita y no a las mercancías.

Como ha informado la prensa cubana, entre los meses de enero y febrero de este año tendrá lugar en todos los centros laborales del país el análisis de las características de los planes económicos para el 2012, momento que deberá constituir una discusión a fondo de trascendentales asuntos, cuya correcta materialización decidirá la buena marcha de las entidades en el orden productivo o de la prestación de servicios.

A tono con el planteo según el cual el Plan y el Presupuesto son sagrados, cada entidad dispondrá de un volumen de recursos para lograr resultados pertinentes en términos de eficiencia, o sea, que no se deben incumplir. Por ello, los diversos colectivos laborales tienen en sus respectivas Asambleas Sindicales la oportunidad de conocer, discutir y pronunciarse acerca de cuánto disponen en renglones como electricidad, combustible, materia prima y salarios, para alcanzar los objetivos previstos.

A juicio de Salvador Valdés Mesa, Secretario General de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), es esencial que en este proceso de discusión quede claro el nivel de productividad que se debe alcanzar y cómo se logrará, así como la conciliación y la integralidad del Plan: de quién se va a recibir los servicios y recursos, quiénes serán los proveedores, qué se va a producir, cuándo y cómo se va a comercializar; al tiempo que se haga una contratación objetiva, seria, responsable y puntual en la cual todo se prevea y se eviten cabos sueltos que después no se aseguren.

Es decir que hay que evitar altos inventarios de mercancías o de recursos de lento movimiento y los casos de producciones terminadas de alta demanda que tienen problemas con las fichas de precios, a causa de la lentitud en la toma de decisiones; amén de la conciencia/actuación respecto a la cadena de impagos entre las entidades que termina propiciando y creando las condiciones para que haya delito y corrupción —un boomerang contra los trabajadores/as.

En el orden personal, considero que del alcance de lo antes declarado depende el avance de la economía de la nación cubana y, por tanto, el bienestar del pueblo. Sin embargo, aquí no termina la ecuación ajustada a equis individuos y entonces hace acto de presencia la figura del subsidio.

Es en este escenario que  el Gobierno aprobó el pasado diciembre el otorgamiento de subsidios a personas naturales para  apoyarlas en la construcción o reparación de viviendas. En esa dirección, se destinó 160 millones de pesos para entregar, correspondientes a poco más del 40 % de lo recaudado en la venta de materiales de construcción durante el 2011.

Es un financiamiento, y si bien el dinero no es retornable, o sea, no tiene devolución, si es necesario que las partes cumplan lo acordado en el contrato. La relación contractual será fundamental y regirá las obligaciones del Estado en el control y fiscalización, así como la de las personas —explicó Miguel Limia David, integrante de uno de los grupos de trabajo de la Comisión Permanente de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba.

Otros trascendidos dan cuenta que el tope máximo del monto será de 80 mil pesos cubanos, cifra equivalente a la construcción de una célula básica habitacional de 25 metros cuadrados, con baño y cocina; además de estar incluido el pago de la mano de obra, que puede ser hasta el 30% del total, para lo cual existirán créditos desde cinco mil y hasta diez mil pesos para acciones constructivas que no requieran licencia.

Así queda confirmado que la actualización del modelo económico cubano es diametralmente opuesta a la concepción Neoliberal: por la razón de ser de nuestro Socialismo y la voluntad política que le es inherente, se hará cuanto sea humanamente posible para que nadie quede abandonado a su suerte.

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