El pasado 16 de octubre, miles de jubilados se manifestaron frente al Congreso de los Diputados para reclamar pensiones mínimas de 1.080 euros mensuales y revalorizadas con el IPC. Sin embargo, hay un grupo de personas en España que no tienen que preocuparse por su pensión, pues esta se encuentra establecida por ley desde 1992.

Estos son los expresidentes del Gobierno, un grupo ‘privilegiado’ al que, tras las elecciones generales del próximo 10 de noviembre, podría entrar Pedro Sánchez de no repetir al frente del Gobierno, y que, curiosamente, cobra más dinero una vez dejado el cargo que lo que percibía al frente del Ejecutivo.

Ya que a ellos, tal y como indica Real Decreto 405/1992, les corresponde una pensión vitalicia que, actualmente, asciende a 79.336 euros brutos anuales; una cifra recogida en los Presupuestos Generales del Estado vigentes, prorrogados desde 2017.

Pero eso no es todo, ya que ser expresidente permite disponer de otros bienes y servicios que se suman al salario vitalicio correspondiente. Estos son:

  • Dos funcionarios a su servicio (puestos de trabajo de nivel 30 y de nivel 18)
  • Una «dotación para gastos de oficina, atenciones de carácter social y, en su caso, alquileres de inmuebles»
  • Un automóvil con chófer
  • Servicios de seguridad (los que el Ministerio del Interior considere necesarios)
  • Libre pase en las compañías de transportes terrestres, marítimos y aéreos regulares del Estado

La vida como expresidente

Se trata de una serie de ventajas que pueden percibir, o rechazar, todos los expresidentes del Gobierno. Pero de las que, en la actualidad, solo se benefician Felipe González José María Aznar. Pues, al dejar el cargo al frente del Ejecutivo, existen dos opciones principales: recibir esta pensión o tener un puesto permanente en el Consejo de Estado.

José Luis Rodríguez Zapatero se decantó por la segunda, convirtiéndose en el Consejero Nato del Estado al acabar su legislatura. Un cargo por el que recibió un salario vitalicio de 100.000 euros anuales (con dietas y pluses) hasta 2015, cuando renunció. Ahora, trabaja como presidente del Foro de la Contratación Socialmente Responsable y, cuando decida jubilarse, podrá solicitar su pensión correspondiente como expresidente.

Por su parte, Mariano Rajoy decidió volver a su puesto de trabajo como registrador tras su salida de Moncloa. Por este cobra unos 15.000 euros al mes (180.000 anuales) hasta su jubilación. Entonces, si lo desea, podrá solicitar también su pensión como exlíder del Ejecutivo.

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