Cuando llegan las tribulaciones

&nbsp Por eso, en tiempos en que el silencio vale tan poco y los responsables canallas del mundo callan y hacen o dejan hacer, es comprensible pero resulta casi ridículo seguir adjetivando la infamia.

&nbsp Bramamos contra el tirano pero lo soportamos como los niños en­rabietados con gritos; agitándonos, pero quietos, sin movernos ni movilizarnos. No reparamos en que el tirano ya no tiene cara ni cuerpo, aunque lo veamos en el dirigente provocador y nausean­bundo confundido con el sumo responsable. Ellos lo saben. En eso está su coartada. Ahora los han cambiado, pero para seguir haciendo lo que han hecho siempre y facilitarse las cosas por las mejores maneras del inminente nuevo emperador…

&nbsp Sin embargo, la naturaleza del tirano de hoy es incorpórea y se desparrama a través de ingentes intereses repartidos por distintos enclaves del mundo, abrochados con pactos secretos que enervan cualquier lógica de la paz. Las fábricas de armas, los Laboratorios que las administran, lo mismo que las fábricas de armas administran los Laboratorios, la voluntad de poder expresada en la tortura, los guantánamos, las invasiones, la máxima violencia y la guerra no se discuten con gritos ni con adjetivos, ni con apartosas idas y venidasde los embajadores. Todo eso se responde con astucia y en silen­cio, apuntando a donde más duele a los canallas encumbrados mezclados con nosotros: dejando abruptamente, por ejemplo, de consumir. Las ventas de coches han caído estrepitosamente. Los stocks amenazan arrasar el planeta… Ahondemos en la herida.

&nbsp La única manera de enfrentarse al tirano es no siguiéndole el juego de la publicidad y de la propaganda mediática. Con estocismo y austeridad podemos vencerle. Al menos hacerle caer al tiempo que hace caer a los débiles en Gaza, en Irak, en Afganistán y en realidad en todo el mundo. No hay mejores armas. Sobre todo no las hay más eficaces. Durante una semana, y mejor un mes, practicad la estricta austeridad. No duele. La mayoría de las necesidades del Primer Mundo son absolutamente inventadas, inducidas, artificiales,; comparaos con las necesidades que pueden satisfacer los pueblos oprimidos o en guerra, los palestinos en Gaza o los miles de millo­nes en el mundo excluidos no ya del lujo sino del mero pasar: apa­gad el televisor, caminad, pasead, bebed agua del grifo, comed con frugalidad, no compréis coche, ni nuevo ni usado, ni colonia, ni col­chón, usad lo imprescindible el móvil, haced oídos sordos a los lla­mamientos saduceos de la telefonía… Cambiar, en fin, una docena de actitudes que podemos intuir, educaos en la resistencia a lo Gandhi, constituiros en contracolaboradores del sistema para que el sistema no os fagocite y os entontezca, y le habréis asestado el duro golpe equivalente a la victoria.

&nbsp Absteneos de comer del árbol del Bien y del Mal, y os habréis en­señoreado de la Tierra.

&nbsp Esta sociedad ultracapitalista sólo sabe fabricar débiles, monstruos y cretinos. Responded con la altivez del humano serio, inteligente y responsable. No existe poder capitalista en el mundo que pueda re­sistirlo y no sucumba.

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