Cuando el dedo apunta a la luna…

Cuando el desempleo apunta hacia la acumulación capitalista… Cuando la deuda apunta a la banca… Cuando la indignación apunta hacia la especulación… Cuando la especulación apunta hacia el paraíso fiscal… Cuando el descrédito de la clase política apunta a la corrupción del poder…

Cuando la pobreza señala a los ricos… Cuando el inmigrante señala a la pobreza… Cuando la voz crítica mira hacia los enmudecidos… Cuando la crisis alimentaria apunta hacia la especulación financiera…

Cuando las víctimas del machismo “que no quieren denunciar” señalan a los violentos y sus cómplices institucionales… Cuando las empleadas de hogar “que no quieren contrato” apuntan a los burgueses explotadores… Cuando el parado “que no quiere trabajar” mira hacia la plusvalía del empresario… Cuando el desahuciado “que no quiere pagar” señala a los prestamistas… Cuando el abstencionista “que no quiere votar” señala a la Ley D’Hont…

Cuando el enfermo “que no quiere curarse” apunta hacia el copago sanitario… Cuando el universitario “que no quiere estudiar” mira hacia Boloniatrix… Cuando el apóstata “que no quiere rezar” mira hacia la bifurcación que deslinda Evangelio y Jerarquía… Cuando el hambriento “que no quiere comer” señala hacia la opulencia, el derroche y la sociedad consumista… Cuando el desposeído “que no quiere integrarse” señala hacia la propiedad privada…

Cuando la cultura de la subvención mira hacia la cultura de la especulación… Cuando el mísero gorrón mira hacia el soberbio glotón… Cuando el derecho a la renta básica mira hacia el privilegio de las pensiones vitalicias y los sueldos astronómicos… Cuando la subsistencia bajo el umbral de la pobreza señala el elevado listón de las rentas del capital y los beneficios empresariales… Cuando el democrático descontento social por los recortes apunta hacia la dictadura económica de los mercados… Cuando la lucidez del indignado mira hacia la ceguera de la ideología neoliberal…

Cuando los millones de las loterías, apuestas y juegos de azar apuntan hacia la insolidaridad… Cuando los fusiles y armas de los ejércitos apuntan hacia la casa de otro… Cuando las campanas repican por el vecino…

Cuando el dedo apunta a la luna…, el poderoso lo recorta. Cuando el dedo apunta a la luna…, el creyente burgués lo comulga. Cuando el dedo apunta a la luna…, al pobre se lo administran como medicamento por vía rectal… Si supieran leer lo habrían visto en el prospecto constitucional del Euro. Cuando el dedo apunta a la luna, el poeta hace posible y cercana la utopía.

Cuando el dedo apunta a la luna hay quien mira el dedo y, además, es el mismo que confunde valor y precio, el mismo que no ve las estrellas pese a que no está llorando.

Agustín Franco. Experto en crisis capitalistas desde que nació.

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