Criptofascistas en Chile: lobos con piel de oveja entronizados en la democracia

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Criptofascista: persona que tiene una admiración oculta y una simpatía secreta por el fascismo. En Chile, en algunas cofradías políticas y empresariales, abundan.

 

Para nosotros, chilenos, el asunto es cuestión vieja y sabida, aunque no conocida por la mayoría de nuestros connacionales; pero, para los ciudadanos estadounidenses parece ser una tremenda sorpresa, una nefasta revelación que comienza a corroerles los huesos.

El diario The New York Times destapó el caso del consejero del presidente Trump y estratega político, Stephen Bannon, considerado por sus ex compañeros en la Escuela de Negocios de Harvard como “el más inteligente y más brillante de esa generación”. La influencia de este publicista y periodista en la Casa Blanca es notoria; muchos de sus colegas periodistas (así como dirigentes del opositor Partido Demócrata) lo califican de intolerante, antisemita, criptofascista y misógino.

Él mismo se autodefine como “nacionalista económico”, pero The New York Times lo describe de la siguiente manera: “Es un novato en el poder político y, de hecho, su interés por la política es algo relativamente nuevo. Está dispuesto a alejarse de la autoridad. Aunque no acepta ninguna de las ideologías desacreditadas del siglo pasado, se apega a una teoría de ciclos históricos que, por decirlo amablemente, no ha sido comprobada. Lo más inquietante: es un intelectual en la política al que le emocionan las teorías grandilocuentes. Una combinación que ya ha producido resultados impredecibles en el pasado”.

En nuestro país, y no hay duda de ello, uno de los primeros y principales “criptofascistas” fue el asesinado senador UDI Jaime Guzmán Errázuriz quien, al igual que Bannon hoy día, era un “nacionalista económico”, misógino e intolerante, considerado por sus pares como el “personaje más inteligente y brillante” que había en el sector derechista de esa época.

Pareciera cosa de locos, pero en asuntos plenos de barbaridades indecentes cometidas al cobijo del poder total, el régimen de Augusto Pinochet se asemejó al de Adolf Hitler. El ‘führer’ nazi estuvo rodeado no sólo por fanáticos, asesinos y genocidas sino, también, por sicópatas, degenerados  y drogadictos como Goebbels, Goering, Heindrich, Mengele, y otros similares o peores.  La dictadura militar chilena no le fue en zaga al mesiánico cabo austriaco. 

Aunque duela a algunos dirigentes de la actual derecha criolla, la realidad concreta indica que el fallecido senador Jaime Guzmán Errázuriz perteneció  a esos grupos y,  aún más, los dirigió y orientó. En sus afiebradas acciones contra el izquierdismo en general, Guzmán abrazó el fascismo…y en la hora final de su vida, siendo senador en un régimen semidemocrático, intentó vanamente combatir a este último. En el intertanto cerró los ojos y clausuró su propia fe católica en relación a las actividades sicopáticas ejecutadas por varios de sus ‘alumnos políticos’ que conformaban su cofradía. 

Hoy, la Derecha parece respirar tranquila porque mucha gente ha olvidado ciertos capítulos de su historia, o de la historia personal de algunos de sus líderes, gracias al apoyo irrefrenable de los medios de comunicación que ellos manejan y al silencio –casi cómplice- de las autoridades de los gobiernos del duopolio. Vamos, en rápido recuento, algunos casos de “criptofascistas” criollos… 

Hernán Larraín, presidente de la UDI,  durante la época dictatorial, fue un  asiduo visitante y defensor de la tenebrosa Colonia ‘Dignidad’ que dirigía el pederasta y torturador  nazi Paul Schäffer.  En los momentos que Larraín defendía a ultranza las ‘bondades’ de la Colonia, dentro de ella eran torturados decenas de chilenos y otras decenas de niños resultaban vejados y abusados sexualmente por el vejete alemán. ¿No lo sabía el senador? ¿Nunca vio, escuchó, intuyó o sospechó? Extraño que nada haya conocido, pues la mitad de Chile estaba  enterada de lo que allí ocurría, más aún si el entonces coronel  Manuel Contreras –miembro dilecto de la cofradía de Pinochet- también se apersonaba en la Colonia de vez en cuando y participaba en las mismas veladas especiales a las que el actual senador concurría como invitado, lo cual muchas veces fue mostrado en sus noticieros centrales por la propia televisión de entonces. 

Andrés Allamand no escapa a esta crítica, ya que la tarde del día martes 11 de septiembre de 1973,  desde la ventana de un tercer piso en un  edificio ubicado en las cercanías de la Plaza Artesanos, disparó con arma larga varios tiros en contra de los trabajadores de ‘Chile Films’, quienes deseaban abandonar el lugar para dirigirse a sus hogares y evitar lo que se sospechaba: caer en manos de militares golpistas que a esa hora avanzaban casa por casa arrasando, destruyendo, golpeando, matando y quemando lo que encontraban a su paso. Al parecer, desde esa tarde, Allamand ha venido practicando un estilo de ‘desalojo’ que le  causa placer. 

¿Y el ya fallecido Ricardo Claro, dueño del canal televisivo Mega, qué?  Imposible olvidar que el mismo 11 de septiembre puso a disposición de la Junta Militar algunas de sus naves de la Compañía Sudamericana de Vapores, las cuales sirvieron como ‘cárceles flotantes’ en las que muchos presos políticos sufrieron torturas, apremios ilegítimos e incluso –algunos- la muerte. 

Sergio Diez fue durante largo tiempo subsecretario del interior en la dictadura y luego concurrió a la ONU (Organización de Naciones Unidas) en calidad de embajador para exponer ante los delegados de cien naciones las ‘maravillas’ del gobierno militar, en un compendio de  mentiras, inexactitudes y engaños que hoy conforman una de las principales vergüenzas diplomáticas vividas oficialmente por nuestro país en organizaciones  supranacionales.  En el foro de la ONU, Sergio Diez negó la existencia de torturas, asesinatos y detenciones arbitrarias cometidas por la Junta Militar chilena.

He ahí varios criptofascistas chilenos que ocupaban (y algunos siguen ocupando) cargos y puestos relevantes en el país, como si fuesen blancas palomas que nunca tuvieron actos maliciosos contra la democracia y contra la sociedad civil. Por cierto, hay más, muchos más, y el no mencionarlos en absoluto significa que se les ha olvidado,

Como tampoco se ha olvidado a ciertos ex revolucionarios y hoy demócratas de última hora, aprovechadores y corruptos, que se asieron a la manilla de la democracia después del histórico Plebiscito del NO, el año 1988. Esos individuos, que jamás han sido fieles a un sistema realmente democrático y tampoco han esmerado sus esfuerzos para nutrir al país de mejores y más justas leyes, se reconvirtieron a la fe neoliberal y son ardientes defensores y beneficiarios de la corrupción vía aportes reservados empresariales para sus respectivas campañas… aunque también es dable sospechar de voluminosa maquila que puedan obtener de algunas mega empresas al momento de votar leyes que a estas les sean favorables.

También muy peligrosos en este asunto son los que de acuerdo a la perspectiva que otorga la sabiduría popular conforman el #Cartel‘Hijos de’, que fueron protegidos por la solidaridad internacional durante el duro exilio de sus padres, y muchos de ellos vivieron en un mundo colmado de privilegios. Hoy se han transformado en cipayos activos del conservadurismo económico poniéndose al servicio del poder de las grandes empresas –cuestión que niegan verbalmente pero confirman en la práctica diaria- , traicionando no sólo sus antiguos principios y al pueblo elector que los colocó en esos cargos sino, también, a sus propios padres, algunos de los cuales murieron asesinados por agentes de un estado dictatorial que servía, precisamente, a los intereses económicos de aquellos predadores que ahora estos “Hijosde” defienden y sirven.

Por sus hechos los conoceréis, reza el antiquísimo adagio que viene como anillo al dedo para retratar de cuerpo entero a esos falsos demócratas que pontifican sobre libertad e igualdad cuando mañosa y torcidamente procuran el sufragio de miles de desavisados.

Son verdaderos criptofascistas disfrazados de republicanos… peores tal vez que los fascistas de tomo y lomo, ya que han hecho del engaño y la traición una forma de vida y una línea política.

Es así que de Jaime Guzmán a Stephen Bannon, el ‘criptofascismo’ recogió en el camino a varios chilenos que otrora eran sus adversarios, o que los padres de esos chilenos fueron sus enemigos, pero, desde las gasas aromáticas del poder y del buen vivir, lo popular –según estos hijitos- huele mal y sólo sirve para disponer del apoyo electoral que se requierepara continuar profitando de las granjerías que da la condición de “hombre público, representante de la ciudadanía”.

Eso es lo que aman, el poder, la comodidad, la obtención de mucho dinero fácil…una especie de vicio imposible de superar. La democracia verdadera les significaría demasiado trabajo y enormes responsabilidades ante la inevitable rendición de cuentas; en cambio, la traición y la reconversión al neoliberalismo salvaje les obliga servir sólo a 10 o 15 familias, con lo cual se conforma un sistema sociopolítico-económico donde la rendición de cuentas al pueblo es innecesaria, y en estricto apego a la verdad, inexistente.

Eso también es ‘criptofascismo’.

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