Crichton, el asesino del medio ambiente

CRICHTON, EL ASESINO DEL MEDIO AMBIENTE

De sobra es sabido que las novelas de Michael Crichton son fantasía y que no se debe extraer de ellas una lectura excesivamente rigurosa pues pertenecen más al género de ficción que al de ciencia ficción. Si su obra literaria es o no de calidad y a qué se debe su gran éxito entre el público no es objeto del presente escrito[1].

Sin embargo, con su última obra, “Estado de miedo”, el autor salta a la arena ideológica y arremete duramente contra el movimiento ecologista. A remolque de las últimas novedades narrativas que tratan de conspiraciones, organizaciones secretas, etc., Crichton muestra a los defensores del medio ambiente como un grupo de conjurados que intentan dominar el mundo y, por descontado, el escritor niega que existan las amenazas ecológicas que estos grupos anuncian, especialmente el cambio climático.

Evidentemente el novelista no da ninguna prueba sólida que niegue el calentamiento climático. Por el contrario, suponemos que se pasa los gráficos que muestran un aumento de la temperatura global por el forro.

Dejando a un lado la trama conspirativa, la obra es un ataque al ecologismo. El calentamiento global es un engaño creado por un grupo con intereses económicos. Junto a Huntington, Robertson y otros, Crichton se ha convertido en  portavoz de la doctrina neoconservadora de los republicanos del grupo Bush- Cheney[2]. Este clan con grandes intereses económicos en el campo energético estará fascinado con esta nueva ayuda para negarse a firmar el protocolo de Kioto.

Son estos individuos los verdaderos ecoterroristas y no las personas estigmatizadas en la novela, los que siguen negando la relación causa efecto entre su rapiña sobre el planeta y las actuales tragedias medioambientales y humanas: Katrina, Wilma, Sunami, derretimiento de los polos, sequías, deforestación… Nos dicen estos sujetos que este tipo de calamidades han existido desde siempre pero no hay más que ver un resumen de datos de los desastres de los últimos diez años y compararlos con los de las décadas anteriores y comprobar cómo han aumentado en número y en intensidad.

Sin embargo en el canto a la globalización que es  esta novela, las pobres empresas son unas santitas que sufren las iras de unos globalifóbicos medioambientalistas. Dice su autor:

“Los ecologistas no están muy contentos conmigo, porque no están acostumbrados a la crítica. Durante años nadie les ha atacado y creo que el debate sobre el clima siempre es el mismo; es decir, no ha habido nunca un libro que sea popular y rebata visiones políticamente correctas”

¿Y si éstas son las posturas políticamente correctas cómo es que no se aprueba Kioto o se acaba con la energía nuclear? ¿Es que es ahora el ecologismo el que controla el mundo y el pobre neoliberalismo la oposición minoritaria?

¿Y lo de qué nunca les han atacado? ¿Se le olvidó a Crichton el gran número de ecologistas que ha sido detenido por oponerse desde el transporte de energía nuclear hasta el vertido de residuos tóxicos?

Palabrería pseudocientífica, teorías sobre conspiraciones ecologistas, argumentos maniqueos, banalidad… Este individuo debería dejar la literatura y participar en alguno de esos programejos televisivos dizque científicos sobre fenómenos paranormales.

Michael, pese a que según tú casi no existan los huracanes, ojalá el próximo te arrastre. Será el precio a pagar por encubrir la cantidad de muertes y sufrimiento que está produciendo la expoliación del planeta para beneficio unos pocos. 
 
                              
                                                                                                                 Raúl Calvo Trenado
                                                                                                                22 de noviembre de 2005 


[1] Tan solo observad un detalle en la portada del libro. Su nombre aparece en un tamaño de letra mucho mayor que el título. Lo que vende es el autor, indiferentemente de lo que se publique. Sin duda Crichton es un filón editorial.

[2] Crichton ha hablado en una ocasión en una comisión del Senado de EE.UU. sobre el cambio climático.

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS