Crearán red continental de alerta contra los planes USA de desestabilización

CIA, USAID&nbsp y DEA bajo la lupa

Crearán red continental de alerta contra los planes USA de desestabilización


Jean-Guy Allard

La creación de un Centro de Alerta para la Defensa de la Soberanía (CADES) que se consagrará a desarrollar una red continental de investigación de los planes de injerencia, desestabilización y espionaje yanqui en contra de los pueblos de América Latina, acaba de ser anunciada en Caracas, en el marco de la conferencia Internacional “Revolución e Intervención en América Latina”.

El evento, convocado por el Ministerio de Información y Comunicación de Venezuela, la televisora TELESUR y la revista Patria Grande, llevó a la redacción de una Declaración final donde se anuncia formalmente la próxima creación «de un instrumento colectivo, multinacional, que nos permita monitorear las acciones de intervención imperialistas, evaluar los riesgos y los distintos escenarios que amenacen la estabilidad y continuidad de los procesos de cambio en América Latina».

Para ello, se decidió la formación de un «Centro de Alerta para la Defensa de la Soberanía (CADES), que tiene como objetivo la creación de una red continental de intelectuales e investigadores en alerta contra todas las formas de complot, desestabilización y fomento de la subversión» contra los procesos revolucionarios latinoamericanos.

La iniciativa surge cuando en todo el continente se señala un número record de actividades encubiertas de la CIA y de entidades estadounidenses pantalla como la USAID y la DEA, con financiamiento millonario, para fomentar la desestabilización.

La fabricación de supuestos líderes opositores, preferentemente entre los estudiantes universitarios, la importación de técnicas injerencistas tales como las «revoluciones de colores», la difusión de informaciones falsas y las intervenciones en los procesos electorales se señalan en el conjunto de los países de América Latina.

ALIANZA ESTRATEGICA PARA DEFENDER LOS PROCESOS REVOLUCIONARIOS

Al describir en un taller de la conferencia de Caracas la dimensión de las intervenciones encubiertas yanquis en su país, el ministro de la Presidencia de Bolivia, Juan Ramón Quintana, apoyó la creación de una alianza estratégica entre gobiernos y académicos latinoamericanos para defender a los procesos revolucionarios.

«Todos estamos obligados a contribuir en una iniciativa que provocará acciones políticas destinadas a movilizar a las organizaciones revolucionarias», dijo el Ministro boliviano al instar a que «los investigadores de cada país puedan reunirse en un mismo espacio, puedan compartir su conocimiento, sus destrezas y sus habilidades», precisó.

Esa comunidad académica «debe tener la capacidad de aportar y de adelantarse a las acciones cobardes de quienes pretenden socavar este proceso», subrayó Quintana al describir cómo su país acaba de salir de un intento de desestabilización «alimentado por las entrañas del imperio, financiado por organizaciones que provienen de la USAID, de la CIA, de la DEA».

En la propia Venezuela, un informe de la investigadora Eva Golinger señala que el gobierno de Estados Unidos financia más que nunca las campañas de los partidos de oposición.

«Esta vez, las diferentes agencias estadounidenses han invertido aproximadamente 4,7 millones de dólares en las campañas de los diferentes candidatos de oposición para las elecciones regionales», revela Golinger y subraya cómo sólo la USAID, «que opera en Venezuela a través de su Oficina para las Iniciativas hacia una Transición (OTI)», ha financiado «este año con 3,7 millones de dólares a más de 68 programas/organizaciones venezolanas».

En un nuevo libro titulado “La Telaraña Imperial: Enciclopedia de Injerencia y Subversión”, presentado en la clausura de la conferencia internacional, Golinger y su colaborador Romain Migus divulgan actividades de la USAID y de otras agencias y actores de Estados Unidos involucrados en la injerencia continental.

El documento constituye una verdadera enciclopedia de la injerencia imperial y, según sus autores, irá desarrollándose —a través de ediciones anuales— en un instrumento constantemente actualizado de la investigación de la maquinaria norteamericana de desestabilización.

Entre muchas otras cosas, Golinger y Mingus explican la conexión entre los Bilderberg, el grupo de empresarios, políticos y gobernantes más poderosos del mundo y los canales de televisión privados en Venezuela; la relación entre estudiantes venezolanos, militares estadounidenses, la OTAN y el multimillonario George Soros; la vinculación entre los movimientos separatistas de Santa Cruz en Bolivia, o del estado Zulia en Venezuela, o Guayaquil en Ecuador, y jóvenes en Ucrania y Georgia y cómo los arquitectos de la agresión contra Iraq son miembros de un think tank yanqui que ha preparado un plan parecido contra Venezuela.

¿QUÉ PASA AHORA CON FRANCO Y DEMÁS ESTAFADORES?

Mientras tanto, en Estados Unidos, siguen sin revelarse los resultados de las auditorías ordenadas por el Congreso en relación con los casos de desfalco que involucran, entre otros, al ex director para América Latina de la USAID, el cubanoamericano Adolfo Franco, al dueño del Center for a Free Cuba, el agente de la CIA Frank Calzón, y al ex secretario general de Reporteros Sin Fronteras, Robert Ménard.

Hace ya un año, Franco, entonces jefe de la USAID para toda América Latina, renunció unas semanas después de la publicación de un informe del Government Accountability Office (GAO) que demostró cómo llegó a disimular el paradero de 65,4 millones de dólares regalados por este fondo federal en una década a sus amistades de Miami y de Washington, entre ellas a Frank Calzón.
En París, Robert Ménard, patrón de la muy subsidiada RSF, acaba de renunciar repentinamente a su puesto.

Reconociendo que desde años la mafia cubanoamericana desvía los fondos destinados a las campañas anexionistas contra Cuba, el Congreso norteamericano ha congelado parte de los $45 millones en fondos asignados en el 2008 al programa Cuba de la USAID. Sin embargo dejó la mayor parte de este dinero entre las manos del sucesor de Franco, el mafioso cubanoamericano José Cárdenas, un ex ejecutivo de la Fundación Nacional Cubano Americana, grupo fundado bajo Reagan por la CIA.

Si Franco y sus cómplices llegaron a desviar sumas millonarios de dinero en el caso de Cuba, no se sabe hasta dónde llegaron en la administración de los fondos de la USAID para el conjunto de América Latina, donde decenas de supuestas o­nG dedicadas a la injerencia se comparten aún más millones de la agencia yanqui de desestabilización.
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http://www.granma.cu/espanol/2008/noviembre/lun24/48red.html

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