Crónica en verso

Desde tu nacimiento el 28 de enero de 1853 aprendimos a quererte como el&nbsp hombre sincero, forjado al lado de la palma, donde hay un río, con el canto del sinsonte y con&nbsp el clarín del monte.

Leímos tus escritos y de ellos aprendimos que ser cultos es la única forma de ser libres. Recitamos tus poemas y conocimos a un maestro que sólo alcanzó a vivir 43 años, suficientes para mostrar el camino del conocimiento en los saberes de la filosofía, el arte, la literatura, y la política.

Fue tu vida un llamado de proezas para alcanzar la independencia de Cuba y la libertad plena del hombre, sin embargo, tu sueño fue retomado por generaciones futuras que han convertido utopías en realidad. Hoy los enemigos de Cuba te invocan absolutizando tus frases y sacándolas del contexto histórico.

Vislumbraste en la unidad del pueblo y del continente, la única raza buena capaz de arrollar al monstruo imperial de siete leguas en sus pies, y evitar, -así- que cayera con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América.

Tu rostro fue esculpido en millares de bustos donde depositamos la rosa blanca y rendimos tributo. No te veneramos, porque siempre has sido el hombre de ideas que nos conversó al oído los consejos sabios en el difícil camino de la vida.

Si Patria es Humanidad, aquí en Cuba hacemos una ofrenda al culto honor por la dignidad plena del hombre y te decimos: que el amor, madre, a la Patria, no es al amor ridículo al suelo que pisan nuestras plantas sino el sentimiento del hijo que vive por ella, calla y muere.

Igualaste al verso con el monte y con el abanico de plumas; lo describiste como el puñal y surtidor de agua de coral; lo nombraste: verde claro y siervo herido en el monte amparo; y le diste el vigor del acero con que se funde la espada.

Eres el leopardo que tiene en el monte seco y pardo un amigo, eres el sol bueno y el mar de espuma, vienes de todas partes y hacia todas partes vas, sabes del pesar profundo de la esclavitud de los hombres y antes del tomar del joyero, la mejor, te quedas con el amigo sincero y con el amor.

No viajas en el carro de hojas verdes y tampoco morirás como un traidor. No estarás en lo oscuro y, –como bueno–, te admiraremos de cara al sol.

*Periodista de Radio Progreso y Radio Habana Cuba.

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