Crónica del movimiento estudiantil italiano: «Una ola sacude toda Italia».

Una onda anomala se podría traducir del italiano como una ola gigante; esto es un fenómeno marítimo sin origen claro que ha sido documentado en muy pocas ocasiones. Así se encuentra ahora Italia, bajo el influjo de una Onda Anomala. Esta ha crecido de las ruinas de un movimiento que todo el mundo daba por extinguido en 1968 pero que resurge por toda Europa; parece que este movimiento es imparable y no duda en confrontarse contra todo lo que se encuentra.

Los estudiantes empezaron las protestas este año contra la reforma de la enseñanza italiana (El decreto Gelmini) y contra la ley presupuestaria 133, la cual entre otros recortes establece uno de 8.000 millones de euros a la universidad. Tras una serie de movilizaciones tuvieron su primera gran victoria mediática, Silvio Berlusconi los llamo “Facinerosos” y Cossiga (ministro del Interior en los años de Plomo, ex-presidente del gobierno y de la República) dijo que había que forzar disturbios que hiciesen zozobrar al movimiento; los estudiantes empezaban a dar miedo.

La o­nda se basa en la unión de muchos entes difusos, desde colectivos a centros sociales, pasando por organizaciones políticas más clásicas o asambleas de universidad o liceo. Sus tácticas resurgen de las tácticas del 68 italiano; los bloqueos en la ciudad son la tónica general los días de movilización. En la Universidad Católica un acto de Dario Fo se convirtió en un reclama las calles de casi una hora por el centro de Milán y, en ocasiones, las manifestaciones acaban en las estaciones de tren bloqueando la ciudad, no sólo en su corazón sino también en sus comunicaciones. La desobediencia de este movimiento ha llevado a los estudiantes de Milán a exigir una reducción del precio del billete de tren para acudir a la manifestación nacional en Roma.

La exigencia de los derechos, y no sólo la defensa, ha emergido en el centro del conflicto. Manifestarse, ser educado de forma pública, el rechazo a la exclusión son unos de los muchos conflictos que se resuelven y se resolverán en el seno de este movimiento. &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp

Para ello no se aceptan recortes: la manifestación durará lo que los manifestantes consideren según la fuerza que acumulan, la conquista del espacio será no violenta y desobediente; la educación no puede quedar en manos de los parlamentarios y gobernantes que siguen sus propias dinámicas, los distintos seminarios sobre una reforma universitaria se suceden por toda la geografía italiana como contrapoder al ejercido por el Ministerio de Educación; y no cabe la exclusión y el fascismo en las aulas a ninguno de los niveles educativos. Pero lo más importante es el rechazo a la política de recorte de derechos en los paquetes de medidas anti crisis; no se concibe una política de exclusión de los más para salvar a los menos de una crisis que han creado ellos solos. Es por ello que uno de los principales gritos en las acciones es Noi la crisi non la paghiamo (Nosotros la crisis no la pagamos).

Tras 2 meses de conflictos descentralizados por toda Italia, de liceos pintados, de universidades ocupadas y de clases en las Plazas; el movimiento convocó una manifestación en Roma. Esta fue seguida de un fin de semana en asamblea, en la cual los estudiantes de la o­nda pedían una serie de mejoras que superasen la simple acción en negativo al Gobierno. Después de esto el movimiento ha vuelto temporalmente a sus regiones y sigue creciendo.

Crece mediante alianzas con todos los sectores atacados. Los padres que ven como la educación se minusvalora, los profesores que verán reducida la plantilla con el recorte, los investigadores que pierden las becas y verán reducidas sus plazas. Pero también es visto como un problema nacional, los medios de comunicación hablan de ello constantemente y hasta el más mínimo acto de la o­nda es publicado en la prensa y comentado por la gente.

Es un movimiento multitudinario que tiene como tarea pendiente unir a todos los afectados por la Ley 133 de recorte presupuestario, en que se realiza el taglio (Recorte) de 8.000 millones de euros a la universidad; esta ley contempla entre otras medidas la privatización del servicio de aguas en toda Italia por Ley…

Así, en Milán, se convocó formalmente a todos los sectores de la educación, pero en realidad toda la ciudadanía estaba convocada ante el riesgo de perder el derecho a la educación. De esta manera la manifestación que tenía tres orígenes se dirigía hacia Piazza Duomo como un río diverso. En ella podían verse desde padres con sus hijos, a representantes de los sindicatos de base o los clásicos, a los investigadores, a los estudiantes o a ciudadanos que se sienten represaliados por las medidas gubernativas.

Con retraso inició una marcha que tenía vocación de paralizar una ciudad de casi 2 millones de habitantes. La inundación de la o­nda era esperada, como se podía anunciado ver en las paradas de autobús y tranvía. Partían del Norte, del Este y del Sur de la ciudad para converger finalmente en el centro, en la plaza más representativa de la ciudad. Las pancartas y carteles decoraban la manifestación y el frío la acompañaba.

Cada grupo se movía tras un sound-system que representaba los distintos gustos generacionales. Los representantes de padres y profesores se acompañaban de cantautores y música del rock más clásico. En los cortejos de detrás, la o­nda propiamente dicha, se gritaba a ritmo de reagge, drumb&bass o punk-oi. Estos sonidos eran continuamente acompañados de llamamientos a continuar la batalla, a la construcción de un nuevo modelo de lucha y de educación. Los gritos se dirigían contra el recorte presupuestario, la ministra Gelmini y la obligación de que los derechos sociales sean los que paguen la crisis que los poderosos han creado.

La manifestación finalizó con una entrada triunfal, antecedida de los sound-systems, en Piazza Duomo. La música y los gritos, conjuntamente, llamaban la atención de los que se encontraban en este centro del comercio de Milán y las bengalas dotaban de una fuerza visual a la manifestación que imposibilitaban la indiferencia. Finalizaría con un comunicado y una llamada a posteriores movilizaciones, que no hacen si no retroalimentar esta gran Ola, que por todo Europa tiene su análogo.

La ministra Gelmini a contestado a la manifestación, que reunió entre 15.000 (según la policía) y 30.000 (según los convocantes), que no eran tantos y que el movimiento pierde fuerza; además de recomendar que se leyesen con calma el decreto porque al final estarían de acuerdo. El siguiente pulso será el día 12 de diciembre, aniversario de la matanza de estado en Piazza Fontana por la cual el anarquista Pinelli fue defenestrado en una comisaría; la convocatoria contra el olvido, las tácticas de la tensión del pasado y actuales y por la construcción de un derecho a una educación realmente pública y construida desde abajo.

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