Coyuntura electoral: nada por encima de los temas sociales

Publicidad

El Movimiento Social Lésbico, Homosexual, Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero, Travesti e Intersexual en la ciudad de México, tiene como característica de conformación la suma de identidades diversas que plantean una lógica de organización y de prioridades en términos de derechos, distintas entre sí. Lo evidente en esta coyuntura es que hay temas que nos unen y que permiten plantear la posibilidad de establecer agendas comunes. Ubicar al movimiento social en términos de historia, organización, avances y retos, implica hacer un análisis contextual responsable para saber realmente en donde nos ubicamos, por ello, de ninguna forma podemos asegurar que el movimiento LGBTTTI tenga 31 años de organización, hacerlo implicaría asumir costos políticos que son parte de una ficción y una mala lectura. El Movimiento social en sus inicios (mediados de los 70’s) era denominado de “Liberación lésbica homosexual” (aún cuando había travestís entre sus filas), dado que era desde esas identidades que se organizaban y se establecían la acciones conjuntas en la ruta por el reconocimiento de los derechos. La denominación “diversidad sexual” surge como un concepto globalizado a principios de los 90’s y así es como se han ido sumando identidades y agendas a partir del principio que nos atraviesa a todas y todos, que es la falta de derechos en igualdad. Por ello, es claro que el sector Bisexual, Trans e Intersexual comienzan recién a organizarse y a problematizar su necesidades y que nos toca acompañar el proceso de organización y respetar sus ritmos y prioridades.

Uno de los retos más importantes es entender que los temas sociales de bien común no pueden estar por debajo de los protagonismos personales que reivindican a una clase dominante, que es quien determina las rutas a seguir, sus prioridades y omisiones. El pasar de personas a ciudadanas y ciudadanos es un reto y un compromiso mayor, dado que implica asumir con responsabilidad la posibilidad de que cada quien se represente así misma(o), mediante formas de organización que permita hacer escuchar todas las voces y construir una revolución ciudadana que movilice a todos los sectores para ganar derechos en igualdad y el reconocimiento de nuevas formas de convivencia social. En ese sentido, la importancia de las formas de organización del movimiento social LGBTTTI, de su agenda y de sus representaciones implica una responsabilidad colectiva que permita construir propuestas y gobiernos de izquierda que rompan con los discursos democratizadores que ofrecen solo la emisión del voto a cambio de las voluntades (como si votar permitiera realmente elegir libremente y tener igualdad de oportunidades en un país tan polarizado) y que nos ubique como corresponsables del rumbo que en términos de legislación, deba darse al momento de la elaboración de políticas públicas que no es otra cosa, que la solución conjunta a problemáticas sociales.

Los temas pendientes en términos de derechos para el sector LGBTTTI son muchos aún y por eso es importante apuntalar desde todos los ámbitos posibles para que se reconozcan nuestros derechos en equidad e igualdad. No es con una sola propuesta o con una sola voz como vamos a lograr avanzar desde realidades tan diversas. En un país democrático como el nuestro, en donde han proliferado segmentos de miseria y discriminación, es urgente repolitizar la democracia, por medio de procesos electorales consientes, informados y corresponsables que implique formas de gobierno dirigidas y acompañadas por los movimientos sociales.

Luchar y organizarnos desde la rebeldía y el orgullo ayuda a desconstruir los parámetros de normalidad impuestos desde las Instituciones hegemónicas en nuestra sociedad y asumir que las coyunturas electorales son oportunidades para fortalecer nuestras formas de organización como movimiento social y establecer la agenda que tendrá que ser retomada por cada uno de los partidos políticos que aspiren a ser gobierno, ese debe ser el compromiso dado que los temas sociales nos competen a todas y todos y tenemos que apostar a una transformación social de fondo bajo la lógica de una nueva cultura política que devuelva el valor a la Sociedad Civil frente a los Gobiernos.

No es mediante la homogeneización de la población como vamos a avanzar, lo que necesitamos es que la diversidad sea reconocida y legitimada desde cada una de sus variables; no es de forma gregaria como vamos a transformar la sociedad que reconoce problemáticas plurales que nos involucran de forma aleatoria, tenemos que tender puentes entre los distintos sectores y movimientos sociales. El llamado a sumar voluntades, esfuerzos, acciones y compromisos tiene que ser el principio rector que nos haga sumarnos en esta coyuntura electoral desde las distintas trincheras, ese es el reto de ejercer nuestra ciudadanía diversa. La critica irresponsable, el escarnio y las especulaciones pueden esperar hasta que nuestros temas colectivos hayan sido ganados. La oportunidad de construir nuevas formas de organización, discursos y acciones acordes al compromiso social es una decisión de vida, en ello me va la vida

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More