Covid-19, un reto para el sistema sanitario de Haití

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Mientras la Covid-19 siembra alarmas a nivel mundial con decenas de miles de muertes y contagios que se acercan al millón de personas, la enfermedad lentamente comienza a propagarse en Haití.

Desde que se registró el primer caso el 19 de marzo, la nación caribeña sumó 15 portadores del coronavirus SARS-CoV-2 y otro centenar permanece bajo observación médica, aunque hasta el momento no se reporta una trasmisión local.

Son cifras menores, en comparación con los países epicentros del brote como China, Italia, España y más recientemente Estados Unidos, sin embargo comienzan a alarmar a expertos, que cuestionan la capacidad de respuesta del sistema sanitario haitiano, en un momento en que pueden contar con poca ayuda internacional.

En exclusiva con Prensa Latina la ministra haitiana de Salud, Marie Greta Roy Clement, señaló que el gobierno está centrado en la sensibilización de la población ‘para que no se siga propagando el virus’, además del tratamiento de los casos ‘que van a seguir aumentando’.

Indicó que con la dirección de Epidemiología, pusieron en marcha un sistema de alerta para identificar no solo los casos positivos sino sus posibles contactos.

También acondicionan varias instituciones que acogerán a los pacientes, una de ellas para los casos más graves que contará con la colaboración de profesionales cubanos.

No obstante, la Covid-19 supone un reto para el sistema sanitario, que debería atender a unos 12 millones de ciudadanos y que en los últimos años precisó del apoyo internacional luego de la epidemia de cólera, introducida por las fuerzas pacificadoras de Naciones Unidas, así como el terremoto de 2010 o los siguientes huracanes.

Patrick Dely, director de Epidemiología, Laboratorio e Investigación de la cartera de Salud, reconoció a Prensa Latina que en condiciones normales la situación es ‘bien difícil’ para la red de hospitales, tanto privados como públicos.

‘La capacidad de respuesta es limitada, pero estamos haciendo todo lo que depende de nosotros’, aseguró.

Tras registrarse los primeros casos de la Covid-19 en Haití, el presidente Jovenel Moïse decretó un estado de emergencia sanitario, e indicó el cierre de escuelas, universidades, centros de formación, fábricas, además de un toque de queda nocturno.

También dispuso del cierre de fronteras aéreas, terrestres y marítimas y prohibió las reuniones de más de 10 personas, incluidas las manifestaciones religiosas.

De hecho días después del decreto, la policía detuvo cinco pastores de iglesias protestantes por desoír las disposiciones gubernamentales, sin embargo los liberó pocas horas después.

Para Dely, la lucha contra la contagiosa enfermedad en Haití se torna más compleja por el sistema de creencias, cultura y bajos índices de educación que prevalecen en el país.

‘En cualquier lugar se puede observar a las personas deambulando, es como si lo que está pasando no les interesara, y a muchos de ellos no les va a interesar hasta que empiecen a caer algunos a su alrededor y se den cuenta que eso no es un juego’, lamentó.

Con unos 12 millones de ciudadanos, casi el 70 por ciento de la población activa de Haití depende del sector informal. Recientemente autoridades estimaron que al menos cuatro millones de personas padecerán de inseguridad alimentaria este 2020, con perspectivas de que la cifra aumente.

A esto se añade los altos niveles de hacinamiento, sobre todo en la capital, Puerto Príncipe, y la falta de acceso a servicios básicos como el suministro de agua potable a todos sus habitantes.

Brian Concannon, fundador del Instituto para la Justicia y la Democracia en Haití, advirtió que la pasada epidemia de cólera, la cual cobró la vida de unas 10 mil personas, puede ser predictiva de lo que sucederá en la pequeña nación caribeña si la pandemia se propaga con la misma intensidad que en países europeos.

‘La pesadilla será peor que la de Italia’, alertó, dado a los niveles de pobreza e insalubridad.

Haití es reconocido como el país más pobre del hemisferio occidental, donde el 60 por ciento de la población vive por debajo de la línea de pobreza, y más de 1,5 millones de personas precisan ayuda alimentaria urgente. Se suma además, que al menos dos millones y medio de haitianos presentan comorbilidad, según datos estadísticos, entre ellos más de dos millones de pacientes hipertensos, 350 mil diabéticos y 150 mil personas que viven con VIH/sida.

Los datos más críticos son la disponibilidad de camas en el sistema sanitario, capaces de enfrentar las complicaciones por la pandemia, que de acuerdo a la titular de Salud rondaban las 200 unidades.

No obstante, Dely, quien también dirige el comité de gestión de la Covid-19 en el país, dijo que ese número está constantemente en aumento porque se identifican lugares que pueden ser habilitados en casos de necesidad.

‘Todos los días estamos trabajando para fortalecer nuestra capacidad de recibir a más gente y hay estrategias para casos peores’, aseveró el funcionario.

 

* Anelí Ruiz Garcia. Corresponsal jefa de Prensa Latina en Haití.

Fotografías: Aldo Camino

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