COSTA RICA: ¿ Necesita una prueba más ?

¿NECESITA UNA PRUEBA MÁS?

Alfonso J. Palacios Echeverría.

Desde hace años he venido señalando cómo las cúpulas políticas de los partidos tradicionales establecen “líneas de pensamiento y comportamiento” a todos aquello que de una forma o de otra ocupan un cargo en los poderes de la República, a fin de que se ajusten a los intereses de la mafia plutócrata que nos gobierna, no importa si éstas van a contrapelo de las disposiciones legales y constitucionales. Y jamás he eximido a ninguna de las instituciones representativas y las organizaciones que se derivan de ellas, con lo cual se meten dentro del mismo recipiente de basura hasta la Contraloría General de la República y la Fiscalía General, para mencionar dos casos más que evidentes. Es decir: la razón y la ética no tienen nada que ver aquí.

En otras palabras: ¡o baja Usted la cabeza ante nuestros dictados o pierde el cargo! Sería la norma aplicada. Y ahora le tocó el turno de pagar su rebeldía e independencia a un magistrado de la Sala Cuarta (Constitucional), con lo cual el Partido Liberación Nacional comprueba, un vez más, hasta qué punto sus tentáculos no perdonan la independencia de criterio, la libertad de pensamiento, y la rebeldía ante sus dictámenes espurios, por lo general encaminados a denunciar las arbitrariedades que se comenten desde el poder político.

Estamos hablando de la no renovación del nombramiento del magistrado que evidenció tener una posición disidente de la mayoría durante la polémica sobre el TLC con Estados Unidos durante el gobierno de Oscar Arias, así como su voto en contra de las leyes de implementación del acuerdo, en el 2008. Que trató de detener en el 2010 un voto de recurso que pretendía detener el proyecto minero Crucitas. Que opinaba que las Convenciones Colectivas que negocian los sindicatos deberían ser objeto de estudio de la Sala Cuarta, para determinar si representaban privilegios ilegales o si violentan la proporcionalidad. Que impidió un referendo sobre las uniones de personas del mismo sexo, como querían los conservadores. Fue parte del voto unánime contra la forma en que se aprobó el Plan fiscal impulsado por la Administración Chinchilla. (Redacción de La Nación).

Y lo más vergonzoso de todo, por ilógico, hipócrita y falaz, es lo que declaró en jefe de la fracción de dicho partido político, en el sentido de que “el Tribunal Constitucional se ha excedido en sus competencias y ello ha ocasionado ingobernabilidad, por lo cual era necesario restaurar el equilibrio entre poderes”, y agregó (en tono de amenaza abierta y descarada) “que la Corte no está cumpliendo su principio de justicia pronta y cumplida y que, por eso, van a continuar con la renovación de nombramientos.”

¡A ver si entiendo!… la renovación de nombramientos será el sacar de este poder de la República a todo aquel que se oponga a los lineamientos de pensamiento y comportamiento del PLN, es decir, que evidencie desde su cargo las arbitrariedades cometidas, las ilegalidades y las inconstitucionalidades. Entonces me pregunto: ¿qué hacemos con los mediocres de la Asamblea Legislativa, que aprueba leyes con vicios de inconstitucionalidad?

¿Necesita Usted una prueba más de la perversidad de la corrupción existente, hasta el punto de tratar de justificar una venganza política de una forma tan burda y vulgar (porque eso es: una vulgaridad) y realizar unas declaraciones tan ilógicas y absurdas, tan teñidas de amenaza, que caen en lo ridículo?

Y la referencia hacia la ingobernabilidad supera ya toda capacidad de imaginación. Porque gobernabilidad es la capacidad de una gobierno de atender y solucionar los requerimientos de los ciudadanos, no el poder hacer lo que a uno más le convenga o para justificar cualquiera de las ocurrencias absurdas de estos mafiosos que nos gobiernan. ¡Por culpa nuestra, claro está, porque fuimos todos nosotros, el pueblo, quienes los eligieron!

Ya no podemos descender más bajo. Ya este gobierno y el partido político que gobierna no pueden descender más bajo. No existe ya duda alguna que nada hay más peligroso para la democracia y el estado de derecho que esa mezcla corrupta de ambición, mediocridad, obediencia ciega a los dictámenes de los grandes intereses económicos y políticos, carencia de conocimientos, y desparpajo ridículo en la justificación de acciones injustificables.

Dejo a su consideración estas reflexiones, para que piense un poco –no mucho- el esfuerzo no es tan grande, porque las evidencias son palmarias.

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