Costa Rica: La coalición. Una pequeña reflexión

 

Existe una cierta confusión en la mayoría de las personas que se expresan a través de los medios de comunicación, tradicionales o electrónicos, con relación a lo que se está gestando entre algunos partidos políticos y grupos ciudadanos: la coalición. Y digo esto porque como soy asiduo lector de muchos, cada vez se me hace más evidente que la mayoría de las personas no tienen muy claro qué es lo que se busca. O han sido inducidos a ello de manera intencionada, porque conviene causar cierta confusión en los electores. Y me explico.

La mayoría considera que la coalición lo que busca es sacar al Partido Liberación Nacional del gobierno, lo cual es cierto en parte, pero como resultado del objetivo primordial: limpiar al país de la corrupción que lo carcome, sobre todo a nivel político, y en la que participan además del PLN otros como el Libertario, los evangélicos y uno que otro mercader, a quien solamente interesa el beneficio propio o gremial.

Debe quedar bien claro que la búsqueda de una coalición debería ser el adecentamiento del país, que pasa por sacar del gobierno a quienes en este momento han convertido nuestra nación en el hazmerreír más acabado, y que durante muchos años se han encargado de elaborar una tela de araña de corrupción que cubre todos los poderes de la república, de una u otra manera, y con diferentes manifestaciones.

El fenómeno más interesante de todo es que no existe una figura que lidere el movimiento, sino que surgirá una candidatura (si se concreta la coalición)  del acuerdo de muchas personas, por asentimiento conjunto de los representantes de diversos grupos. Y que se busca recuperar aquello que perdimos en el camino: una forma de ser y de hacer política muy nuestra, pintoresca a veces, engañosa en otras, pero que no olvidaba su norte; preservar ese país que habíamos construido entre todos, respetuoso, desarmado, honesto, sin diferencias abismales entre las clases sociales, con una amplia clase media, con posibilidades de superación personal, sin la concentración de la riqueza inmoral que hoy se contempla frente al crecimiento de la pobreza y la pérdida de oportunidades.

Lo que se busca, además de sacar del poder a los “mercaderes” que nos han explotado durante decenios, es barrer las organizaciones públicas de toda la suciedad que las mancha, y que tiene dos caras, la de los políticos que las conducen y la de los sindicatos o agrupaciones laborales que las han tomado como rehenes (por debilidad y complicidad de los mismos políticos) para beneficio propio. ¡Esto no hay que olvidarlo! Porque de nada serviría cambiar de gobierno si las organizaciones públicas siguen haciendo lo que les da la gana, como vemos en este momento que sucede.

Mucho bien haría que los partidos y grupos sociales que confluyen en los diálogos que se realizan si le aclaran a la ciudadanía los objetivos y propósitos buscados, de forma que estén enterados cabalmente y luego puedan dar su aprobación, expresándola con su voto en las próximas elecciones. Y digo esto, porque no existe mayor daño que el que se causa por la ignorancia, la cual es aprovechada por los adversarios para mal informar, tergiversar, mentir y deformar el mensaje en beneficio propio.

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