Costa Rica. Homicidio político contra el indígena costarricense Sergio Rojas

Por José Solano

El compañero Rojas, junto a los demás compañeros y compañeras indígenas, organizados alrededor del Frente Nacional de Pueblos Indígenas (FRENAPI), desde hace muchos años vienen luchando por su autonomía y saneamiento de los territorios indígenas

El entrañable compañero Sergio Rojas, del clan Uniwak, del pueblo bribri de Salitre, en Buenos Aires de Puntarenas, fue asesinado en su casa de habitación, en la localidad de Yeri, por razones evidentemente políticas debido a su incansable lucha por los derechos de los pueblos indígenas,  dominados estos por el estado de Costa Rica. Esto demuestra palpablemente que el Costa Rica no es un país de paz ni defensor de los derechos humanos, todo lo contrario, ha violado constantemente el Convenio 169 de la OIT frente a las demandas y agresiones contra los pueblos indígenas.

El compañero Rojas, junto a los demás compañeros y compañeras indígenas, organizados alrededor del Frente Nacional de Pueblos Indígenas (FRENAPI), desde hace muchos años vienen luchando por su autonomía y saneamiento de los territorios indígenas, los cuales siguen ocupados por personas no indígenas (sikuas), siendo estos, terratenientes, los principales causantes de la violencia desatada en estos territorios, culminando la noche del día 18 de marzo de 2019 con la muerte de Sergio Rojas, tras varias amenazas a su vida e intentos de asesinato en el pasado.

Por su lado, el estado costarricense ha sido negligente en el cumplimiento de los convenios internacionales y de la propia legislación interna, convirtiéndose, por tanto, en el principal responsable de los lamentables sucesos acaecidos. Esta responsabilidad del estado no solo radica en su negligencia e indiferencia, sino también en la promoción de megaproyectos en las zonas cercanas a los territorios indígenas, como las hidroeléctricas, aeropuerto y la expansión piñera, así como eslabón del Plan Mesoamericano, con claros intereses transnacionales.

No basta con conocer a los responsables materiales de este crimen político, es necesario sentar las responsabilidades en los sucesivos gobiernos y legislaturas, quienes han sido indiferentes a la aprobación del proyecto de ley de autonomía indígena, así como a la creciente violencia que incluía quema de casas, agresiones con armas cortantes, amenazas con arma de fuego e intentos de asesinato. La muerte de Sergio Rojas es la cúspide de la red de irresponsabilidades e irrespetos del poder político y económico en contra de los pueblos indígenas.

A de Libertad se solidariza con los pueblos indígenas en este trago amargo, así como con su familia. Nuestro apoyo incondicional en estos momentos, así como en las luchas que en el pasado hemos compartido en defensa de sus derechos y su autonomía. Culpamos al estado de Costa Rica y a los terratenientes usurpadores de los territorios indígenas por llevar la escalada de violencia hasta estos trágicos límites.

A de Libertad

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