COSTA RICA: El TLC y la descomposición de la democracia burguesa

Costa Rica

BAJO EL GOBIERNO DE ARIAS:

UN RÉGIMEN CADA VEZ MÁS AUTORITARIO

David Morera, PRT Costa Rica

Ciertamente la derrota en el referéndum en torno al Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos (TLC) significó un balde de agua fría sobre la cabeza de miles de activistas y cientos de comités por el NO, que surgieron a lo largo y ancho de todo el país. Pero esa derrota electoral, no olvidemos que se vio precedida por una intensa y rica experiencia y desarrollo de la conciencia de lucha de esos sectores populares. Por lo que creemos que la historia no termina con la aprobación del TLC, ni siquiera con la aprobación de la agenda de implementación. Estamos seguros de que, en perspectiva,la profunda polarización social que existe en el país se agudizará en adelante, sobre todo cuando los patrones y sus Gobiernos de turno intenten imponer en los hechos las nefastas consecuencias prácticas del TLC y surja la reacción del las y lostrabajadores y los sectores populares.

Por otra parte, la violenta arremetida de lapolicía contra manifestantes en los alrededores de la Asamblea Legislativa ocurrida a principios de febrero en San José, pone una vez más en evidencia el curso cada vez más represivo y autoritario del Gobierno arista y del régimen político en su conjunto. No es un hecho aislado. Se suma y se da en el contexto del incremento sustancioso en miles de millones de colones del presupuesto Ministerio de Seguridad Pública, bajo el pretexto de combatir la delincuencia, que se agudiza como efecto de un modelo neoliberal que genera exclusión y marginación social. Se suma también al llamado proyecto deley anti-terroristaque prepara el gobierno, o las reformas al código penal para condenar con cárcel y juicios rápidos a las contravenciones (como por ejemplo los cortes de ruta), con el clamor y asocio del Fiscal General.

La democracia burguesa[1] está podrida

El movimiento obrero y popular ha ido, paso a paso, descubriendo el rostro tramposo de toda la institucionalidad de este régimen de democracia burguesa. Con el ataque a las convenciones colectivas y los derechos de las y los trabajadores, con la sentencia que emitió dando luz verde al nefasto TLC, indicando que es congruente con la Constitución Política, apesar de que la viola flagrantemente, la Sala Constitucional ha demostrado estar al servicio de los intereses de los grandes millonarios. Lo mismo podemos decir del Tribunal Supremo de Elecciones, que con sus fallos permitió y promovió el fraude,fabricando así las mejores condiciones para el Gobierno en el referéndum y las más adversas para el movimiento del No. Ciertamentehace mucho tiempo que la Asamblea Legislativa causa estupor e indignación en el pueblo. Pero quizás lo nuevo es que cada vez se evidencia más que la oposición burguesa del Partido de Acción Ciudadana (PAC) y sus satélites, no va más allá del simple “derecho al berreo”, cuando no es simple simulación.

Los políticos del régimen, sean del Gobierno, socialcristianos, mal llamados libertarios, del PAC, y hasta los propios políticos reformistas que disimuladamente sostienen el régimen desde su flanco izquierdo: como el Frente Amplio de José Merino (que desempolva la versión postmoderna del comunismo conciliador “a la tica”), todos ellos si en algo coinciden,es en el temor a que el pueblo deje de confiar en esa engañifa que llaman institucionalidad, y quese viste de trapos cada vez más irreales frente a los ojos cada vez más abiertos de las masas populares. El temor de los políticos del régimen está justificado, puesto que la creciente falta de credibilidad del pueblo en sus mecanismos, atenta contra sus negocios y cómodos puestos.La preocupación les aumenta por que este régimen de democracia burguesa ha sido históricamente muy estable, sobre todo después de la guerra civil de 1948, y se ha levantado sobre un supuesto consenso,que no es más que la dominación ideológica que se ha ejercido sobre las y los explotados, que durante generaciones se han tragado el mito de la “suiza centroamericana” y la democracia centenaria, a la vez que se ha hecho solapadamente o se han borrado de la historia, la represión y los crímenes de las clases dominantes, como por ejemplo la masacre de los comunistas limonenses en el Codo del Diablo que este año cumple 60 años de haberse perpetrado, o la utilización de la frontera norte por la “contra” en la guerra de agresión yanki contra Nicaragua bajo los Gobiernos de Monge y elprimer gobierno de Oscar Arias, premiado éste último –hipócritamente- con el Nóbel de la Paz.

Un régimen cada vez más autoritario

Hay que partir de que el arismo no representa solo ungobierno más de los que suceden cada cuatro años. Es el intento, más serio hasta la fecha,de la gran burguesía costarricense, atada de pies y manos al gobierno norteamericano,por contar con un caudillo “fuerte”(el capitán que timonea el barco, como sedecía en campaña electoral de Arias), con el fin de fortalecer los rasgos autoritarios, bonapartistas, del régimen. El memorándum secreto que salió a la luz y destapó las maniobras fraudulentas en el referéndum, suscrito por el otrora vicepresidente Kevin Casas y el diputado, sobrino de Arias: Fernando Sánchez, en realidad no era más que la evidencia de una política que venía y se implementó desde Casa Presidencial.

Frente a esta realidad, un importante sector del movimiento obrero y popular se hace preguntas cada vez mas acuciantes: ¿qué hacer ante una Sala IV, un sistema electoral, un TSE, un poder judicialy un parlamento profundamente antidemocráticos?. Algunas reacciones son parciales, limitadas y equivocadas, porque caen en al misma maraña institucional que dicen repudiar.Así se recurre denuevo al manido expediente del referéndum, como hace un sector ecologista, para someter a consulta un parte de las leyes de la agenda de implementación al TLC, relacionadas con materia ambiental. ¿Cómo se puede confiar de nuevo en un referéndum, a la vista de la experiencia anterior?, se preguntan muchos. Un importante sector de los comités del NO continúa demandando la renunciadel diputado Fernando Sánchez, al constatar con rabia la impunidad.

Pero el problema de cualquierreferéndum, nosolo es que la ley que lo instituyó es vaga y ambigua, sino que este será espurio, mientras no se modifique la composición, el nombramiento y la estructura del TSE y de todo el sistema electoral costarricense. De la misma forma, más allá de su efecto demostrativo, poco se hace echando a Sánchez del parlamento, porque lo sustituye otro diputado del mismo Partido, igual o peor de servil con Arias.

Entonces: ¿cuál es la salida?

Para las y los revolucionarios la consigna que resolvería de cuajo este problema es la instauración de un Gobierno Obrero, Campesino y Popular, pero como no somos sectarios maximalistas y somos concientes que esta consigna está lejos hoy de ser asumida para la acción por las grandes masas populares, ésta forma parte de nuestro arsenal programático, pero no de nuestra política cotidiana. En todo caso, compartimos con miles y miles de activistas y partidarios del movimiento contra el TLC y contra el neoliberalismo, la necesidad de generar espacios auténticos para una democracia desde abajo y la necesidad de confrontar al corrupto régimen de democracia burguesa cada vez más retaceada por el arismo. Pero la salida no es simplemente esperar una nueva ronda electoral en el 2010, como apuestan con frenesí todos los políticos tradicionales, de uno u otro signo.

Además de seguir movilizando y resistiendo en la lucha social, que es lo fundamental, en estas líneas proponemos al conjunto del movimiento obrero, estudiantil, campesino,de mujeres y diversidad, ambientalistas, y a todos los sectores populares, luchar desde abajo por una Asamblea Constituyente, Libre y Soberana, que refunde al país sobre nuevas bases. La primera medida para que esa Asamblea Constituyente se constituya legítimamente con la fuerza del pueblo, es modificar el sistema electoral, de manera que haya libre inscripción y postulación de todos los partidos e iniciativas políticas, sin limitaciones y requisitos arbitrarios como los actualmente establecidos en el Código Electoral. Al mismo tiempo se debe conquistar, con la movilización,espacios equitativos en los medios de comunicación escritos,radiales y televisivos para todas las propuestas y generar un gran debate nacional, donde los principales protagonistas sean los sectores populares, sus problemas, necesidades y demandas. Si se quiere terminar con el descompuesto régimen político actual, hay que cortar de raíz el manejo monopólico que hacen del sistema electoral las mafias con poder económico y político absoluto.

En esa Asamblea Constituyente, las y los revolucionarios propondremos una estructura y unas medidas acordes con los intereses y demandas del movimiento obrero y popular.



[1] El marxismo denomina a este régimen de “democracia burguesa”, porque aunque el Estado burgués se erige sobre la explotación del capital sobre el trabajo y demás sectores oprimidos, lo que requiere esencialmente la concentración de la propiedad de los medios de producción en manos de los capitalistas, no obstante, a diferencia de las dictaduras militares, la forma política que asume en este régimen esa dominación, permite espacios de democracia y libertades formales, lo que busca y concita adhesión y consentimiento de los sectores subordinados y pretende generar la ilusión de la soberanía popular.

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