Costa Rica : El «tapabocas» papal en el tema gay

EL “TAPA BOCAS” PAPAL EN EL TEMA GAY.

 

Durante la entrevista realizada al Papa Francisco, dentro del avión que lo traía de regreso a Roma, los periodistas no escatimaron esfuerzos de todo tipo para que se pronunciara sobre temas álgidos, y las respuestas fueron claras, contundentes. Pero lo más importante: ¡contrarias la mayoría de ellas a la postura de la jerarquía católica y los representantes de las sectas evangélicas, así como de muchos católicos y cristianos, en nuestro país!

Y lo mejor de todo es que no se apartó un ápice de lo que el catecismo católico señala sobre los temas, más bien lo dejó bien claro. Es la doctrina de la iglesia…. Y que haya sino mal interpretada por algunos de sus representantes, eso es otra cosa.

Según el reportero de la agencia EFE, y transcribo el texto, se expresó de la siguiente manera: El papa Francisco condenó este lunes el llamado «lobby gay» del Vaticano durante una charla improvisada a bordo del avión que lo conducía de Brasil a Italia. Allí recalcó que no pretende «juzgar» a los homosexuales. «Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para criticarla? El catecismo de la Iglesia católica lo explica de forma muy linda esto. Dice que no se deben marginar a estas personas por eso. Hay que integrarlas en la sociedad», declaró Francisco ante más de 70 periodistas. «El problema no es tener esta tendencia. Debemos ser hermanos. El problema es hacer un lobby«, ha dicho el Papa. «De esta tendencia o el lobby de los avaros, de los políticos, de los masones… Tantos lobbies… Éste el problema más grande», agregó. 

Francisco ha sido consultado también sobre su posición ante el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo, dos temas que no formaron parte de sus homilías durante las Jornada Mundial de la Juventud en Brasil.  «La Iglesia se ha expresado ya perfectamente sobre eso, no era necesario volver sobre eso, como tampoco hablé sobre la estafa, la mentira u otras cosas sobre las cuales la Iglesia tiene una doctrina clara. No era necesario hablar de eso, sino de las cosas positivas que abren camino a los chicos», ha dicho Francisco «Además -agregó- los jóvenes saben perfectamente cuál es la postura de la Iglesia», ha dicho el Papa, antes de aclarar que su posición personal sobre el tema es «la de la Iglesia, porque soy hijo de la Iglesia».

Luego, Sobre el futuro de monseñor Battista Ricca (nombrado por el papa para controlar el banco del Vaticano y en el centro de una polémica por un supuesto pasado de escándalos sexuales), Francisco ha dicho que se hacía necesaria «una investigación previa». Los escándalos se refieren a supuestas relaciones gay con un joven, en tiempos pasados, que han expuesto algunos periodistas al parecer sin pruebas.

A lo que respondió: «Y esta investigación no se corresponde con lo que se ha publicado. No hemos encontrado nada. Pero yo querría añadir una cosa sobre esto. Yo pienso que muchas veces en la Iglesia -con relación a este caso o con otros-, se va a buscar los pecados de juventud. Y se publican. No los delitos, los delitos son otra cosa. Los abusos de menores son delitos. Me refiero a lospecados. Pero si una persona –laico, cura o monja— comete un pecado y luego se arrepiente, el Señor la perdona. Y cuando el Señor perdona, olvida«.  Y aquí existe una diferencia sutil, oculta, que no debe pasar por alto, y es que si un sacerdote practica la homosexualidad, su “pecado” es la ruptura de sus votos de castidad.

Todo lo anterior refleja claramente que los problemas de homofobia de las jerarquías religiosas y como consecuencia de los seguidores de las distintas corrientes confesionales cristianas, están bastante alejadas de lo que parecería ser lo correcto. Y a continuación voy a exponer algo inquietante.

No existe registro alguno de palabras de Jesús sobre relaciones homosexuales, ni en los Evangelios canónicos, ni en los llamados “evangelios gnósticos” descubiertos en Nag Hammadi en 1945. Este es un hecho revelador. Como sugiere Víctor Furnish, esto implica que Jesús no tenía nada en particular que decir sobre el tema, y que la homosexualidad no era un asunto que preocupara a la naciente Iglesia, que fue la que preservó sus discursos. Sin sus declaraciones es imposible decir que es lo que Jesús pensaba sobre la homosexualidad. Pero en este caso sus acciones pueden hablar más alto que sus palabras, ya que tenemos una evidencia de que Jesús se encontró con una pareja homosexual masculina durante su ministerio. (El centurión y su “siervo”, Mateo 8: 15-13 y Lucas 7: 1-10)

¿Pensaba Jesús que la homosexualidad estaba bien? No sabemos lo que pensó Jesús. Todo lo que sabemos es lo que dijo e hizo: alabó la fe del centurión y curó al muchacho. Por lo menos podría sacarse una lección de compasión: los tiempos de enfermedad y muerte no son tiempos para predicar el fuego del infierno y la condenación. En la era del SIDA, los líderes religiosos podrían sacar buen provecho de esta enseñanza.

Tenemos que entender las cosas en su contexto histórico si queremos proclamar que sabemos que es lo que enseña la Biblia. Y esto lo menciono para todos aquellos que se guían por “el libro sagrado” de los que profesan el cristianismo en sus múltiples modalidades. Tenemos que ser cuidadosos de no proyectar nuestros puntos de vista en Jesús y en su época. El hecho es que las relaciones homosexuales eran muy comunes en esos tiempos. Sin dudas, Jesús lo sabía. Y no hay ningún registro de sus palabras haciendo un problema de este asunto; ni siquiera, cuando se enfrentó con él cara a cara. El que se convirtió en perseguidor de estas costumbres y otras más fue Saulo de Tarso (Pablo), un ser que-como se desprende su sus escritos- era un ser perturbado seriamente.

Creo que uno de los desafíos que la cuestión homosexual le plantea a la iglesia católica y las versiones evangélicas es, precisamente, el fundamentalismo bíblico. Con cierta frecuencia se citan textos bíblicos que aparecen en el Primer o Antiguo Testamento y en algunos escritos paulinos para condenar la homosexualidad. Resulta que en el campo de la sexualidad, hasta los teólogos más liberales y de izquierdas suelen ser un tanto fundamentalistas. Pues bien, enfrentar la cuestión de la homosexualidad en la Biblia nos desafía a revisar la lectura que hacemos de ella. Quizá nadie lo plantee de manera más simple y profunda que Jairo del Agua, cuando combatiendo el fundamentalismo dice: “Es muy importante caer en la cuenta de que toda la Escritura no es Palabra. Más bien la Palabra discurre entre la Escritura, la riega como un río de agua sanadora, fecunda, orientadora, que recorre una concreta historia humana (la de los judíos y primeros cristianos), durante un concreto tiempo”.

No podemos confundir el río con sus orillas agrestes, ni con sus monstruos, ni con la vegetación invasora. Hay que distinguir claramente entre el río y la historia que riega. En muchas ocasiones esa historia está habitada por hombres perversos, rudos, ignorantes, que tan pronto reniegan de Dios como le creen inspirador de sus propios crímenes. Algunos pasajes -totalmente secundarios que no explicitan el mensaje central del Primer Testamento- son pura bazofia y su lectura no es recomendable. Esa es la razón por la que la Biblia fue un libro prohibido o no divulgado durante muchos años. Conviene decirlo porque parece, que ahora, todo está bendecido por el hecho de estar en el Libro.

Tampoco podemos pensar que la mano que escribe es sabia, incontaminada, guiada al dictado. Todo lo contrario. Está limitada por su personalidad, por su ambiente humano y material, por su nivel cultural, etc. Es decir, la Escritura no sólo está contaminada por la precariedad o bajura de la historia humana que describe, sino también por los subjetivismos y condicionamientos de quien la escribe. Esto ocurre de forma relevante en el PT (primer o antiguo testamento) porque el primitivismo era mayor y menor la evolución humana. Pero también puede afirmarse del NT. Es más, esto ocurre y ocurrirá siempre, porque los humanos somos limitados e incapaces de agotar la Palabra. Sólo podemos recoger algunos de sus destellos para iluminar nuestra humana oscuridad”.

Si la reflexión sobre la diversidad sexual nos lleva de la mano a una lectura de los textos bíblicos alejada del fundamentalismo y nos hace preguntarnos sobre los fundamentos hermenéuticos de nuestra lectura, habremos respondido a este desafío. Así que creo que deben ser leídos, en buena lectura católica de la Escritura, enmarcándolos en su contexto cultural. Lo demás no tiene sentido alguno.

Las respuestas dadas por el Papa Francisco, además de sabias y prudentes, son una señal clara para las jerarquías católicas, en primer lugar, y para todos aquellos que se consideran “autorizados” de interpretar el libro de sus creencias, en el sentido de que no todo es blanco y negro. Existe una gama infinita de tonalidades grises.

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