Costa Rica: «El extraño silencio que se escucha»

EL EXTRAÑO SILENCIO QUE SE ESCUCHA.

Alfonso J. Palacios Echeverría.

Fuera del sainete tragicómico del Partido Unidad Social Cristiana, en donde su candidato renuncia teatralmente a la candidatura y luego vuelve a ella con exigencias desproporcionadas, que posiblemente nadie le atenderá y efectivamente vemos que nadie atiende, como la de la renuncia del Comité Político (en el mejor estilo del caudillismo de antaño) y argumentando que dentro del partido las cosas están más que podridas, (asunto que de seguro debía haber conocido desde antes de aceptar la candidatura, cuando fue “ungido” por los capos-delincuentes que conocemos), quedando  al final en el ridículo más acabado. Por otro lado el súper capo se distancia del candidato luego de haberlo “ungido”, como vimos en los medios de comunicación recientemente.

 Además de volviendo al tema de un salario de varios miles de dólares por ser el candidato (o sea, recuperar lo que se ganaba en el Hospital del Niño) cosa inusual en nuestro medio, al igual que otras marrumancias, creo que le salió “el tiro por la culata”. Se le hizo más daño que bien a la agrupación política, pues a quienes no sospechan de una jugada teatral para llamar la atención, por falta de análisis de los hechos con mayor profundidad, quedan con la impresión de que las cosas allí andan mal, muy mal. Con esta jugada no se limpia el rostro desfigurado de un partido que tiene en su haber a dos expresidentes encausados y condenados por corrupción, a quienes acompañan otros miembros del partido.

Sin embargo, todo lo mencionado fue luego negado en un comunicado de prensa: salario, defenestración del partido, retiro de los expresidentes, incluyendo el ofrecimiento (absurdo) de una vicepresidencia a Miguel Corrales, que éste señala como cierto y que ni consideró ni jamás aceptaría. ¡Vaya Usted a saber qué es verdad y qué no lo es, este pantano de inmundicias! Pero así es la política de nuestro país.

Pero, bien, esas son las acciones que nacen de la desesperación y se las aceptamos de buen grado, en la seguridad de que la función no termina aquí, sino que seguirá peor, con los daños irreversibles a su partido político, que de por sí sus miembros de la cúpula se habían dedicado a destruir. Los de la gradería de sol, entre los que me incluyo, estamos sumamente divertidos con este lío de viejas de patio. Y a mí que no me vengan con el cuentico de que ahora existen ratas y serpientes (en las propias palabras de las figuras más emblemáticas del partido), estas alimañas han estado allí siempre y han sido los socios del Partido Liberación Nacional durante años, decenios. ¡Por algo les llamaban el PLUSC!

Ahora espero, solamente, que me localicen los testaferros del PUSC para amenazarme con demandas millonarias por decir lo que digo, cuando en realidad no hago más que recoger las opiniones de muchísimas personas y exponerlas de forma que se entiendan de forma integrada. Porque ya lo han hecho con otras personas, como conocimos mediante las declaraciones de ese señor del Instituto CATO, de Washington, D.C., es decir, de la ultraderecha más dura.

Fuera, además, de las extrañas aperturas del Grupo Nación, reportando actividades, actitudes e ideas del candidato del Partido de izquierdas, no vemos mayor movimiento en los medios de comunicación de toda índole y naturaleza. Se escucha un silencio ominoso. Porque la renuncia del candidato de los cuatro gatos del partido Patria Nueva, era de esperarse desde el principio. Cuando no hay ideología, grupos de base ni dinero para financiar la campaña, todo es una “feria de vanidades”.  Y el ruido que causó fue poco.

Como vemos, ya van dos renuncias y no sabemos si habrá más. Pero nadie habla del tema importante: hacia dónde se dirigen los simpatizantes de los partidos heridos de muerte.

Porque lo que son los Libertarios (con toda su larga cadena de acusaciones por estafa al Tribunal Supremo de Elecciones), y su candidato, que todavía cree que yendo por cuarta vez a una elecciones sacará algo más que su propio curul en la Asamblea Legislativa, no creemos que logren mucho. Están en silencio, y más les conviene quedarse calladitos, pues tienen mucho rabo que se les puede pisar. Y lo que son los “cristianos”, investigados “justamente” porque su principal figura se dedicaba a actividades ilícitas, y los demás, que ni siquiera me acuerdo cómo se llaman, posiblemente no tengan un centavo para hacer campaña.

No me gusta este silencio. Ya deberíamos estar analizando con detenimiento y profundidad los “programas de gobierno” de los partidos políticos, que se convirtieron en documentos secretos que nadie conoce. Deberíamos estar investigando los antecedentes de los candidatos de diputado, para que no se nos cuelen delincuentes como algunos de los de Liberación Nacional, que allí están, acusados y todo, ganándose sus dietas y gozando de las prebendas del cargo.

Cuando el silencio se escucha, algo malo está sucediendo. Y lo mínimo es la existencia de conciliábulos al interior de las agrupaciones políticas, que nada bueno auguran.

Me pregunto, ahora, ¿qué está sucediendo en el Partido Acción Ciudadana?  No me gusta su silencio, y espero que nos presente de forma clara, sencilla y sin dobles interpretaciones, sus programas, sus propuestas, su posición sobre los temas que han empobrecido, económica y moralmente, a nuestro país. Porque si van a seguir con las costumbres de los otros partidos: sin ideología, sin programa y sin decir “esta boca es mía”, les va a ir muy mal. Los ciudadanos, después de todo lo sucedido en los últimos años, y lo que está sucediendo en estos sainetes tragicómicos, no vamos a creer en caudillismos. Creeremos en figuras serias, responsables, con programas y compromisos claramente expresados.

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