Costa Rica: Diversas versiones de los ‘Crímenes de Odio’

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Los crímenes de odio son conocidos como ofensas criminales, cometidas contra una persona, propiedad o grupo, motivados por prejuicios del ofensor contra una religión, orientación sexual, raza, nacionalidad o discapacidad. En el caso de los crímenes de odio por homofobia, el agresor tiene como víctima a una persona homosexual. Por lo general los crímenes cometidos por odio por homofobia son disfrazados por los llamados “crímenes pasionales”. Los crímenes de odio por preferencia u orientación sexual son una expresión de extrema violencia y discriminación que viven día con día en algunos países el grupo de población conformado por personas Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Transgénero y Travestistas (LGBTTTI).

Estos crímenes de odio por homofobia se distinguen de otros homicidios por la violencia con la que se ejercen y por la forma en la que se busca denigrar a la víctima. Se le asesina por ser diferentes, por no pertenecer ni “respetar” lo que la sociedad supone es lo correcto y lo normal; cosa bastante discutible, por cierto. Los crímenes de odio por homofobia pretender mandar un mensaje de miedo al resto del grupo LGBTTTI.

En muchos países la discriminación, la intolerancia y la consideración de la diversidad sexual como amenaza social, han alcanzado un nivel vergonzoso que se materializa en los crímenes de odio por homofobia.

Pero existe otro crimen de odio, que no deja un cuerpo sin vida, y que es similar en sus consecuencias y secuelas de daño a los individuos contra los que se comete, cual es el crimen social y jurídico homofóbico que atenta contra los derechos humanos de una parte de la población del país. Y que deja sus secuelas de dolor, injusticia, irrespeto a la ley y los convenios internacionales.

Hemos sido testigos –todos los ciudadanos de Costa Rica- cómo se ha perpetrado un nuevo capítulo de persecución e irrespeto a los convenios internacionales relacionados con los derechos humanos, en la lucha por el reconocimiento de dichos derechos de esta población; esta vez dentro de la comisión legislativa de derechos humanos (horrible paradoja) cometido por un enfermo mental, y secundado por un delincuente sindicado, a quien sus propios compañeros le han retirado la inmunidad parlamentaria, para que enfrente las más de dos docenas de acusaciones penales en su contra. Y no estamos expresando nada que no sea cierto, allí están los hechos y las circunstancias que califican a estos personajes como tales.

Y me explico, trayendo de nuevo algunas definiciones ya expresadas antes, y que no me cansaré de repetir. Pero hemos de esperar reacciones virulentas y absurdas, pues cuando se toca este tema, no faltan los que saltan de inmediato al campo de la ofensa personal y la descalificación infundada, o lo que es peor, al fundamentalismo religioso de creencias inconcebibles por su absurdidad. Y aclaro, cada quien puede creer en lo que le dé la gana, por más extraño que sea, pero el irrespeto de la constitución y la ley no les es permitido.

La homofobia es una enfermedad psico-social que se define por tener odio a los homosexuales. La homofobia pertenece al mismo grupo que otras enfermedades parecidas, como el racismo, la xenofobia o el machismo. Este grupo de enfermedades se conoce con el nombre genérico de fascismo, y se fundamenta en el odio al otro, entendido éste como una entidad ajena y peligrosa, con valores particulares y extraños, amenazadores para la sociedad, y -lo que es peor- contagiosos.

La homofobia, como las demás variantes del fascismo, prepara siempre las condiciones del exterminio. Pasiva o activamente crea y consolida un marco de referencias agresivo contra los gays y las lesbianas, identificándoles como personas peligrosas, viciosas, ridículas, anormales, y enfermas, marcándoles con un estigma específico que es el cimiento para las acciones de violencia política (desigualdad legal), social (exclusión y escarnio públicos) o física (ataques y asesinatos).

Todo el mundo recuerda que los nazis exterminaron a varios millones de judíos; pero nadie recuerda que también exterminaron a cientos de miles de homosexuales, y que tras la derrota nazi muchos de ellos siguieron en prisión porque en Alemania (antes y después de la 2ª Guerra Mundial) la homosexualidad era delito.

Algunas naciones como, por ejemplo, Gran Bretaña y Alemania han legalizado las relaciones homosexuales entre adultos. Sin embargo, en muchos países el hecho de ser homosexual o de practicar la homosexualidad puede provocar la pérdida del trabajo, la discriminación en la concesión de vivienda, el rechazo social e incluso la cárcel. Durante los últimos años, los grupos a favor de los derechos de los gays han trabajado para conseguir una mayor aceptación de la homosexualidad por parte de la opinión pública y en la legislación. El nivel de aceptación alcanzado en la década de 1970 disminuyó durante la década siguiente debido a la reacción pública negativa respecto a la propagación del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA o AIDS en inglés), que afecta en mayor proporción a la sociedad homosexual masculina. Este hecho condujo al rechazo social y a un prejuicio creciente contra los homosexuales.

En España y en América Latina hay diversas asociaciones para la defensa de los derechos civiles de homosexuales masculinos y femeninos. Aunque la permisividad hacia este tipo de orientaciones de género ha aumentado en los últimos años, queda aún un largo camino por recorrer.

Estas personas (los homosexuales), como toda persona humana, son sujetos de derechos fundamentales, como derecho al trabajo, a una vivienda, etc. Con todo, esos derechos no son absolutos ya que pueden ser limitados legítimamente por la ley a causa de comportamientos externos objetivamente desordenados que atenten contra el bien común o contra los más débiles (ya sea física o moralmente).

En consecuencia, la jugarreta asquerosa del diputado cristiano-fundamentalista, respaldado por algunos del sector más reaccionarios de Liberación Nacional (incluido el delincuente), han cometido un crimen de odio, pues irrespetar los convenios internacionales, y especialmente los relacionados con los derechos humanos, suscritos por nuestro país, no es más que eso.

Para visibilizar las acciones basadas en el odio a las personas debido a su orientación sexual es necesario insistir de que trata del incumplimiento de convenios internacionales suscritos por el país, y recordar que una de las peores formas de esa fobia de ese odio e intolerancia falta de aceptación del otro sólo porque es diferente, es la que se manifiesta en la impunidad para los crímenes de odio y violaciones de derechos humanos. Los tratados de derechos humanos han proclamado la igualdad de derechos entre las personas; y la prohibición de discriminación por una serie de  condiciones, así refiere en el Artículo 2 que “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.”

Resulta perfectamente claro que entre esas “otras condiciones” queda protegida la persona contra la discriminación basada en su orientación sexual. Sin embargo las obligaciones de respeto y garantía de los derechos humanos obliga a los estados y sus gobiernos, a respetar los derechos y eso implica que no existan discriminaciones directas o expresas por actos del estado; pero igualmente la obligación de garantizar supone que se tomen medidas para asegurar el efectivo goce y disfrute de los derechos y dentro de esta obligación el estado debe garantizar la protección contra las agresiones de parte de autoridades estatales, y de particulares sean promovidas o toleradas. Igualmente debe tomar medidas para combatir prácticas culturales o costumbres que puedan tener por efecto la discriminación.

Ahora le pregunto yo a Usted, lector: ¿Se podría esperar algo distinto del partido gobernante y de sus diputados en la Asamblea Legislativa? ¿No le parece que el haber puesto al diputado cristiano/fundamentalista como presidente de la comisión de derechos humanos, no era más que una jugarreta de las que Liberación Nacional acostumbra?  Porque ahora dirán que las responsabilidad es de ése diputado, no de ellos. Veremos entonces qué sucede en el plenario. ¡Va estar interesante! Pero de seguro volverá a comisión, no sabemos a cuál, y dormirá el sueño eterno