Cosas reales

El 22 de mayo de 2004, una ciudadana española de 32 años de edad, Letizia Ortiz Rocasolano perteneciente a la clase media, licenciada en periodismo, contrajo matrimonio con el heredero a la Corona de España. Su anterior matrimonio, contraído en 1998 después de más de nueve años de noviazgo, duró apenas un año. Desde el día que casó con el hijo de Juan Carlos I, los títulos y distinciones llegaban a sus manos sin más justificación que su condición de esposa de Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia, quien a su vez ha obtenido los suyos simplemente por ser hijo de su padre. Según lo previsto la pareja formada por Felipe y Leticia serán los Reyes de España cuando el reinado de Juan Carlos I finalice. Lo que no está aún previsto es quien sucederá a Felipe en el trono ya que se da la circunstancia de que si bien entre sus descendientes aún no figura ningún varón, puede que en un futuro próximo esta situación cambie a raíz de un nuevo alumbramiento, aunque parece ser que no van por ahí los tiros y que todos sabemos que en eso de gestar la edad no perdona.
 
Desde el mismo día de sus reales nupcias Leticia Ortiz se convirtió en  Su Alteza Real Doña Letizia, titulo al que ha ido añadiendo los de Princesa de Asturias, Princesa de Gerona, Princesa de Viana, Duquesa de Montblanc, Condesa de Cervera y Señora de Balaguer. No se a ustedes, pero a mi tanto título nobiliario gratuito me parece una horterada, al igual que me lo parece la retahíla de nombres con que bautizan a los privilegiados miembros de las casas reales. Allá ellos.
 
Aparte de los títulos ya mencionados a Su Alteza Real Doña Letizia se le otorgó en 2004 la  Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden de Carlos III, concesión que se aprobó mediante un Real Decreto justo el día antes a su boda. Me imagino que a modo de regalo de bodas. Lo que no acabo de entender es cuales fueron los argumentos para la concesión de la Gran Cruz, ya que la concesión de esta distinción se concede en base a «recompensar a los ciudadanos que con sus esfuerzos, iniciativas y trabajos hayan prestado servicios eminentes y extraordinarios a la Nación», parece ser que Doña Letizia al casarse nos prestó a todos un gran, eminente y extraordinario servicio. Ya puestos podían haberle concedido el Gran Collar de la Orden que es de mayor grado y además lleva 41 eslabones de oro, me imagino que se lo darán si algún día llega a reinar a modo de consorte. Puestos a otorgar grandes cruces varios paises extranjeros no se han quedado atrás y así se le han ido concediendo a Doña Letizia otras más:

Gran Cruz de la Orden del Libertador San Martín (República Argentina).
Gran Cruz de la Orden al Mérito de Chile (República de Chile).
Orden de la Cruz de Terra Mariana, (República de Estonia).
Gran Cruz de la Orden Nacional del Mérito (República Francesa).
Gran Cruz de la Orden del Mérito (República de Hungría).
Gran Cruz de la Orden de las Tres Estrellas,(República de Letonia).
Gran Cruz de la Orden de Vasco Núñez de Balboa (República de Panamá).
Gran Cruz de la Orden del Sol  (República del Perú).
Gran Cruz de la Orden de Cristo (República Portuguesa).
Gran Cruz de la Orden del Fiel Servicio (República de Rumania).
Gran Cruz de la Orden del Corazón de Oro (República de Filipinas).

 
esto de que las Repúblicas condecoren a miembros de una Casa Real y que ninguna monarquía extranjera lo haya hecho aún no deja de ser curioso. Será porque históricamente los reyes de diferentes países en vez de condecorarse mutuamente lo que hacían era invadirse, nunca se llevaron bien y además todos sabemos que en las guerras los únicos que no las sufren son los reyes, con la única excepción, creo, de Atila. Cosas de las monarquías, si las cosas se ponen mal se exilian con toda la prole y a vivir bien que para eso son reyes. Faltaría más. Tampoco deja de ser curioso que la República Francesa haya distinguido a la Princesa de Asturias, teniendo en cuenta lo que pasó en Francia allá por el año 1789.
 
Aparte de Grandes Cruces, Doña Letizia acumula más distinciones, a saber:

Banda de la Orden del Águila Azteca (Estados Unidos Mexicanos).
Gran Cordón de la Libanesa Orden del Mérito (República Libanesa).
Premio Mariano José de Larra a la Mejor Periodista Menor de 30 años.
Hija Adoptiva de Ribadesella (Asturias).
Camarera de Honor de la Virgen del Castillo de Cisneros (Palencia).
Madrina de Honor de la Agrupación de San Juan Evangelista Californio de Cartagena (Murcia).
Hija Predilecta de Oviedo (Asturias).
Lazo de Dama de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.
Camarera de Honor de la Virgen de los Remedios de Mairena del Alcor (Sevilla).
Camarera de Honor de la Virgen de Gracia y Esperanza de Sevilla.
Camarera de Honor de la Virgen de la Amargura de Barbastro (Huesca).

Lo de que le nombren Camarera de varias vírgenes no deja de resultar de dudoso honor si tenemos en cuenta que generalmente las Camareras de la Virgen son un grupo de mujeres que se encargan de custodiar la imagen. limpiarla, lavar y planchar sus vestiduras, sacar brillo a los adornos y avalorios durante todo el año y especialmente cuando llegan los días de la Semana Santa, momento en el cual siguen en procesión al paso de la virgen, totalmente vestidas de negro, con generosas peinetas, imagino que con un buen cirio en la mano y con la camarera jefe en lugar destacado. No acabo yo de imaginarme a Doña Letizia planchando hábitos, ni siquiera en procesión por las empinadas calles de Barbastro, villa que dudo haya visitado alguna vez. Si este año anuncia su voluntad de acudir, aunque solo sea para hacerse la foto de rigor, peineta y velo negro en ristre, la apurada economía local barbastrense se lo agradecerá, aunque en el fondo no sirva para nada. Más fácil lo tiene con los sevillanos, en un solo día y de tres tacadas puede cumplir con las cofradías a las que como Camarera se debe en días tan señalados.
 
Los títulos y distinciones seguirán llegando a su palacete, el próximo parece ser que será el de «Aforada», una distinción que si bien no lleva lazo, ni banda, ni cruz, ni collar, si supera a muchas de las anteriormente citadas distinciones en su valor práctico. Dado que el aforamiento se le va a conceder al matrimonio Felipe-Letizia y teniendo en cuenta su rango, nobleza y rancio abolengo yo propongo que de forma urgente se cree la Gran Cruz del Aforado de Alberto Ruiz Gallardón y que a los Príncipes de Asturias se les entreguen cuatro ejemplares de las Cruces, dos para diario y otras dos por si las pierden, no vaya a ser que, por esas cosas del destino, viajando de incógnito se les ocurra aparcar en la Gran Via de Madrid, les vea la Policía y no puedan enseñar la Cruz a modo de salvoconducto y al mismo tiempo darles a los agentes la dirección del Tribunal Supremo para que entreguen allí la denuncia y el alto tribunal decida si se les multa o no.
 
NOTICIAS ANTICAPITALISTAS