Cosas de la democracia Made in USA

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Leí un reporte de el Nuevo Herald que circula desde este 30 de Junio con el título “Despiden a chica por pedir el mismo sueldo que recibe su compañero hombre”, y que hace constar en su inscripción: “Jensen Walcott se convirtió en noticia nacional desde que la despidieron de su trabajo tan solo una hora después que la contrataron”/ “Walcott comparó su salario con la de su compañero de trabajo y se dio cuenta que ella estaba ganando menos”/ “Cuando le preguntó a su jefa sobre el tema, fue despedida”.

La información resalta que la muchacha, de 17 años y residente en Bonner Springs, Kansas, se convirtió en noticia nacional desde que la despidieron de su trabajo en una pizzería tan solo una hora después que la contrataron; que una jefa en Pizza Studio at the Legends la despidió después que Walcott comparó su salario con el de un amigo hombre y descubrió que ella ganaba $8 la hora —25 centavos menos la hora que él por hacer el mismo trabajo con la misma experiencia laboral; y que cuando Walcott llamó al restaurante para preguntar sobre la discrepancia, la echaron del trabajo porque, según le explicó la jefa, discutir los salarios iba en contra de la política de la compañía.

Asimismo, se precisa en el Herald que se encendió una llama y que Clinton tomó de inmediato cuenta de ello —sin más detalles al respecto; que New York magazine calificó a Walcott, una estudiante de último año en la Secundaria Basehor-Linwood, como “una heroína, una luchadora contra la discriminación salarial, incluso antes de ir al college”; y que a continuación se despidió a Jake Reed, el amigo de Walcott, que también tiene 17 años; al tiempo que ambos dijeron que nunca se les informó que no podían discutir sus salarios.

Además, destaca el periódico floridano que la jovencita Walcott manifestó que el suceso de marras no es simplemente sobre ella puesto que existe una brecha de un 21 por ciento entre los trabajadores masculinos y femeninos, de acuerdo con el Instituto de Investigación para la Política Femenina en el 2014. “Y esas cifras son aún peores para las mujeres de color [negras]”. “La igualdad de salario es un gran tema que afecta a millones de estadounidenses. Usted trabaja duro por su dinero —tan duro (¡o incluso más!) que sus contrapartes masculinas. Usted merece ser recompensada de igual manera” —acotó ella.

Trascendió también que Ashleigh Siefker, director ejecutivo de operaciones de Pizza Studio, declaró a modo de justificación: “Después de una profunda investigación, estamos confiados en que este caso no fue uno de prejuicio de género, sino un fallo para asignar el salario correcto y una falta de comprensión de las políticas de nuestra compañía por uno de sus empleados”; al paso que emitió una larga declaración a los medios de comunicación en la que dice que no estaba de acuerdo en cómo la jefa había manejado la situación de Walcott.

En tal escenario, me llamó la atención que el medio de prensa en cuestión aclare que si Walcott hubiera decidido demandar a Pizza Studio por lo que hizo, hubiera podido tener a la ley de su parte, porque La Junta Nacional de Relaciones Laborales dijo que es totalmente correcto que los empleados discutan sus salarios; que algunos estados han aprobado legislación para proteger a los empleados que lo hacen; y que, por ejemplo, la Ley de Transparencia del 2008, de Colorado, prohíbe a los patrones tomar represalias contra empleados por compartir su información salarial.

Sin embargo, llamo la atención a mis lectores/as en el sentido de que ese órgano mediático pasa por alto la pertinencia de haber aprovechado la oportunidad para pronunciarse en contra de la mencionada brecha de un 21 por ciento entre los trabajadores masculinos y femeninos en el “paraíso” para las ¿posibilidades laborales?, un asunto que en la Cuba cuestionada y vuelta a cuestionar por el mismísimo Herald en el tema de los derechos de las personas hace mucho tiempo que está ultrapasado.

Así, estamos apenas en presencia de un ejemplo de desigualdad salarial entre hombres y mujeres en el Norte del Estrecho de la Florida —agua pasada en la Mayor de las Antillas. Nada: Cosas de la democracia Made in USA.

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