¡Coordinemos la lucha obrera de Nissan, con la de Alcoa, la de la Renault francesa y la de General Motors de México!

¡A Nissan y a los obreros de Renault despedidos en Francia solo los salvan la clase obrera con una lucha internacional a escala europea y mundial!

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Declaración de DEMOCRACIA OBRERA – Estado Español
(adherente al Colectivo por la Refundación de la IV Internacional/ FLTI)

¡Por la ocupación de fábricas!
¡Por una expropiación sin pago y nacionalización con control obrero de la transnacional Nissan y Renault en Francia, en el Estado Español y a nivel continental!

¡Todos somos obreros de la Nissan-Renault!
¡Una misma clase, una misma lucha contra un mismo enemigo!

A nivel mundial la transnacional Nissan ha planeado un ajuste de la producción, el cierre de varias plantas que supondrá el despido de 20.000 trabajadores, sobre todo en Europa, y el recorte del 15% de su plantilla en todo el mundo. Este plan de reestructuración lleva aparejado un plan conjunto de la alianza de Nissan con Renault y Mitsubishi, que buscan reubicar su producción para concentrarse en Estados Unidos y Asia. Unas de las damnificadas son las plantas de Nissan en Barcelona, que serán reemplazadas por las plantas de Renault en Francia. Esto supondrá que en Barcelona la patronal dejará en el paro a 3.000 trabajadores directos y a 20.000 indirectos, de empresas suministradoras.
La respuesta de los trabajadores de las plantas de Montcada, Zona Franca y Sant Andreu en Barcelona ha sido una huelga indefinida. La patronal se ha negado a dialogar con los trabajadores y a crear un plan de viabilidad para las diferentes plantas. Para evitar despidos ante la crisis económica y sanitaria mundial, Nissan podría haber reconvertido su producción para fabricar respiradores artificiales para los hospitales frente a la pandemia. Pero no lo ha hecho.

Lo que está pasando en esta nueva crisis mundial, en la que el Coronavirus ha sido solo la guinda, es una nueva reestructuración en la que se están concentrando las transnacionales en un contexto en el que el mercado se achica todavía más. Hay una reconversión de las transnacionales como en el 2009, que ahora también es tecnológica como lo es la disputa de los coches eléctricos. De hecho, Nissan, fusionada con Renault, como transnacionales automotrices, se reagrupan desde la UE para la competencia con las transnacionales del sector estadounidense y con la Toyota y el resto de las automotrices japonesas.
La damnificada será esta vez, sobre todo, la clase obrera de los centros industriales de las metrópolis de las potencias imperialistas, principalmente de la Unión Europea.

Este plan de concentración significa aumentar la producción con alta tecnología para el desarrollo de los coches eléctricos, haciendo trabajar a un 50% menos de obreros para que produzcan mil veces más que las actuales plantillas de esas empresas bajo condiciones de esclavitud absoluta. Los capitalistas necesitan disputar el mercado, invertir en nueva tecnología, destruyendo lo que no les da ganancia y despidiendo a mansalva obreros, que pasarán a ser desempleados crónicos.
La Nissan no despide ni reorganiza su producción en el Estado Español y el resto de Europa en función de lo que decide en Barcelona. Todo lo contrario. Todo se decide en el directorio fusionado de Nissan-Renault que está en París y Tokio.

La lucha de los obreros de Nissan es un gran desafío, en primer lugar, para toda la clase obrera del Estado Español y del continente europeo en particular. Transformar al proletariado europeo de los países de Occidente en obreros de maquilas, es el objetivo inmediato del capital financiero. El ataque con la flexibilización laboral a los obreros de Francia, Bélgica, Portugal, Italia y en toda Europa es parte de esta ofensiva de la Nissan-Renault contra sus trabajadores. La batalla de los obreros de Nissan es la de todos los trabajadores europeos contra las transnacionales y la Europa imperialista, que concentran sus negocios y sus ataques contra la clase obrera.
Esta lucha que han emprendido los trabajadores tiene una potencialidad increíble. No están solos, como lo vemos en los combates que se desarrollan en más de 50 ciudades de EEUU, en París, en Grecia y los que libran todos los sectores más precarizados de las urbes europeas, como es el caso de los Chalecos Negros que marchan ahora en París. Los obreros de Nissan son ahora inmigrantes en su propia nación… sin papeles de trabajo, despedidos y sin vida por delante.
La clase obrera de Europa y todo el mundo debe ajustar el programa para reagrupar sus fuerzas para golpear duro al enemigo de clase a nivel continental y mundial. Trabajadores de la GM de Silao, en México, han hecho un llamamiento internacional a todos los obreros de las industrias automotrices a luchar juntos para frenar los despidos y para terminar con la flexibilización laboral y con las fábricas-cárceles. Un reagrupamiento de combate internacional de la clase obrera para luchar por sus demandas más inmediatas se ha tornado una cuestión de vida o muerte.
A ello se oponen las burocracias sindicales y los partidos social-imperialistas, que traicionan a los trabajadores porque viven de las monedas que se le caen del bolsillo a los millonarios accionistas de las transnacionales y los banqueros imperialistas.
Urge actualizar entonces ese programa del proletariado internacional ante esta crisis de reconcentración del capital, que se da en momentos en que se ha achicado ferozmente el mercado mundial debido a una nueva crisis de sobreproducción, que es un gran chantaje a la clase trabajadora que padecerá esta gran recesión. El obrero en cada fábrica recibirá todo el peso concentrado de esta crisis.

Años atrás, los trabajadores de la Renault de Rumania se sublevaban al grito de que querían ganar como los obreros de la Renault de París. Los dirigentes sindicales impidieron esta unidad y una lucha común para golpear en todos los lugares y en el mismo momento a la gran patronal. El grito de los obreros de la Renault de Rumania no fue oído. Hoy hay miles de despedidos en la Renault de Francia… y de Rumania… y en la Nissan de Barcelona.

¡Unamos la lucha de los obreros de Nissan-Renault por encima de las fronteras! Los capitalistas vienen por todas nuestras conquistas, por nuestro trabajo, nuestra vida y nuestra dignidad ¡Golpeemos juntos! Ellos no están en crisis. Se fusionan en base a una nueva acumulación de riquezas y capitales extraídos del sudor y la sangre de todos los obreros. No tenemos por qué ser los trabajadores quienes paguemos su reconversión y sus nuevos y buenos negocios.

 

Los sindicatos del régimen y la “izquierda” burguesa de la Corona representan los intereses de Nissan y las transnacionales contra la clase obrera

Ante esta grandísima agresión de Nissan en las plantas de Barcelona, las burocracias sindicales de CCOO y UGT han propuesto un nuevo ERTE. Esta medida, impulsada en medio de esta pandemia por el gobierno burgués de PSOE – Unidas Podemos, garantiza los beneficios de los capitalistas al pagar casi por completo las nóminas el estado, es decir los trabajadores, y no los empresarios. Es que estamos frente a un gobierno representante de los grandes capitalistas y el capital financiero de los Borbones, que con una máscara edulcorada solo defiende los intereses de las transnacionales y banqueros imperialistas. Estos subsidios a los capitalistas harían ahorrar a Nissan los costes de todos los ulteriores despidos que la empresa y el gobierno preparan.
La otra propuesta de la burocracia sindical colaboracionista de CCOO y UGT para Nissan, es la petición de ayudas a los gobiernos centrales y a la Generalitat para la empresa. Todos buscan apoyar a la empresa y no a los trabajadores, a los que está despidiendo. La empresa se pondrá en el bolsillo los subsidios y dejará en la calle, como hicieron abiertamente en 2008, a miles de explotados. Ni siquiera han pensado las direcciones de CCOO y UGT en convocar una mínima huelga de solidaridad en el conjunto del sector automotriz y del metal. Sus dirigentes solo están para dividir nuestras luchas.
El resto de la izquierda sindical, como CGT, lamentablemente, se ha limitado a pedir la nacionalización de las fábricas y la maquinaria, pero no defienden que sea una expropiación sin pago y bajo control obrero ni pone encima de la mesa la obligada ocupación de las fábricas para defender los puestos de trabajo de miles de trabajadores. Tampoco habla de la perspectiva internacional de dicha nacionalización ni de la expropiación, ni de la reivindicación de exigir la apertura de los libros de contabilidad y la liquidación del secreto comercial de toda la rama de producción a escala europea, cuestiones a la que nos referiremos más abajo.

Las direcciones sindicales han logrado cercar por ahora la lucha de los trabajadores de Nissan y la tragedia es que si ellos pierden, esto significará un duro golpea la clase obrera de todo el Estado Español.
La resolución de toda organización obrera que realmente quiera defender los intereses del conjunto de los trabajadores es que toda fábrica que cierre, suspenda o despida debe ser tomada y puesta a producir bajo control de sus trabajadores, uniendo su lucha a la de los obreros de toda la rama de producción que, como sucede con la automotriz, están organizadas y centralizadas alrededor del Maastricht imperialista o de la City de Londres, Tokio o Wall Street.
Toda pelea seria debe apelar a la solidaridad, la coordinación y la unidad, junto a los millones de trabajadores que no aguantan más el paro, el salario de miseria y vivir arriesgando su vida en las fábricas para las ganancias de los capitalistas.
Es mentira que no hay condiciones para coordinar y extender la lucha de Nissan. No hay un solo sector de la clase obrera ni de la juventud de las naciones oprimidas que no tengamos cuentas que saldar con este régimen infame de la monarquía y los políticos representantes de los capitalistas y los banqueros. Sobran condiciones para preparar y organizar una gran lucha, como en EEUU, como en Francia, como en Líbano, como en Irak, como en Chile y como ayer en Catalunya.

 

La “izquierda” reformista, colgada a los faldones de la monarquía, le cierra el camino a la lucha internacionalista de la clase obrera del Estado Español

El gobierno del PSOE, el Podemos y los traidores del PCE-Izquierda Unida centraliza hoy el ataque de las transnacionales y los capitalistas contra la clase obrera. Todos estos partidos son voceros de la patronal y representantes del Ibex 35 y de un régimen infame que controla a la burocracia sindical de CCOO y UGT. Sobre sus hombros, se monta la monarquía de los Borbones, que no es más que el “director de orquesta” del capital financiero del Estado Español, asociado al Maastricht imperialista.
Tampoco podemos poner muchas esperanzas en lo que propone la izquierda alternativa, situada a la izquierda de Unidas Podemos.
Si la posición de Podemos y del PCE-Izquierda Unida es vergonzosa, plegándose a los designios de un PSOE entregado totalmente a la patronal y al Ibex 35 y a las propuestas de los sindicatos del régimen que controlan la burocracia sindical en CCOO y UGT, no podemos poner muchas esperanzas en lo que propone la izquierda alternativa, situada a la izquierda de Unidas Podemos.
Ni los ultra-estalinistas, como el PCPE, Red Roja, Iniciativa Comunista o PCTE, ni los ex-trotskistas, como Anticapitalistas, Izquierda Revolucionaria (El Militante), Corriente Roja o CRT (Izquierda Diario), ni los diversos grupos anarquistas plantean una posición que no sea social-imperialista y nacionalista. En todas sus declaraciones brilla por su ausencia el internacionalismo proletario.
Tampoco el falso “independentismo” catalán del partido de la pequeña burguesía de ERC va más allá de proponer en la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica de las cortes españolas un tímido concepto de nacionalizar, vacío de contenido, sin apoyo a los obreros catalanes en lucha.

Pongamos como ejemplo la fracción “Sindicalistas de izquierda” que los ex-trotskistas de Izquierda Revolucionaria tienen en el seno de CCOO. Exigen al gobierno de PSOE- Unidas Podemos y a la Generalitat la nacionalización inmediata de la empresa bajo control de los trabajadores y llaman a extender la lucha a nivel regional dentro del Estado Español y para ello dicen que se debe presionar a CCOO y UGT. Pero conseguir esto es tan solo un punto de partida.

Ninguna de estas corrientes dice nada de coordinar la lucha de los obreros de la transnacional Nissan y Renault de Barcelona a París y de París a Tokio, lo que volvería invencible a la clase obrera y le permitiría pelear de igual a igual contra la gran patronal de los monopolios. Hacen oídos sordos al llamamiento de los obreros de General Motors de México que llaman a una lucha coordinada internacional. Y lo que es más grave, luego de que los obreros de la General Motors en EEUU ganaban las calles para recuperar el salario, el fondo de pensiones y el seguro de salud que en el 2008 la patronal y el gobierno de Obama les habían sacado, burocracias sindicales como estas son las que firmaron acuerdos de disminución del salario a un 75% a los obreros de las 4 fábricas de la GM de Brasil.
Como a toda la clase obrera durante y a la salida de la pandemia, y en medio de una profunda recesión, son las burocracias sindicales vendidas a las empresas las que les dicen a los trabajadores, en un verdadero chantaje: “acepten la reducción del salario o los despiden”. Así, en manos de estos traidores, las organizaciones de los trabajadores se vuelven en contra de ellos. Divididos y traicionados país por país no podemos vencer.
Al igual que el resto de la izquierda sindical y política, tampoco llaman ni siquiera a coordinar con los obreros de la Renault de la UE. No se puede ignorar que la Renault de Francia está tomada por sus 5.000 obreros ni las enormes movilizaciones como la de Maubeuge (Francia) con más de 8.000 personas que salieron a las calles para protestar contra el plan de reubicación de Renault, el cual significa 4.000 despidos
Se quejan de que CCOO, UGT y CGT no llaman ni siquiera a coordinar las luchas dentro del Estado Español y les acusan de tratar la lucha como conflictos aislados. Pero ellos no van mucho más allá. Se niegan a ver que así se va a una situación sin salida, hacia el cierre definitivo de Nissan, sin vuelta atrás. Esta política deja sin salida a los obreros. Como el resto de la izquierda sindical y política, parecen ignorar que Nissan y Renault se van a fusionar en la Europa de Maastricht.

 

Plantear la nacionalización en un solo país o de varias plantas tiene sus límites en la Europa imperialista de Maastricht

La consigna de nacionalización de una fábrica en un solo país, como también mantiene Miguel Urbán, el eurodiputado de Anticapitalistas, es imposible en el Maastricht imperialista de la Unión Europea. Una coyuntura de toma de fábrica y nacionalización fábrica por fábrica solo puede ser una salida coyuntural y será llevada al fracaso sin organizar una sola lucha y reclamo en toda Europa. La pelea por abrir el secreto comercial y un reclamo obrero a toda la rama es europea e internacional, no estatal o regional. Si se nacionalizan tres plantas en Barcelona de una empresa transnacional como Nissan, la empresa se llevará la producción a otras plantas de otro país o a otra transnacional con la que se fusione, como es el caso de Renault. Por eso la perspectiva y la solución debe ser internacional, hacia la expropiación sin pago y bajo control obrero de la empresa trasnacional en su conjunto. Y, por eso la demanda de pedir los libros de contabilidad y liquidar el secreto comercial debe ser no de una transnacional sino extensivo a toda la rama automotriz porque a los obreros no les interesa la contabilidad de las empresas en quiebra o con pérdidas, sino la contabilidad de todos los explotadores.

Son pocas las voces que plantean una coordinación de los trabajadores de Nissan de Barcelona con los despedidos de Alcoa en la comarca de A Mariña, en Lugo (Galicia) que ha dejado en el paro a 534 obreros y que puede desembocar en el cierre total de la planta de aluminio de la multinacional estadounidense. La plantilla lleva años en pie de guerra y su impacto económico representa el 30% del PIB de la provincia de Lugo.
En estas condiciones hay que levantar un pliego único de demandas para unificar los reclamos de todos los sectores de la clase. El control obrero es clave, pero de toda la rama de producción de la trasnacional Nissan.

Los trotskistas revolucionarios sabemos que para enfrentarse a las amenazas de cierre, hay que defender las fábricas, ocupándolas, impedir que se lleven la maquinaria, ponerlas a producir bajo el control de los propios obreros y exigir su expropiación sin pago con una perspectiva internacional.

¡Hay que abrir los libros de contabilidad y liquidar el secreto comercial de toda la rama de producción a escala europea (incluso en las maquilas del Este europeo)!

¡Fuera el secreto comercial de Nissan!

¡Escala móvil de salarios y de horas de trabajo a escala europea para romper el negocio de concentración de los monopolios que dejarán un reguero de despidos en todo el continente!

 ¡Por la ocupación de fábricas!

¡Fuera la burocracia sindical de CCOO y UGT!

¡Por una expropiación sin pago nacionalización con control obrero de la transnacional Nissan a nivel continental!

¡Por un pliego de demandas contra los despidos, por el salario y la salud!

¡Organicemos una contraofensiva obrera para frenar a los capitalistas que vienen por todo va la salida de la pandemia!

¡Por una coordinadora de asambleas en todo el movimiento obrero del estado, con un delegado por cada 1000!

¡Todos a Nissan!

¡Por la reincorporación de todos los despedidos! ¡La pandemia no la debe pagar la clase obrera!

¡Nacionalización sin pago de toda fábrica que cierre o despida!

¡A igual trabajo, igual salario para los migrantes! Como dicen los Chalecos Negros: ¡El miedo tiene que cambiar de bando!

¡Por una jornada de lucha y huelgas de todo el continente!

¡Fuera la Europa imperialista de Maastricht! ¡Por la unidad obrera del continente!

¡Por un polo obrero revolucionario e internacionalista!
¡En las metrópolis europeas se juega todo!

¡Por una Federación de Repúblicas Socialistas de la Península Ibérica!
¡Por los Estados Unidos Socialistas de Europa!

 DEMOCRACIA OBRERA – Estado Español
(adherente al Colectivo por la Refundación de la IV Internacional/ FLTI)

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