Contra hegemonía popular

En una visita a Honduras hace muchos años Armando Hart Dávalos, ministro de cultura de Cuba del año 1976 al año 1997 y miembro de la dirección del Movimiento 26 de julio, nos comentaba que para él y para otros intelectuales de la Isla, el pensador marxista más prominente del siglo XX era el italiano Antonio Gramsci.

Con el tiempo, luego de algunas lecturas importantes sobre la propuesta de Gramsci, decidimos incorporar la visión de Hegemonía y Poder que el autor plantea a nuestra Escuela de Cuadros Políticos «Marxismo Ecuménico». Ya desde los años noventa podíamos ver que esta propuesta tenía una clara presencia en la estrategia latinoamericana de avance de los movimientos sociales y la toma del poder.

Entre otras cosas, Gramsci plantea la importancia de pelear poder dentro de las instituciones que ejercen hegemonía en la sociedad, vaciando su contenido dominante por las ideas revolucionarias de los sectores que luchan por la liberación de los pueblos. En cuanto al término «instituciones sociales» la multidimensionalidad del concepto hace identificar una serie de preceptos que condicionan mediante estímulos grandes o pequeños -pero constantes- la conciencia de los individuos, de los grupos sociales y su función en el sistema de clases.

Tangencialmente a la creación de la tesis de Hegemonía, Gramsci desarrollaba un planteamiento que evitara el ascenso del fascismo en Italia, suceso inevitable por las concepciones rígidas de la dirección del entonces Partido Comunista Italiano que reproducía las estrategias del Partido Comunista de la Unión Soviética PCUS. Mossolini implantó un régimen totalitario y apresó a la dirección del Partido Comunista y a muchos más opositores. Aún en la cárcel Gramsci insistió hasta su muerte en la necesidad de una batalla inteligente en la lucha por controlar el poder mediante su tesis: hegemonizar la instituciones.

El embudo más importante que tienen los sectores de derecha lo enfrentan por mantener el poder es las tesis idealista o mítica del control mágico de las sociedades humanas por los «justos» mercados, mientras la ciencia avanza y desnuda que la humanidad no sobrevivirá mucho tiempo en manos de los especuladores del Wall Street y la manipulación directa (cada vez menos invisible), de la mano del Complejo Militar Industrial y las corporaciones llamadas «guerreristas».

En el caso particular de Honduras, la lucha del Movimiento Popular, la Izquierda Marxista y algunas acciones del Gobierno del Presidente Zelaya, facilitaron el acceso a los contenidos de las instituciones hegemonizadas por las fuerzas de la Oligarquía y los intereses norteamericanos en el país. La batalla se agudizó particularmente cuando el 28 de junio la naturaleza violenta y fascista de los sectores de la reacción evidenciaron su esencia en un mundo en que la opinión pública -que no la «opinión publicada» como diría el Presidente Correa- no tolera las acciones barbáricas contra pueblos desarmados que se manifiestan pacíficamente.

Aunque la voluntad de algunos sectores, por obvia indignación, era la de partir a tiros al ejército de la oligarquía, se impuso una razón estratégica de la vía política para la acumulación de fuerzas y la derrota del planteamiento enemigo mediante la comunicación alternativa, las alianzas internacionales y construcción de instrumentos nacionales de lucha que aglutinaran a los sectores progresistas, democráticos y revolucionarios que protagonizaban la Resistencia Hondureña.

Dicha estrategia obligó a que instituciones creadas por el enemigo, como la «Comisión de la Verdad» admitieran que los hechos del 28 de junio fueron nombrados y condenados «Oficialmente» como Golpe de Estado. Este ejemplo hizo entender a muchos que la correlación de fuerzas también se puede expresar en los «sentidos» o «contenidos» por lo que se lucha en la opinión pública o en la definición de la orientación que tengan las instituciones en la sociedad.

La desaceleración de la economía en el marco del capitalismo mundial, ha contribuido a la desmoralización y la decadencia de los defensores a ultranza del Sistema, exponiendo una estética cada vez más desagradable que apela a los sentimientos más agresivos, irreverentes con la vida humana y aterrorizantes para mantener su dominio.

No obstante, el “vacio” generado por la decadente propaganda del sistema y su superación por sociedades alternativas y medios de comunicación de contenidos contrahemónicos, han marcado una involución en su dominio de la opinión de las masas y su consecuentemente con su dominio político.

Este 15 de septiembre en Honduras se conmemora la independencia de España con una Marcha Militar históricamente convocada por el oficialismo, también se convoca desde hace 10 años una movilización cívica auténtica que el Bloque Popular convocaba paralelamente como un proyecto contra hegemónico. La oligarquía ha decido reducir diez veces su marcha oficialista para no evidenciar su pérdida de convocatoria… el Frente Nacional y el Partido Libre ya prevé que la ruta escogida de más de doce kilómetros será insuficiente para albergar a todos los sectores que se manifestarán por una verdadera independencia.

Ahora en Frente Nacional, LIBRE y al Candidatura de Consenso del Partido Xiomara Castro de Zelaya construyen un proyecto contra hegemónico aún mayor; su crecimiento es sostenido y la preocupación de la oligarquía aumenta a diario. La correlación de fuerzas tiene varias expresiones en la lucha política, la carta por jugar del enemigo podría ser nuevamente la militar, aunque eso la hundiría más en su pérdida hegemónica… también podrían intentar usar la razón pero su dinámica se los prohíbe; diríamos entonces que más próximas tienen sus rodillas del suelo y la negociación con un gobierno popular.

(*) Secretario General de la Organización Política Los Necios

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