Contra el modelo de despojo y saqueo del campo colombiano, el campesinado se organiza, lucha y resiste

Ante el abandono estatal, la política de guerra implementada contra el campo colombiano a través del despojo, el paramilitarismo y los planes militares de consolidación, la falta de alternativas a la propuesta de sustitución de cultivos ilícitos y la negativa de reconocimiento a sus propuestas de desarrollo alternativo, los campesinos del Catatumbo han dicho basta y alzaron su voz de protesta contra una política de Estado y un modelo de desarrollo excluyente que solo les garantiza el derecho a morirse de hambre.

La protesta social campesina que inicio en Tibú y la Gabarra el pasado 10 de junio, se ha extendido por todo el departamento nortesantandereano, por lo que los campesinos del Catatumbo exigen alternativas para no morirse de hambre, exigen la presencia del Estado, pero no con militares, sino con vías reparadas, atención médica, educación, subsidios y respaldo a sus proyectos productivos alternativos expresados en la propuesta de las zonas de reserva campesina.

La respuesta del gobierno son balas de fusil, gases lacrimógenos, macanazos, balas de goma, desinformación y señalamientos, sin que a la vista aparezca una propuesta real que ponga fin a esta confrontación y le devuelva al campesino lo que hace mucho tiempo la violencia y la falta de oportunidades le arrebato, su dignidad.

La arremetida militar en respuesta a la movilización del Catatumbo arroja como saldo cuatro jóvenes campesinos asesinados por ráfaga de fusil, 50 heridos, 110 personas desplazadas de sus viviendas a raíz de los ataques indiscriminados, la utilización de sus familias como escudos humanos y la ocupación y destrucción de sus viviendas parte del Esmad en enfrentamientos con manifestantes. No se puede hablar de paz cuando la respuesta a las justas exigencias de los campesinos colombianos es la guerra y la muerte.

La crisis humanitaria que vive el Catatumbo colombiano, sumada al asesinato de los campesinos manifestantes, realizado en el marco de las acciones militares ordenadas por el gobierno de Juan Manuel Santos, constituyen un agravio contra el pueblo colombiano y contra quienes tienen la expectativa de que bajo su gobierno será posible alcanzar la solución política al conflicto colombiano. Así mismo da cuenta de su intención de posicionar el modelo minero-energético y de despojo expresado en el plan de consolidación del Catatumbo y la impunidad militar con su reforma al fuero penal militar como políticas estructurales de su mandato.

La Juventud Comunista Colombiana se solidariza y suma a la justa lucha de los campesinos del Catatumbo colombiano y hace un llamado a todas las fuerzas democráticas, progresistas y revolucionarias para encauzar esfuerzos que desemboquen en el triunfo de las justas luchas del campesinado nortesantandereano y colombiano.

La paz con justicia social implica reformas estructurales en el actual modelo de Estado, que pasan por el reconocimiento y la plena garantía de los derechos al conjunto de los colombianos, especialmente a quienes históricamente han sido víctimas del abandono estatal, de su maquinaria de guerra y exterminio. Hoy los campesinos del Catatumbo colombiano se levantan en una muestra de valentía y coraje reclamando su derecho a defender su tierra y su territorio, su derecho a vivir dignamente, a no ser más ciudadanos invisibles, reclaman un futuro diferente al de empobrecerse hasta morir y con su lucha marcan la ruta en el largo camino por la paz con justicia social.

Fuente: Semanario Voz

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