Continuan las protestas en Estados Unidos contra el Dakota Access pipeline

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Bajo el lema “el agua es vida”, el pasado martes fueron llevadas a cabo protestas en todo el mundo contra el proyecto del Dakota Access pipeline, un oleoducto que pretende tranasportar medio millón de barriles de crudo por día desde los yacimientos de Bakken, en Dakota del Norte, hasta Illinois, donde conectaría con otro oleoducto que los transportaría hasta el Golfo de México para su exportación.

El proyecto, se ha encontrado con la oposición de los pueblos indígenas, que se encuentran reunidos en la reserva sioux de Standing Rock, donde la tribu que lleva este nombre junto con 200 tribus más está oponiendo resistencia al proyecto, al igual que centenares de no nativos. Las protestas se basan en el hecho de que un posible derrame de petróleo contaminaría las aguas del Río Missouri, por debajo del cual está previsto que el oleoducto transcurra, haciéndo impossible su consumo humano. Las naciones indias reivindican también el derecho a que se respeten las zonas sagradas, donde afirman que sus muertos están enterrados.

La directora de Democracy Now, Amy Goodman, declaró haber visto personalmente como agentes de seguridad privados arrojaron perros sobre los manifestantes durante una visita que hizo a la zona hace unas semanas, mientras que el martes fueron detenidas 25 personas.

Una gran parte de los manifestantes intentó acceder a las oficinas del Army Corps of Ingineers, el organismo que ha de decidir si se permite o no la construcción del oleoducto y que hasta el momento se ha negado a concederlo a la constructura Energy Transfer Partners. En un comunicaso conjunto el Ejército y el Departament de Interior declararon que la decisión ha de tener en cuenta la desposesión de tierras que históricamente han sufrido las naciones Sioux.

En Dakota del Norte, la constructura ha anunciado que comenzará las perforaciones en dos semans, incluso si el Army Corps of Engineers no concede el permiso. A la vez que ha presentado una demanda judicial contra el Gobierno estadounidense a quien hace responsable de la pérdida de cien millones de dólares por el retraso en las obras. El anuncio de la compañía, causó la indignación de miles de personas que el pasado martes salieron a la calle para protestar en las principales ciudades de Estados Unidos

Las esperanzas de la compañía se centran ahora en que el futuro presidente Donald Trump conceda el permiso. Éste, a su vez, ha anunciado que reanudará el permiso, paralizado por el Gobierno Obama, para la construcción del XL Pipeline, un oleoducto que pretende llevar petróleo procedente de la arenas voluminosas de Aberta, Canadá, a los Estados Unidos. La extracción de este tipo de petróleo resulta altamente costosa y extremadamente perjudicial para el medio ambiente con las consecuentes consecuencias para el cambio climático.

Fuente: Democracy Now https://democracynow.org/topics/dakota_access

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