Publicado en: 4 febrero, 2018

Consulta Popular en Ecuador: Ser radicales como la realidad misma

Por ABP ecuador

Pensar que la lucha de clases se encuentra en la exclusividad de disputar el Sí o el No es un absurdo, posteriormente a la Consulta Popular, cualquiera que sea el resultado, el desempleo no cambiará, la pobreza no disminuirá, la explotación no desaparecerá.

 

“Es cierto que el arma de la crítica no puede sustituir a la crítica de las armas,

 que el poder material tiene que derrocarse por medio del poder material,

pero también la teoría se convierte en poder material

 tan pronto como se apodera de las masas.

 Y la teoría es capaz de apoderarse de las masas

 cuando argumenta y demuestra ad hominem,

y argumenta y demuestra ad hominem cuando se hace radical.

 Ser radical es atacar el problema por la raíz.”

Karl Marx, Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel

 

Juan Francisco Torres ABP Ecuador

En 1917, antes de su retorno a Rusia de su exilio en Zurich, Vladimir Lenin, frecuentaba un bar caracterizado por lo extravagantemente bohemio y popular.

En ese lugar, Lenin conversa con un joven rumano sobre la crítica a la oposición pacifista a la Primera Guerra Mundial:

Entonces Lenin dijo: “¿Conoces el verdadero significado de esta guerra?”

¿Qué es? Yo pregunté.

“Es obvio”, respondió. “Un propietario de esclavos, Alemania, que posee cien esclavos, está luchando contra otro propietario de esclavos, Inglaterra, que posee doscientos esclavos, para una distribución” más justa “de los esclavos.

‘¿Cómo puedes esperar fomentar el odio a esta guerra’, pregunté en este punto, ‘si no estás en principio en contra de todas las guerras? Pensé que, como bolchevique, usted era en realidad un pensador radical y se negaba a comprometerse con la idea de la guerra. Pero al reconocer la validez de algunas guerras, abres las puertas para cada oportunidad. Cada grupo puede encontrar alguna justificación de la guerra particular que aprueba. Veo que los jóvenes solo podemos contar con nosotros […] ‘

Lenin escuchó atentamente, su cabeza inclinada hacia mí. Él movió su silla más cerca de la mía. Debió haberse preguntado si seguir hablando con este chico o no. Yo, algo torpemente, permanecí en silencio.

“Su determinación de confiar en ustedes mismos”, respondió finalmente Lenin, es muy importante. Todo hombre debe confiar en sí mismo. No sé cuán radical eres o cuán radical soy. Ciertamente no soy lo suficientemente radical. Uno nunca puede ser lo suficientemente radical; es decir, uno siempre debe tratar de ser tan radical como la realidad misma”.

Este 4 de febrero Ecuador se movilizará en el marco de una consulta popular. La gran interrogante es: ¿Cuál es el verdadero significado de la consulta?

Independientemente de que cada sector se rasgue las vestiduras para defender la posición por el Sí o por el No, es muy claro que la derecha ya ha ganado, el resultado oficial será para santiguar y legitimar una arremetida preparada pero germinada en el mismo seno de la  denominada Revolución Ciudadana.

La Consulta Popular es un mecanismo, una herramienta y como toda herramienta posee un objetivo determinado de quien la direccione. La Consulta no es el fin en sí misma peor aún la pureza de la democracia como se ha pretendido justificar.

La guerra entre el Sí y el No, parafraseando a Vladimir Lenin, es una disputa para una distribución más “justa” de la riqueza exclusivamente entre los sectores de la oligarquía y la burguesía. Un mecanismo necesario para modificar de cierta medida la correlación de fuerzas pero entre los mismos sectores dominantes que disputan la direccionalidad del poder político-económico.

A la Consulta Popular se la ha querido convertir en el exclusivo y único espacio real de disputa política, cuando simplemente es el mundo de la apariencia, la pseudo-realidad. Sin embargo, si hay algo que nos ha enseñado el marxismo es justamente trascender del mundo de la apariencia hacia la esencia misma de los acontecimientos, hacia las contradicciones fundamentales en la lucha de clases. Sin duda, la Consulta es un momento político en el que hay que tomar posición, pero no es la fórmula que abrirá camino al socialismo sea cual sea el resultado.

La izquierda ecuatoriana, que está por el Sí, por el No o por el Nulo debe realizar una reflexión urgente. Es lamentable que la izquierda haya sobrepuesto la lucha de posiciones frente a la lucha de clases. Por esta razón cada una de las izquierdas defiende sus posiciones y en muchos casos mutaciones políticas desde el lado que pueda salir “ganando” o “acumulando fuerzas” cuando toda la izquierda está debilitada ideológica y orgánicamente, lo que no sucede con la derecha.

El acto revolucionario en este momento histórico es superar la disyuntiva entre el Sí y el No, no caer en el juego idiota de medir quién es más revolucionario o más de izquierda, disputa que únicamente le favorece a la derecha y peor aún caer en el argumento absurdo de “santificar o excomulgar” a Rafael Correa o Lenín Moreno.

La historia la hacen los pueblos y la revolución, los revolucionarios.

Tratar de ser tan radical como la realidad misma es el objetivo que trasciende a una Consulta Popular, la cual no soluciona las contradicciones fundamentales, por el mismo hecho que no es una pelea ni una reivindicación desde los sectores populares.

La izquierda debe desprenderse de la agenda coyuntural que impone –y ha impuesto- la derecha.

Se puedo ver claramente la situación real y alarmante del movimiento social y popular, además de las grandes limitaciones de los procesos en su conjunto, la fragilidad de las organizaciones que decían encaminar los procesos y la falta de perspectiva de las izquierdas, sin embargo,  también se ha podido visualizar las novedosas y cada vez mejores formas de intervención imperialista en alianza con la oligarquías y las burguesías nativas; lo que está sucediendo en el cordón fronterizo Ecuador – Colombia es un ejemplo de ello.

Más allá de defraudarse o acomodarse a la coyuntura, está claro que la revolución socialista es un objetivo que no se ha cumplido y sigue siendo un horizonte que nos exige seguir caminado para construirlo. La revolución socialista sigue siendo la alternativa concreta y vigente frente a la bestialidad capitalista. Cada vez queda más que demostrado que al capitalismo no se lo puede superar con más recetas, por innovadoras que parezcan, en el marco del mismo capitalismo, sino con el socialismo revolucionario.

Pensar que la lucha de clases se encuentra en la exclusividad de disputar el Sí o el No es un absurdo, posteriormente a la Consulta Popular, cualquiera que sea el resultado, el desempleo no cambiará, la pobreza no disminuirá, la explotación no desaparecerá.

Tratar de ser tan radicales como la realidad misma e ir a la raíz de los problemas es nuestro derecho irrenunciable para seguir caminando.

Nacimos para vencer y venceremos

 

Juan Francisco Torres ABP Ecuador

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