Congreso del PCV reivindica apoyo a Caldera y a Chávez

Caracas, 8 de agosto.- Ayer concluyó el XIV Congreso del Partido Comunista de Venezuela. Una de sus principales resoluciones es la de mantener un apoyo irrestricto al gobierno del presidente Chávez y apoyar su candidatura a la reelección en 2012. El Congreso también reivindicó la política de alianzas que ha sostenido desde hace más de medio siglo, y en cuyo marco ha apoyado a varios gobiernos burgueses, como los de Rafael Caldera y Hugo Chávez.

El evento contó con la participación de una importante representación del gobierno y la chavoburguesía. Además de la burocracia sindical del Psuv agrupada en la Unete, participaron varios de los dirigentes del Psuv, entre ellos la primera vicepresidenta, Cilia Flores y Aristóbulo Istúriz. El presidente Chávez participó a través de una llamada telefónica, mientras que hicieron acto de presencia el Vicepresidente Elías Jaua, el Canciller Nicolás Maduro, y el presidente de la Asamblea Nacional, Fernando Soto Rojas.

En mayo de este año, Chávez lanzó un furibundo ataque contra el PCV por criticar la persecución contra la guerrilla colombiana. En varias ocasiones, Chávez ha tildado a los militantes del PCV de «traidores» por no incorporarse al Psuv.

Un militar de inclinación nacionalista-burguesa, Chávez ha declarado que considera que el marxismo es «un dogma» y que su «socialismo del siglo XXI» es «cristiano» y con participación de los empresarios y las transnacionales petroleras. Pese a declararse «marxista leninista», el PCV comparte la visión estratégica de colaboración de clases del chavismo, y así lo ratificó durante el Congreso.

El frente policlasista como estrategia inamovible

Una nota de prensa del PCV, emitida en el marco del Congreso y publicada por Tribuna Popular (Ver http://www.tribuna-popular.org/index.php/partido-comunista/xiv-congreso/8762-documental-la-unidad-popular-revolucionaria-historica-politica-de-las-y-los-comunistas) explica que la participación de ese partido en el Polo Patriótico chavista «se inscribe dentro de lo que ha sido un esfuerzo constante… a lo largo de nuestros 80 años de historia partidista».

Asimismo, la nota explica que dicha política, la cual implica la alianza con sectores burgueses, tiene su origen en las orientaciones del estalinismo. «El concepto de la amplia alianza ha sido parte de la línea política de las y los comunistas de todo el mundo desde los propios orígenes de nuestros Partidos. En 1935, el VII Congreso de la Internacional Comunista (Comintern), bajo la dirección de Georgi Dimitrov, aprobó como orientación general para todos los Partidos Comunistas del planeta la política aliancista del «Frente Popular»».

«A lo largo de los años, este concepto ha variado de nombre y características, pero manteniendo su contenido; así por ejemplo el VII Congreso del PCV en 1985 usó la denominación «Amplia Conjunción de Fuerzas Democráticas y Progresistas», el XII Congreso en 2006 la llamó «Frente Amplio Nacional Patriótico», y en la arena electoral hemos usado en años recientes denominaciones como «Polo Patriótico» o «Alianza Patriótica». Pero en todos los casos, independientemente del nombre particular y de la forma concreta que se haya adoptado en correspondencia de las circunstancias de cada momento, la esencia de nuestra política se ha mantenido inalterable».

El PCV explica que la misma estrategia de alianza con sectores burgueses, el «Frente Popular», es la que justificó el apoyo al socialcristiano Rafael Caldera, en su segundo gobierno durante la década de los 90. El PCV reivindica aún hoy esta alianza a nombre de una supuesta lucha contra el bipartidismo, pese a que Caldera fue uno de los firmantes del Pacto de Punto Fijo y uno de los principales representantes de la élite política bipartidista. «La más polémica e incomprendida de esas construcciones fue la que en 1993, y por unos meses, nos llevó a apoyar el segundo gobierno Caldera. Para el PCV estaba claro que de lo que se trataba en ese momento era de contribuir a debilitar el sistema bipartidista y abrir las puertas a otras posibilidades en el futuro cercano, y, pese a la incomprensión que todavía subsiste, la historia ha demostrado que la decisión del Partido Comunista en ese caso fue la correcta», reza el comunicado.

De acuerdo con el PCV, no está planteada la lucha por el socialismo en la actual etapa, sino la creación de un «Frente Amplio», «con el liderazgo del Presidente Chávez, como instrumento político imprescindible en el momento actual para seguir avanzando hacia la liberación nacional». Dicha «liberación nacional», se circumscribiría a tareas «democráticas» y «antiimperialistas», dentro del marco capitalista. La etapa de «liberación nacional» puede durar entre 30 y 40 años, según declaraciones de Gerónimo Carrera, quien ha estado a la cabeza del PCV durante varios años.

La primera resolución es apoyar a Chávez

Lejos de denunciar la deriva antipopular del gobierno de Chávez, la represión al movimiento obrero y popular, el encarcelamiento de líderes indígenas, campesinos y obreros, o los ajustes económicos que castigan a los más pobres, el PCV por el contrario ratifica el apoyo al gobierno de Chávez.
En la primera resolución del Congreso se lee: «contamos hoy con el indiscutible aporte del camarada Hugo Rafael Chávez Frías, actual Presidente de la República Bolivariana de Venezuela y líder del proceso de cambios progresistas que se desarrollan en Venezuela… es una necesidad política la reelección del Presidente Hugo Rafael Chávez Frías en la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, para dar continuidad a su accionar político en función de profundizar el carácter democrático, participativo y progresista que se desarrolla en la sociedad venezolana…»

Tampoco dice nada la resolución acerca de la colaboración que presta el gobierno chavista al imperialismo, por la vía de los acuerdos militares entre Chávez y el régimen que encabeza Juan Manuel Santos. Más bien apoya los mecanismos de integración burgueses a nivel regional como la ALBA y la UNASUR.

La izquierda y el chavismo

El PCV apoya al gobierno chavista sobre la base de los mismos supuestos estratégicos que le llevaron a apoyar a Caldera, a Larrazábal y a Medina Angarita, todos gobiernos burgueses, a lo largo de más de medio siglo. Los resultados de esta orientación de colaboración de clases están a la vista. Actualmente, un grueso sector de la izquierda que se inscribe en las tradiciones estalinistas y de la socialdemocracia apoya a Chávez a nivel internacional.

Sin embargo, existe una importante franja de la vanguardia obrera y popular que luego de 12 años de experiencia con el nacionalismo burgués de Chávez, empieza a buscar una alternativa política de independencia de clase. El sindicalismo autónomo y de clase obtiene importantes victorias en la industria petrolera venezolana. Se registran miles de protestas obreras y populares en todo el territorio nacional, hay un ascenso en la movilización de los sectores explotados. Por otra parte, la alianza entre Chávez y Santos ha mostrado recientemente, sobre todo a nivel internacional, las limitaciones del «antiimperialismo» del chavismo, y ha llevado a muchos activistas honestos en Latinoamérica a cuestionar a la dirección chavista. Dirigentes obreros revolucionarios como Orlando Chirino y José Bodas en Venezuela, o Jaime Solares en Bolivia, impulsan la construcción de partidos revolucionarios. Se abren nuevas posibilidades para el avance de una política consecuentemente revolucionaria y socialista en Venezuela y Latinoamérica.

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