Congreso de los Pueblos: “El gobierno colombiano elige golpear y estigmatizar a los movimientos sociales”

Por Red Nacional de Medios Alternativos

En Enredando las Mañanas del 2 de Octubre dialogamos  con Marylen Serna, vocera nacional del Congreso de los Pueblos y referente de la Asociación de Cabildos del Norte del Cauca. Marylen nos relató el caso emblemático del dirigente indígena del pueblo Nasa, Feliciano Valencia, detenido y condenado recientemente a 18 años de prisión, así como la propuesta de […]

En Enredando las Mañanas del 2 de Octubre dialogamos  con Marylen Serna, vocera nacional del Congreso de los Pueblos y referente de la Asociación de Cabildos del Norte del Cauca. Marylen nos relató el caso emblemático del dirigente indígena del pueblo Nasa, Feliciano Valencia, detenido y condenado recientemente a 18 años de prisión, así como la propuesta de la Mesa Social para la Paz, que busca dotar de protagonismo a las organizaciones y movimientos de la sociedad civil en el actual proceso que se vive en Colombia.
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ELM: Buenos días Marylen ¿Podés compartirnos cuál fue el proceso que sufrió Feliciano Valencia y por qué se da su detención arbitraria?
Marylen Serna: El movimiento indígena en Colombia ha logrado un reconocimiento en la Constitución y en ese marco ha tenido el proceso de creación de la jurisdicción indígena o sea el ejercicio de la justicia propia. En la movilización del 2008, el movimiento indígena retuvo a una persona infiltrada en la misma, quien había ingresado al sitio con explosivos, camuflado y con varios elementos. El plan era dejarlos adentro de la movilización para involucrar al movimiento indígena. La guardia indígena, en el ejercicio de la autoridad propia, detiene a esta persona, encuentra estos elementos y siendo esta persona un indígena es ejercida sobre él la justicia propia. Es acordado en comunidad un castigo. Le aplican lo que ellos llaman el remedio. Esta persona estaba prestando servicio militar y había sido llevada allí por las fuerzas militares para realizar la infiltración, él decide ser un soldado antes que un indígena, entonces presenta la demanda por parte de las fuerzas militares al movimiento indígena. Esta demanda recae sobre cinco personas, entre ellas el compañero Valencia. Luego se destapa el proceso jurídico y la justicia colombiana absuelve al compañero Feliciano en primera instancia. Lo declara inocente, puesto que el ejercicio se hizo dentro de las jurisdicciones indígenas en el ejercicio de la justicia propia, con una persona indígena y con la guardia indígena. Sin embargo, este fallo es apelado y es perdido por el movimiento indígena en segunda instancia. Entonces sale la condena contra el compañero Feliciano Valencia y la orden de captura el pasado 15 de septiembre. Lo que ocurre ahí es un desconocimiento de la justicia indígena por parte de la justicia colombiana. Y se aplica la justicia ordinaria en contra de las comunidades indígenas, cuando eso no debería ser. El compañero es detenido y llevado a una cárcel de máxima seguridad. Lo que se está apelando actualmente es que se reconozca la justicia indígena, que no sea castigado por la justicia ordinaria. Jurídicamente se está haciendo un proceso de tutelas. Y después se va a hacer un proceso de casación que es bastante largo. Por el momento la lucha más importante del movimiento indígena y social es lograr la libertad del compañero Feliciano Valencia. Es una lucha por el reconocimiento de la autonomía de los pueblos indígenas y el ejercicio de la justicia propia. El gobierno colombiano está jugando a que se desconozca la justicia del movimiento indígena. Y quiere imponer la justicia ordinaria. Es una disputa política muy fuerte.
ELM: Ha habido un fuerte giro represivo del gobierno colombiano en el marco de estas mesas por el acuerdo de paz ¿Qué nos podes agregar respecto de esto?
MS: El movimiento social apuesta por un proceso de negociación que conquiste satisfacciones. El gobierno elige golpear al movimiento social, estigmatizarlo, perseguirlo, deslegitimarlo; para coartar la posibilidad de que jueguen un papel importante en esta negociación de la paz. El gobierno quiere ganar una apuesta en la paz sin costos en el modelo económico y en el modelo político. Mientras se hacen estas mesas hay un ejercicio legislativo de despojo de tierras, hay un plan de desarrollo que profundiza las diferencias económicas, que entrega los bienes comunes a las transnacionales, hay un ejercicio de persecución al movimiento social, por eso, el gobierno quiere negociar la paz pero a un bajo costo político y sin producir los cambios que necesita el país. Hoy el movimiento social se plantea no solo como oposición, sino como la construcción de un nuevo modelo de economía, un nuevo modelo de autoridad, un nuevo modelo de gobernabilidad, y quiere poner este nuevo modelo a jugar en la construcción de una paz duradera. La única salida a la beligerancia del gobierno es la unidad de los que vamos por el respeto, la libertad de expresión y de opinión, de manera conjunta y articulada.
ELM: Te queríamos preguntar por la propuesta de la Mesa Social para la Paz, que plantea la centralidad del protagonismo civil en el proceso abierto en Colombia y se va a dinamizar a lo largo y ancho del país en las próximas semanas.
MS: Sí, Colombia necesita un gran movimiento por la paz. Eso de las negociaciones ha impulsado muchas iniciativas de paz. Hoy estamos llamando a que el movimiento social por la paz se articule mayormente. En primer lugar, que sea fuerte, propositivo, con capacidad de movilización y de exigencia de los cambios que necesita el país. En segundo lugar, está la necesidad de desarrollar un gran diálogo nacional, es decir que nos encontremos con otros actores sociales por la paz en el país. El  caso de las iglesias, las expresiones de fe, las insurgencias, el gobierno nacional, el sistema financiero, los dueños de las tierras: todos los poderes económicos y políticos debemos estar frente a frente para hablar de lo que está pasando en el país y qué debemos cambiar. El tercer elemento es la agenda, cómo construimos una agenda estratégica. No una agenda reivindicativa de unos cambios pequeños, sino una agenda que logre poner ahí las aspiraciones y las luchas que históricamente ha tenido el movimiento indígena, afro, sindical, de mujeres, sociales y que nos veamos reflejados en una agenda que negociemos con el Estado. Para eso necesitamos impulsar las mesas sociales para la paz, que son escenarios de negociaciones en las que se siente el gobierno, el movimiento social y la sociedad civil. Esa es la propuesta que va acompañada de una dinámica social y sectorial. Ese es el llamamiento que estamos haciendo al país en este momento.
ELM: Aquí en las próximas semanas vamos a estar reuniéndonos con varios actores del campo popular de Argentina, para hacer extensivo este llamamiento a la Mesa social de Paz. Entendemos que la paz de Colombia es regional. Vamos a tratar de alimentarnos de los aportes para fortalecer la Mesa.
MS: Saludamos ese esfuerzo. La paz de Colombia es la del continente. Nosotros necesitamos estar rodeados en esta lucha. Desde Colombia querríamos poder aportar y poder abrazarnos con otros movimientos sociales del continente. Vamos a estar atentos al desarrollo de esta dinámica.
ELM: Te agradecemos la comunicación y vamos a estar alertas de lo que sucede allá en Colombia. Te mandamos un abrazo.
MS: Un abrazo, muchas gracias por la oportunidad y seguiremos en contacto. 
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