«Confío que se tengan en cuenta los criterios técnicos y no los políticos» Carlos Dardé, prof. Hª Contemporanea Uni. Cantabria

El Archivo General de la Guerra Civil Española (AGC) es un centro de titularidad estatal gestionado directamente por el Ministerio de Cultura. Su finalidad es reunir, conservar y difundir la documentación relativa a la Guerra Civil Española (1936-1939) y a sus consecuencias, fundamentalmente el exilio, para su utilización al servicio de la investigación, la cultura, la información y como garantía de los derechos de los ciudadanos.

La documentación conservada en este Archivo tiene su origen, por tanto, en la mencionada etapa, y llega hasta los años de la Transición Democrática, durante los cuales el Archivo se va configurando como una división independiente del Archivo Histórico Nacional con sede en Salamanca. Esta situación se mantiene hasta que en 1999 se constituye, sobre esa base, el archivo actual, con el carácter de general y regido por un Patronato, con el fin de aumentar la riqueza de sus fondos, completarlos y favorecer el estudio y el conocimiento de un periodo histórico de tanta trascendencia.

Hasta aquí todo puede parecer normal; pero, en los últimos años, el Archivo está en el 'ojo del huracán' como consecuencia de las aspiraciones de la Generalitat de Cataluña y de los partidos nacionalistas de esa comunidad autónoma, habiéndose convertido en un foco de polémica donde las pretensiones de los nacionalistas catalanes van más allá de los criterios que rigen en materia de Patrimonio en general y de Archivos históricos en particular.

En este contexto, un profesor de la Universidad de Cantabria, Carlos Dardé Morales, titular de Historia Contemporánea y miembro de la Junta Superior de Archivos (JSA), ha tenido la posibilidad de vivir de cerca todo el proceso, desde sus inicios. «En principio, la JSA acordó considerar al Archivo como una unidad y mantener la titularidad estatal. Posteriormente el Ministerio aceptó que algunos papeles se depositasen en Cataluña, en archivos designados por la Generalitat y para decidir qué papeles podían cambiarse de ubicación se formó una comisión de la que formé parte, junto a Antonio Morales (Universidad Carlos III), en representación del Patronato del AGC; por Cataluña acudieron Borja de Riquer y Joan B. Culla».

Tras varios meses de trabajo, continúa Dardé, «no hubo consenso entre nosotros», los informes fueron divergentes y el Ministerio de Cultura zanjó el asunto no cediendo nada ya que las pretensiones de los representantes de la Generalitat superaban, a su juicio, lo admisible.

Peculiaridades

Pero Cataluña decidió mantener viva la llama, merced a un acuerdo de su Parlamento, y con frecuencia el tema sigue retomándose en la confrontación política entre formaciones nacionalistas y no nacionalistas, incluso el PSC, con Pascual Maragall al frente incluye demandas al Gobierno central esta documentación.

Sobre el particular, Dardé tiene una opinión concluyente: «Con claridad, no se está ante una cuestión técnica sino política. El problema no es la accesibilidad a los documentos, ya que una gran parte de los papeles están en Internet y todos están microfilmados, habiendo copias en Cataluña. Se trata de un archivo que tiene más peculiaridades».

«A partir de la caída de Bilbao en la primavera del 37, el ejército franquista se apropió de la documentación del Gobierno de la Generalitat, de los partidos políticos, asociaciones, sindicatos… Desde el inicio la documentación se llevó a Salamanca y se empleó con el fin de descubrir, identificar y reprimir a los 'rojos'», señala Dardé.

Pero la peculiaridad del AGC estriba también en que «no es sólo un depósito de documentación, sino que también custodia los certificados que a partir de ellos se elaboraban -hay más de tres millones y varios miles de expedientes-. Se trataba de fichas que luego empleaban los tribunales de responsabilidades políticas. En realidad, el AGC no es sólo un archivo de la Guerra Civil, aunque fundamentalmente a este periodo se refieren sus fondos, sino que es también un archivo de la represión franquista donde no sólo hay documentación de Cataluña, sino que también hay gran volumen de legajos de Asturias, País Vasco, Cantabria y Levante», comenta el profesor Dardé.

Reactivado

Aunque en otras regiones la reclamación ha pasado más desapercibida, en Cataluña el problema no ha perdido nunca actualidad. Ahora, tras las elecciones autonómicas y generales, Dardé cree que «se ha reactivado, ya que forma parte del Tripartito. En Cataluña se argumenta que fue un botín de guerra y que, terminados el conflicto y la transición, los papeles deben devolverse. Además, con el tiempo se ha generalizado la reivindicación y ahora se piden todos los papeles, no sólo el fondo de la Generalitat. Esto puede también originar ya que por qué la documentación de determinadas asociaciones, sindicatos o partidos catalanes tiene que ser transferida a la Generalitat».

Ahora, con un contexto político diferente al que presidió el trabajo de la comisión mixta, Dardé opina que «Madrid y la Generalitat quieren llegar a un acuerdo, pero cualquier cesión abrirá la puerta a otras reclamaciones y el peligro real no sólo es que se pierda una parte del Archivo sino que se produzca una dispersión absoluta de los fondos. Confío en que se tengan en cuenta los criterios de los técnicos y no los políticos, que se salvaguarde la unidad del Archivo y el núcleo central del mismo. Se trata de un material básico, incluso para las víctimas del franquismo».

Lejos de la sociedad

Preguntado sobre la importancia que este tema tiene para la sociedad actual, Dardé es claro: «Se trata de algo que está muy lejos de la sociedad. Es un recurso de los políticos y de determinadas asociaciones o colectivos. Es algo que está lejos de las vivencias de la gente. Además, la Generalitat ya fue resarcida y no hay mejor compensación que el haber restituido y restablecido la Generalitat».

Concluye Dardé matizando que «estos sentimientos nacionalistas tienen un fondo y forman parte de las vivencias de lo propio; son naturales, incluso legítimas. En cierta medida, se explican por la tendencia a la globalización. Ahora, en el caso de España, prácticamente nadie pone en duda la existencia del Estado. Hoy es muy importante la integración de España en la UE, pero la realidad es contradictoria: por un lado está el mayor descubrimiento de lo particular y por otro la unificación de Europa, que pasa a tener un papel de 'gran coraza' para la unidad de España como Estado».

 EN DATOSNombre: Carlos Dardé Morales.

Cargo: Profesor titular de Historia Contemporánea de la Universidad de Cantabria.

Especialista en…: Historia de España en el siglo XIX, liberalismo.

Es miembro de…: Junta Superior de Archivos, Ministerio de Cultura.

Fue elegido para formar parte de…: La Comisión mixta Patronato del Archivo de la Guerra Civil de Salamanca-Generalitat de Cataluña, para abordar el problema de la posible transferencia de documentación. Representó al Patronato.

Ha sido comisario de las exposiciones dedicadas a…: Sagasta e Isabel II.

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