Con 60.000 ejemplares vendidos, la censura retira de las tiendas el libro de José Antonio Pagola

Con 60.000 ejemplares vendidos, la censura retira de las tiendas el libro de José Antonio Pagola

El libro «Jesús. Aproximación histórica», del teólogo guipuzcoano José Antonio Pagola, causó un fuerte «terremoto» en el seno de la Iglesia católica, especialmente entre los sectores más reaccionarios. Ahora, han conseguido que la versión revisada deje de venderse.

Una carta remitida por la editorial marianista PCC, que forma parte del grupo SM, a las librerías católicas es la muestra más palpable de que la obra del que fuera vicario general con José María Setién como obispo de Donostia no ha logrado superar el pulso que ha mantenido con los sectores más reaccionarios de la Iglesia vasca y española. La orden de retirada de la publicación, que se ha convertido en un best seller con más de 60.00 ejemplares vendidos y una repercusión sin precedentes en una publicación de estas características, supone un fuerte revés para el obispo emérito de Donostia Juan María Uriarte, quien concedió un nihil obstat e imprimatur -no existe impedimento para que sea impresa- que encendió los ánimos en el seno de la Congregación para la Doctrina de la Fe, tanto en su delegación española como en Roma.

De nada ha servido que, tras un documento de la Conferencia Episcopal Española (CEE) en junio de 2008 en el que se comentaban algunas «deficiencias metodológicas y doctrinales» sobre el libro, Pagola procediese a su revisión y ha logrado poner en el mercado hasta nueve ediciones en varias lenguas, entre ellas euskara y catalán. Entre las «deficiencias», se apuntan que se afirmase que Jesús nació en Nazaret o que era «obrero de la construcción».

La Santa Sede ha presionado a la editorial marianista para que retire la publicación de las librerías y se aventura que el sacerdote vasco será requerido en Roma para que rectifique, siguiendo la estela de otros teólogos católicos a los que se ha censurado en el papado de Joseph Ratzinger.

«Proteger la salud espiritual»

Quienes aplauden la decisión vaticana defienden que se debe «proteger la salud espiritual de los fieles» de reflexiones en las que se cuestiona que «algunas de las propuestas fundamentales de la doctrina católica carecen de fundamento histórico en Jesús». Desde otras tribunas se asegura que, una vez que José Ignacio Munilla está al frente de la diócesis guipuzcoana, ha llegado el momento de «pasar factura» por el pulso que Uriarte y Pagola mantuvieron con los jerarcas más conservadores de la Iglesia española.

Sirva como nota anecdótica, aunque con una importante significación, que al producirse la consagración episcopal del actual prelado de Donostia -el 9 de enero- una librería de temática religiosa del entorno del Buen Pastor retiró el libro de Pagola del escaparate. En la actualidad, se vendía la novena edición, que tardó en sacarse al mercado por las presiones de los sectores más reaccionarios de la Iglesia española.

De la primera versión, Pagola vendió en medio año más de 35.000 ejemplares, pero siguiendo las sugerencias de Uriarte aceptó que varios teólogos efectuasen un examen de la obra, proceso que concluyó en junio de 2008 con el nihil obstat e imprimatur del prelado y la reacción de Roma y de la CEE, que censuraron el permiso del de Fruiz. Meses después, una vez que parecía que la tormenta había escampado, la editorial PCC sacó al mercado la versión revisada, la que no ha conseguido superar la presión de los sectores preconciliares de la Iglesia católica.

En varios foros, Uriarte ha defendido la decisión adoptada en junio de 2008. Ahora, sus detractores arrojan más leña a la hoguera, a la que pretenden echarle a él, al teólogo y a los miles de libros que aguardan en los almacenes de la editorial del grupo SM.

Pagola se convierte así en el segundo teólogo vasco víctima de la censura en los últimos meses, tras el silencio que se impuso al profesor de la Universidad de Deusto Joxe Arregi. El provincial de los Franciscanos ordenó al teólogo progresista «desaparecer» de los medios de comunicación, no predicar en Arantzazu y dejar de escribir todos los jueves una reflexión sobre el Evangelio que era recogida por diferentes medios digitales relacionados con la religión.

Las medidas, según transcendió, fueron adoptadas por el responsable de la provincia franciscana, «pero fue monseñor Uriarte quien las impuso, al plantear que el castigo al profesor de la Universidad de Deusto era una medida menor para evitar que otras más duras pudieran llegar en el futuro».

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