Comunicado por la actual situación del COVID-19 en México

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Martes 17 de marzo de 2020

Comunicado por la actual situación del COVID-19 en México

El panorama frente a la pandemia del COVID19 o coronavirus se antoja complejo pues más de tres décadas de privatización y desmantelamiento del sistema de salud y de seguridad social público han dejado un sistema deficiente y corrupto donde las empresas privadas especulan con la vida del pueblo y donde los altos funcionarios y medios prefieren la ganancia por sobre la vida de las personas, incluso por sobre la vida de los trabajadores de la salud.

Ante estos hechos es necesario que el pueblo se proteja y sea protegido; es necesario que las amplias masas populares reciban, como diría el propio presidente, un trato preferencial por sobre los intereses de la burguesía trasnacional que lucra con la enfermedad y el pánico.

Las últimas medidas adoptadas por el gobierno federal, la llamada “Jornada nacional de sana distancia”, así como las constantes conferencias de prensa han permeado en el ánimo de las masas las cuales comienzan a preguntarse ¿qué sigue?, ¿estamos preparados?, ¿cómo vamos a enfrentar esta situación?

Al mismo tiempo, las grandes empresas productoras de medicamentos, las grandes tiendas como la transnacional Walt-Mart, Cotsco, Sams o la propia FEMSA, dueña de más de 3,000 farmacias en toda Latinoamérica, ven en esta situación ser los grandes ganadores con el desconcierto, la especulación y la desinformación.

Largas filas de compradores abarrotan las tiendas, los medicamentos para la tos, cubrebocas, gel para manos, jabón de tocador y hasta papel de baño se terminan; de una semana a otra los precios de varios productos aumentaron ante la rapacidad de las empresas y su ambición de lucro.

Las llamadas compras de pánico, fomentadas por los medios de comunicación y los opinólogos irresponsables de la derecha, denotan ese carácter rapaz de la burguesía la cual buscará obtener ganancias de cualquier situación por más lastimosa que sea.

Y mientras eso ocurre, trabajadores de la salud de Unidades de Medicina Familiar acusan de falta de insumos necesarios para laborar, ya no se diga ante la pandemia sino de manera cotidiana; también acusan la falta de capacitación para atender los casos y la ambigüedad de las autoridades frente al riesgo que implica para todos los trabajadores de la salud la actual situación epidemiológica.

Mientras unos ganan con la desgracia, el pueblo debe sufrir carencias e incluso arriesgar la salud y la vida, pues en el contexto de la llamada  “Jornada nacional de sana distancia” muchas instituciones públicas han llamado a que los trabajadores administrativos continúen en sus labores durante las fechas decretadas para la jornada, aunque su presencia en el centro laboral no sea necesaria y las empresas privadas no han tomado en cuenta ninguna recomendación, o casi ninguna, exponiendo a sus empleados a un posible contagio, todo con tal de seguir ganando durante la contingencia.

Los trabajadores estamos preocupados, ya que, en la CDMX, por ejemplo: diariamente al menos 2.5 millones de personas viajamos en metro, más metrobús, trolebús, tren ligero, suburbano y RTP. En conjunto viajamos al día más de 6 millones de personas según cifras gubernamentales de 2018. ¿Cuál sana distancia? Es claro que la población trabajadora seguirá arriesgándose al contagio, mientras los burgueses transnacionales se siguen haciendo ricos y más ricos. Aunado a esto, hasta morir sale caro en México.

La población se muestra preocupada, los pequeños comerciantes avisan bajas en las ventas; eventos públicos en donde artistas y artesanos obtienen sus ingresos son cancelados sin darles ninguna alternativa laboral. Muchos trabajadores temen ser despedidos por el cierre de algunos centros de trabajo o en muchos casos trabajadores son enviados a casa por presentar síntomas de resfriado, pero no les cuentan el día ni les dan incapacidad; en muchos casos porque ni siquiera están asegurados.

Es decir, el costo de la pandemia la está pagando el pueblo pobre, el pueblo que vive al día y que deberá escoger entre comer o poder contagiarse y peor si vive en una colonia popular donde el agua llega por tandeo, pipas, de pésima calidad o cuando se acuerdan de su existencia y no pueden siquiera seguir las recomendaciones más básicas de salud.

Por esto, como Organización de Lucha por la Emancipación Popular, exigimos que el Estado garantice la salud y el bienestar el pueblo ante esta amenaza a la salud pública mediante las siguientes medidas:

-Canalizar los recursos financieros, logísticos y técnicos necesarios para fortalecer el sistema de salud garantizando una atención digna y segura tanto para el paciente como para los trabajadores de la salud se trate o no de casos relacionados con el COVID-19, pues la pandemia no puede ser pretexto para dejar de atender el resto de los casos. Se deben garantizar todos los insumos necesarios para una atención oportuna, digna y gratuita. Que el Estado tome el control de las clínicas y hospitales privados  para atender la unifila del IMSS y de ser necesario los casos que no puedan ser atendidos por la contingencia en las distintas unidades médicas públicas.

-Asignación del personal capacitado según las necesidades de la prevención de la propagación del COVID-19. Es decir, siguiendo la estadística y los patrones de difusión de la enfermedad que se canalice al personal necesario y suficiente a las zonas donde más se necesite y con preferencia a las zonas más pobres y se de capacitación inmediata al personal de salubridad para saber qué protocolos seguir según el caso.

-El contagio de coronavirus deberá ser tomado como riesgo del trabajo tanto para el personal del sector salud como para todo el pueblo trabajador que no pueda mantenerse en condiciones de “sana distancia” o sea obligado a trabajar pese a los riesgos a su salud. Los gastos de su tratamiento, enfermedad y posteriores recaídas o efectos a mediano y largo plazo deberán ser cubiertos en su totalidad por la empresa o dependencia de gobierno en la cual labore.

-En el caso de los millones de trabajadores informales, que son más de la mitad de la población económicamente activa, los gastos de tratamiento, enfermedad y posteriores recaídas o efectos a mediano y largo plazo deben ser cubiertos enteramente por el Estado y ser una población prioritaria de atender, pues viven al día y no pueden ni siquiera hacer “compras de pánico”.

-Reparto gratuito de jabón, cloro y material de aseo para las zonas rurales y colonias marginadas así como despensas alimenticias.

-Cancelación del pago de servicios públicos como predial, agua y luz de emergencia debido a los efectos de la contingencia.

-Impuesto progresivo a la ganancia de los grandes empresarios que lucran con la enfermedad y la industria farmacéutica beneficiada de esta situación.

-Juicio, castigo y extinción de dominio (expropiación de la empresa por parte del Estado) a cualquier empresario privado que especule con la salud, con los insumos básicos para contener los contagios, con los medicamentos o a quien boicotee de alguna manera los servicios de salud públicos o utilice los medios masivos de comunicación para crear pánico y difundir noticias falsas

-Garantizar el acceso al agua potable todos los días a toda la población a nivel nacional, en especial a las zonas marginadas rurales y urbanas.

-Permisos con goce de sueldo para todos los trabajadores que sufran la enfermedad o que tengan que atender a algún familiar con la enfermedad así como aquellos que tengan hijos en edad escolar. Que el estado cubra el costo de todos los eventos artísticos y de ferias artesanales cancelados pagando un estimado de las ventas de los productos o de las presentaciones.

-Cese de cobro de impuestos a los pequeños comerciantes por lo menos durante la “Jornada nacional de sana distancia”.

-Cese de cobro de impuesto a los trabajadores que perciben sus salarios de forma irregular, que trabajan por su cuenta o que no tienen seguridad social garantizada.

– Es necesario que el Estado cuente con su propia industria farmacéutica, pues como está demostrado cuando la salud del pueblo es una razón de Estado como lo es en Cuba socialista, el Estado puede desarrollar medicamentos de acceso gratuito al pueblo y garantizar su atención digna por encima de garantizar las ganancias a las empresas farmacéuticas trasnacionales que históricamente han lucrado con la enfermedad y muerte de millones de personas para que sus dueños sean multimillonarios.

Como OLEP siempre estaremos con el pueblo y hoy nos toca ser más creativos y audaces para seguir organizados en las presentes circunstancias y para proteger nuestra salud sin dejar de ser solidarios con nuestros compañeros o los lugares donde vivimos y trabajamos. Sólo la organización del pueblo facilitará superar esta emergencia sanitaria de la mejor manera y con menores costos para el pueblo trabajador y explotado.

Ahora que se ha demostrado de manera tajante que el sistema capitalista es la verdadera enfermedad de este planeta debemos ser más firmes y estar más organizados que nunca para luchar por un sistema económico, político, social y cultural donde la vida del pueblo sea lo más importante y no las ganancias; donde podamos vivir sin violencia ni explotación; donde seamos personas y no simples engranes de una maquinaria que no funciona. Debemos luchar por alcanzar el socialismo.

¡Luchar con dignidad, con el pueblo organizado, luchar hasta vencer!

¡Por salud y trabajo dignos!

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