Comunicado de Redes Cristianas de Extremadura

y después de mantener una entrevista, amable y fraternal ,con el Vicario General para contrastar las distintas informaciones, queremos manifestar:

Nuestro apoyo a esta carta, aunque nos hubiera gustado que hubiera sido fruto de un ejercicio democrático, transparente y de corresponsabilidad de toda la comunidad cristiana. Nos apena que el Arzobispo y sus colaboradores hayan tenido en cuenta sólo las normas del Derecho Canónico para la realización de obras de mayor cuantía y no el libro fundamental: el Evangelio.

Para nosotros el núcleo de la cuestión, con ser importante, no es la exactitud de las cantidades invertidas, los materiales empleados en esas obras, etc. No entramos en esa discusión. Sí consideramos muy preocupante otros aspectos: la realidad hiriente de pobreza de nuestra región, la escasa participación del laicado en decisiones importantes de nuestra iglesia y el oído sordo prestado a las posturas críticas de parte del clero diocesano, en éste y otros muchos temas.

Existen miles de familias extremeñas que están siendo sometidas al sufrimiento de la pobreza y condenadas a una vida indigna, a unas desahuciándolas de sus viviendas, a otras obligándolas a vivir en situaciones absolutamente precarias….

Ante esta realidad de tanto sufrimiento, el argumento de conservar el patrimonio eclesiástico no es suficiente sino es para ponerlo al servicio de la comunidad mas necesitada. Que el obispado se dedique a obras innecesarias, nos parece como menos ofensivo, y en términos evangélicos «escandoloso» y muchos cristianos estamos esperando una rectificación, no solo por parte del obispo, sino también de sus colaboradores, vicarios y de otros sacerdotes que han enmudecido. Y los laicos de la diócesis ¿seguirán callados e inactivos ante su jerarquía, continuarán limitándose a

una crítica poco eficaz y anónima?.

Esta respuesta eclesial no nos puede distraer del principal problema, ni olvidarnos de los mayores responsables de la falta de atención a las necesidades de las familias (y sus principales víctimas los niños): nos referimos al gobierno extremeño y sus cómplices, que durante tres años y medio llevan engañando a muchasvictimas de la mal llamada crisis con falsas esperanzas, anunciando ayudas y «renta básica» que no llegan, dejándolas sin techo, recursos y trabajo.

Esperanza da ver tantos gestos de solidaridad de los ciudadanos, creyentes y no creyentes, y de algunas comunidades religiosas que están compartiendo sus conventos para acoger y atender y promocionar a las personas en riesgo de exclusión, ¡ ojala! TODOS iniciemos este camino. El Papa Francisco señala la dirección a seguir, la del evangelio, invitando al compromiso por la justicia y poniendo como primer objetivo la lucha contra la pobreza.

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