Comprender la crisis económica

Comprender la crisis económica

Este artículo tiene como finalidad presentar lo más claramente posible :
1) Las dinámicas y las contradicciones del capitalismo.
2) La fase general de obsolescencia del capitalismo.
3) El intermedio de los Treinta años gloriosos.
4) El retorno de las crisis y la de 2008-09.

Aunque escrito lo más claramente posible, la lectura de este texto es facilitada por un conocimiento mínimo de los principales conceptos de la crítica marxista en economía política&nbsp [1]. Al lector poco familiarizado con la materia le aconsejamos que se salte la primera parte, más ‘técnica’, sobre Las dinámicas y contradicciones del capitalismo, y que comience por la segunda, que presenta el cuadro general de La fase de obsolescencia del capitalismo. Después podrá volver allí para encontrar las aclaraciones necesarias sobre los mecanismos económicos. Algunas explicaciones o complementos útiles no necesarios inmediatamente para su comprensión han sido trasladados a notas a pie de página. Finalmente, las numerosas referencias a Marx no hacen las veces de argumento de autoridad, sino que están allí para indicar lo que nos ha guiado en nuestro análisis. Son tanto menos asertorias cuanto que hemos tenido cada vez el cuidado de validarlas con datos reales y estadísticos.

1. Dinámicas y contradicciones del capitalismo

Según Marx, las raíces de las crisis de sobreproducción son múltiples&nbsp [2]. Sin embargo, las dos causas principales que analiza más ampliamente, y que son también las más efectivas en la práctica, son la baja tendencial de la tasa de ganancia y las leyes de repartición del producto total entre el capital y el trabajo que engendran una insuficiencia de la demanda final : “La sobreproducción moderna tiene como base, por un lado , el desarrollo absoluto de las fuerzas productivas y, como consecuencia de ello, la producción en masa por los productores encerrados en el círculo de los víveres necesarios, y, por otro , la limitación por la ganancia de los capitalistas”&nbsp [3].

Expresa aquí muy claramente la doble coacción que pesa permanentemente sobre el capitalismo : por un lado, producir de manera suficientemente rentable –es decir, extraer suficientemente plustrabajo con relación al capital invertido- y, por otro, realizar éste en el mercado&nbsp [4]. Que una u otra de estas dos etapas indispensables del circuito de acumulación llegue a faltar, en todo o en parte, y el capitalismo se ve entonces confrontado a crisis de sobreproducción : ya sea a causa de “la limitación por la ganancia de los capitalistas” ( la baja de la tasa de ganancia ), ya sea por la insuficiencia de los mercados como consecuencia del ‘enclaustramiento de los productores en el círculo de los víveres necesarios’ habida cuenta del “desarrollo absoluto de las fuerzas productivas” ( las leyes de repartición del producto total entre capital y trabajo que engendran una insuficiencia de la demanda final ). Son las bases teóricas y empíricas de esta doble determinación de las crisis en el marco de la reproducción ampliada del capital que vamos a analizar aquí.

1.1 Resortes y límites internos del capitalismo

1.1.1 Los resortes internos de la reproducción ampliada

Como todas las otras sociedades de explotación, el capitalismo se articula en torno a la apropiación de plustrabajo&nbsp [5]. Sin embargo, ésta ya no está centrada únicamente en torno a la satisfacción de las clases dominantes, sino que contiene una dinámica intrínseca y permanente de ampliación de la escala de producción que sobrepasa de lejos la reproducción simple &nbsp [6]. Esta ampliación genera una demanda social creciente por el empleo de nuevos trabajadores y la reinversión en medios de producción y de consumo adicionales : Los límites del consumo son ampliados por la tensión del proceso de reproducción mismo ; por un lado, esa tensión aumenta el gasto del rédito por parte de los obreros y los capitalistas ; por otro, es idéntica a la tensión del consumo productivo”&nbsp [7]. Esta reproducción ampliada se impone como una coacción para la supervivencia del sistema: todo capital dejado sin empleo se desvaloriza y es eliminado del mercado&nbsp [8]. A partir de ahí, por su dinámica intrínseca de ampliación, el capitalismo genera la demanda social que crea la base del desarrollo de su propio mercado. Sin embargo, las contradicciones intrínsecas de esta ampliación engendran periódicamente crisis de sobreproducción que se manifiestan por una insuficiencia de la demanda solvente en relación con el desarrollo de la producción. Son estos mecanismos los que ahora vamos a examinar más en detalle.

1.1.2 Crisis de sobre-acumulación y penuria de ganancias

Esta dinámica de ampliación engendra ganancias de productividad que tienen por efecto disminuir el valor de las mercancías (y, por tanto, los precios) que entran en la reproducción ampliada : “Si la productividad de la industria se acrecienta, el precio de las mercancías particulares disminuye. (…) Tal es el fenómeno que resulta de la naturaleza del modo de producción capitalista : la productividad acrecentada del trabajo conlleva la baja del precio de la mercancía particular o de una cantidad dada de mercancías…”&nbsp [9].

Estas ganancias de productividad contribuyen poderosamente a sostener la tasa de ganancia al alza : “…gracias a una productividad acrecentada, por tanto, paralelamente al aumento del número de máquinas a precio reducido, el precio de la mercancía disminuye, la tasa de ganancia puede permanecer igual… podría incluso crecer si el aumento de la tasa de plusvalía estuviese ligado a una disminución sensible del valor de los elementos del capital constante, especialmente del capital fijo [consecutivamente a las ganancias de productividad]&nbsp [10].

En efecto, no porque las empresas empleen un número cada vez más importante de máquinas se sobrecarga automáticamente en valor su composición orgánica pues, con las ganancias de productividad, el valor de estas máquinas disminuye&nbsp [11] : “el desarrollo que acrecienta la masa del capital constante con relación al capital variable reduce, como consecuencia de la productividad acrecentada del trabajo, el valor de sus elementos (…) Incluso puede que, en ciertos casos, la masa de los elementos del capital aumente, aunque su valor permanezca constante o incluso disminuya &nbsp [12].

En realidad, no hay sobrecarga en capital más que a partir del momento en que el beneficio resultante de las ganancias de productividad ya no llega a compensar el coste de las nuevas máquinas. De tendencial, la baja de la tasa de ganancia se convierte en efectiva cuando las ganancias de productividad ya no están a la medida de las inversiones consentidas para conseguirlas.

Esta baja de la tasa de ganancia acrecienta tanto más la competitividad, puesto que los capitalistas menos productivos son eliminados antes : “Es la baja de la tasa de ganancia la que suscita la competencia y no al revés”&nbsp [13]. A pesar de la baja de la rentabilidad de las inversiones, esta competencia obliga a cada empresario a continuar invirtiendo para poder sobrevivir. Por eso la sobre-acumulación va siempre de par con la penuria de ganancias, son las dos caras de la misma moneda. De ahí provienen las crisis de sobreproducción por penuria de ganancias y sobre-acumulación, puesto que estos dos fenómenos engendran una caída efectiva de la tasa de ganancia y, por tanto, de inversiones, y después, de la actividad económica.

1.1.3 Una reproducción ampliada de carácter cíclico

Esta dinámica de ampliación en la reproducción del capital se materializa en una sucesión de ciclos más o menos decenales en que la sobrecarga periódica en capital fijo llega regularmente a inclinar la tasa de ganancia y a provocar las crisis : “A medida que el valor y la duración del capital fijo empleado se desarrollan con el modo de producción capitalista, la vida de la industria y del capital industrial se desarrolla en cada empresa particular y se prolonga durante un período, digamos diez años de media. (…)…este ciclo de rotaciones que se encadenan y se prolongan durante una serie de años, en que el capital está prisionero de su elemento fijo, constituye una de las bases materiales de las crisis periódicas”&nbsp [14].

En cada una de estas crisis, quiebras y depreciaciones de capitales vuelven a crear las condiciones de una reactivación que amplía los mercados y el potencial productivo : “Las crisis no son nunca más que soluciones momentáneas y violentas que restablecen por un momento el equilibrio perdido (…) El estancamiento sobrevenido en la producción habría preparado –en los límites capitalistas- una expansión subsiguiente de la producción . De este modo se habría recorrido el ciclo una vez más. Una parte del capital depreciado por el estancamiento volvería a encontrar su antiguo valor. En resumen, se habría recorrido de nuevo el mismo círculo vicioso, en las condiciones de producción ampliadas, con un mercado ampliado y con un potencial productivo acrecentado &nbsp [15].

Más de dos siglos de acumulación capitalista han sido ritmados por una pequeña treintena de ciclos y de crisis. Marx había identificado ya siete en vida suya, la IIIª Internacional dieciséis&nbsp [16], y las organizaciones situadas a la izquierda de ésta han completado este cuadro durante el periodo de entreguerras&nbsp [17]. En lo concerniente al período posterior a la Segunda Guerra mundial, el gráfico siguiente muestra una decena de ciclos al alza y a la baja de la tasa de ganancia, cada vez marcados por una crisis (recesión). Tales son las bases materiales y recurrentes de las crisis de sobreproducción por sobre-acumulación y penuria de ganancia.


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