Competencia básica religiosa: educación para la fantasía

COMPETENCIA BÁSICA RELIGIOSA: EDUCACIÓN PARA LA FANTASÍA

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Hol@ amig@s:

De todos es sabido que la fe favorece la imaginación, lo cuál no está mal en los tiempos que corren, donde los chavales se crían con play-station o artilugios robots que suplen una normal ensoñación infantil con juguetes mecánicos y prefabricados. No obstante, cuando crecen y la vida va destruyendo paulatinamente sus mitos a la par se desarrolla un sentido lógico de la existencia, acaban, ya de adultos, juzgando lo que perciben en base al sentido común y un espíritu crítico. Es lo que se conoce como madurez.

Sin embargo, existen facetas de la vida donde aún está presente la fantasía o, al menos, detrás de ciertas afirmaciones carentes de pruebas empíricas que las sustenten se construye un corpus doctrinario, ritual y moral que se ha mantenido durante siglos sin que nadie lo cuestione o investigue su veracidad. Aquí nos referimos a la religión, como expresión de la creencia en lo trascendente, o sea, en realidades que supuestamente estarían más allá de los cinco sentidos con los que apreciamos el entorno material que nos rodea y los sentimientos interiores que surgen de las emociones de la mente.

-¿Qué es fe? –preguntaba un profesor de religión a sus pupilos en cualquier escuela española en los años cuarenta.

-Fe es creer lo que no vimos. –Respondían sus alumnos.

-¿Y por qué lo creemos? –volvía a preguntar el maestro.

-Por qué así nos lo manda la Santa Madre Iglesia.

Este hecho se aprecia en la enseñanza de la religión en los centros públicos de primaria y secundaria, en los que se privilegia la impartición de doctrinas que contradicen el resto del currículo escolar en cuanto a sus objetivos, sus contenidos o sus criterios de evaluación. En el caso nuestro, nos encontramos con que, tras los acuerdos firmados entre el Estado español y la Santa Sede, en el concordato de 1979, se da cobertura pública a la docencia religiosa –de oferta obligatoria para los centros y demanda optativa para los alumnos– sin que sus docentes pasen un concurso-oposición con demostración de méritos (los obispados los nombran con un certificado de idoneidad eclesiástica), rindan cuentas ante la inspección educativa sobre su capacidad pedagógica (ni siquiera en prácticas) y gozando de la categoría de funcionario interino por designio divino. Tal situación se ha extendido a las confesiones evangélica, judía y musulmana, además de la católica, como bien quedó demostrado con la LOGSE (Ley de Ordenación General del Sistema Educativo):

ARTÍCULO 18.1 DE LA LOGSE: “LOS CENTROS PÚBLICOS Y CONCERTADOS DESARROLLARÁN SUS ACTIVIDADES CON SUJECIÓN A LOS PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES, GARANTÍA DE NEUTRALIDAD IDEOLÓGICA Y RESPETO DE LAS OPCIONES RELIGIOSAS Y MORALES A QUE HACE REFERENCIA EL ARTÍCULO 27.3 DE LA CONSTITUCIÓN. LA LEY, QUE ORIENTA EL SISTEMA EDUCATIVO AL RESPETO DE TODOS Y DE CADA UNO DE LOS DERECHOS Y LIBERTADES ESTABLECIDOS POR NUESTRA CONSTITUCIÓN Y AL PLENO DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD DEL ALUMNO, ESTABLECE ENTRE SUS DISPOSICIONES QUE LA ENSEÑANZA DE LA RELIGIÓN SE GARANTIZARÁ EN EL RESPETO A LOS ACUERDOS SUSCRITOS ENTRE EL ESTADO ESPAÑOL Y LA SANTA SEDE, ASÍ COMO CON OTRAS CONFESIONES. LA ENSEÑANZA DE LA RELIGIÓN SE AJUSTARÁ A LO ESTABLECIDO EN EL ACUERDO SOBRE ENSEÑANZA Y ASUNTOS CULTURALES ENTRE LA SANTA SEDE Y EL ESTADO ESPAÑOL Y EN SU CASO, A LO DISPUESTO EN AQUELLOS OTROS QUE PUDIERAN SUSCRIBIRSE CON OTRAS CONFESIONES RELIGIOSAS. A TAL FIN, Y DE CONFORMIDAD CON LO QUE DISPONGAN DICHOS ACUERDOS, SE INCLUIRÁ LA RELIGIÓN COMO ÁREA O MATERIA EN LOS NIVELES EDUCATIVOS QUE CORRESPONDA, QUE SERÁ DE OFERTA OBLIGATORIA PARA LOS CENTROS Y DE CARÁCTER VOLUNTARIO PARA LOS ALUMNOS” (DISPOSICIÓN ADICIONAL SEGUNDA).

Haciendo una lectura de lo expuesto, nos encontramos que con los distintos gobiernos que se han sucedido en España desde la transición a la democracia se ha mantenido o ampliado el status privilegiado de varias confesiones religiosas. Entre ellas se halla la más importante de todas: la Iglesia católica, apostólica y romana. Dicha institución es una multinacional de la fe dependiente de una monarquía absoluta restringida (elegida mediante sufragio censitario a través de la fumada blanca que organizan los cardenales purpurados cuando muere un Papa) masculina (accesible en base al cromosoma-Y) del Estado teocrático (portavoz de Cristo-Dios en la Tierra) e integrista (condiciona la política a los preceptos religiosos) de la Ciudad del Vaticano, en Italia.

Tanto la actual legislación que puso en marcha el actual Gobierno socia(lis)ta y las diferentes consejerías, la LOE (Ley Orgánica de Educación) como las tan manidas competencias básicas surgidas de las incuestionadas instituciones de poder de los sacrosanctos Estados Unidos de Europa contemplan una regulación de dicho fenómeno. Es más, ni siquiera existe una competencia básica religiosa.

Lo ideal, a mi entender, sería que la religión únicamente se enseñara desde un punto de vista histórico, filosófico o antropológico por los especialistas correspondientes. Así, en Historia se estudiaría la génesis del cristianismo en base a los datos arqueológicos y documentales de que se disponen; en Filosofía se contrastaría la manera de acceso a realidades reveladas a través de la experiencia personal con el uso de la razón para explicar, mediante el pensamiento, los porqués de la existencia y de la experimentación científica a través del método hipotético deductivo para establecer leyes físicas cuestionables y demostrables; en Antropología, por último, se estudiaría el fenómeno cultural de la religión en las distintas manifestaciones artísticas y sociales de la civilización.

No obstante, seguramente la jerarquía eclesiástica se atendrá a laConstitución de 1978 y a la Ley Orgánica de Libertad Religiosa (LOLR) de 1980, qué rezan:

ARTÍCULO 16.3 DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA: “NINGUNA CONFESIÓN TENDRÁ CARÁCTER ESTATAL. LOS PODERES PÚBLICOS TENDRÁN EN CUENTA LAS CREENCIAS RELIGIOSAS DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA Y MANTENDRÁN LAS CONSIGUIENTES RELACIONES DE COOPERACIÓN CON LA IGLESIA CATÓLICA Y LAS DEMÁS CONFESIONES”.

ARTÍCULOS 7.1 Y 7.2(LORL): “TENIENDO EN CUENTA LAS CREENCIAS RELIGIOSAS EXISTENTES EN LA SOCIEDAD ESPAÑOLA, ESTABLECERÁ (EL ESTADO) EN SU CASO, ACUERDOS O CONVENIOS DE COOPERACIÓN CON LAS IGLESIAS, CONFESIONES Y COMUNIDADES RELIGIOSAS INSCRITAS EN EL REGISTRO QUE POR SU ÁMBITO Y NÚMERO DE CREYENTES HAYAN ALCANZADO NOTORIO ARRAIGO EN ESPAÑA. EN TODO CASO ESTOS ACUERDOS SE APROBARÁN POR LEY EN LAS CORTES GENERALES. …EXTENDER A DICHAS IGLESIAS, CONFESIONES Y COMUNIDADES LOS BENEFICIOS FISCALES PREVISTOS EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO GENERAL PARA LAS ENTIDADES SIN FIN DE LUCRO Y DEMÁS DE CARÁCTER BENÉFICO”.

Su estatus de corporación de derecho público, a menos que se reforme la Carta Magna o se deroguen unilateralmente los acuerdos, impedirán cambiar la actual situación de privilegio de dichas confesiones. No obstante, sí se puede plantear a las administraciones educativas qué, la contradicción existente entre los objetivos de la LOE y las competencias básicas, por un lado, y la doctrina religiosa, por otro, se resuelva de alguna manera. Aquí se ha de atender a la igualdad en el acceso a cargos públicos y en los estudios, la no discriminación por motivos de orientación sexual o fe (incredulidad) religiosa en la escuela, el desarrollo de una capacidad crítica y científica

coherente en todo el proyecto curricular. Quizás debiera desarrollarse una competencia básica religiosa.

Los aspirantes a docentes de religión, deberían acceder a sus cargos a través de un concurso-oposición, como el resto de los mortales, donde acrediten demostrar sus conocimientos y sus capacidades para la docencia. De este modo, igual que los geógrafos deben saber elaborar un climograma o los filólogos románicos deben conocer las partes de una estrofa así como lo que es un proyecto curricular a los profesores de religión se les deberían plantear cuestiones teóricas y prácticas como las siguientes:

1º Demostración de la existencia de un ser transcendente, absoluto, creador, omnipotente y omnisciente ante un tribunal en el qué, dada la importancia que para la Humanidad tendría este hecho, estuvieran presentes evaluadores de distintas confesiones más un agnóstico, un ateo y un científico así como representantes de la administración educativa. La sesión se debería grabar en vídeo como fe de la prueba de tal evento extraordinario. Dicha demostración consistiría en apelar a un dios mediante la oración –que tantos resultados a dado en Lourdes y Fátima– cualquiera a qué, alterando las leyes físicas conocidas, mueva per se un objeto determinado, como por ejemplo una caja de cerillas en una mesa.

2º Conocimientos de la Biblia. El opositor debería explicar porque Dios (Yahvé) se contradice tanto en los libros del Antiguo Testamento y no sé encarna primero en un ser humano y por qué eligió al pueblo de Israel y a no a otro para revelarse. Igualmente, debería argumentar de manera lógica como fue posible en nacimiento de un ser de carne y hueso a partir de una mujer virgen tal como relata el Nuevo Testamento.

3º Criterios de evaluación y calificación de la fe. Como se evalúa algo que no se ha visto. ¿Yendo a misa los domingos o a la mezquita los viernes? ¿Participando en un paso de Semana Santa o comiendo alimentos kosher? ¿Comiendo hostias consagradas cada domingo y con confesión? ¿Los exámenes tendrían lugar en las parroquias/mezquitas/sinagogas el día del Señor? ¿Se calificaría con un cinco sí se desaprueban los matrimonios entre homosexuales,con un ocho el rechazo al aborto y con un diez la virginidad prematrimonial? ¿La comunión ola confirmación se considera un trabajo que completa la nota del examen final? ¿Y el demonio? ¿Sí la Iglesia católica niega la existencia del Satanás? ¿Se tiene que cambiar el temario? ¿O repetir los exámenes de quienes hayan suspendido? ¿El sobresaliente garantiza el cielo?

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