¿Cómo seguir organizándonos en época de virus?

Que la crisis la paguen lxs de arriba.

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Existe una romantización del virus por la crisis económica que lo envuelve y que está provocando a su vez. También porque debido a la falta de actividad humana, sobre todo en China y Europa Central, la naturaleza ha mostrado signos de recuperación como la limpieza de ríos y canales ,ejemplo evidente de Venecia, de agua y reducción de emisiones de CO dos en las ciudades centrales  lo que muestra la dañina que es la industria capitalista para el planeta a su vez porque siempre aflora el espíritu de cooperación y ayuda int la especie que nos hace olvidarnos del individualismo capitalista.

¿Es válida la esperanza deja que el capital a partir del virus? De pronto pareciera que existe una confianza en los medios y el Gobierno de pronto parece que escuchamos sin crítica y nos encerramos sin chistar por miedo al contagio como si la crítica que era de lado ante el temor de que por efecto mariposa alguien tossa en el extremo opuesto del mundo y muramos a los dos días en nuestro extremo.

No parecen existir ganas de sublevarse sino todo lo contrario ganas de ser de entregarse al miedo ganas de encontrar en el aislamiento y la parálisis la fórmula de revolución ganadora ante el sistema y es que insisto parece que de pronto el virus exhibe a nivel global todo lo que está mal la privatización de la salud la mercantilización de la vida la especulación o financiarización de las pensiones parece que de pronto el virus logró poner una pausa a la barbarie.

¿Pero no será ésta una romantización desde el de vista de la clase media? Los empresarios empiezan a presionar al estado para planes de rescate, Wall Street y los banqueros han intentado aumentar los costos en planes de salud en distintos países. La crisis que viene no se va a pagar sola pues otra cosa que el virus ha desnudado es que todavía es insustituible el trabajo humano para que el capital siga funcionando. El hecho de que los trabajadores disminuyan el ritmo de actividades ha significado grandes perdidas para un amplio grupo de empresas.

Me parece bastante romantizada sobre todo la consigna de quedarse en casa. Sin llegar al punto de verse como el enemigo sino incluso como una medida de protección para todes se llega a ver como un peligro para la propia persona pero sobretodo para les que estan a su alrededor aquel que ose salir de la cuarentena pero escribiendo desde la Ciudad de México me pregunto que puede hacer todo el sector de trabajadores precarizados que no pueden parar, micro negocios que no pueden dejar de abrir más allá de una semana, tiendas, peluquerías, y aquellas personas del sector informal que muchas veces viven del día a día, de vender en el transporte colectivo o semaforos. A muchas actividades sobre todo de la mediana empresa  seguramente serán sanadas gracias a la voracidad del crédito bancario sector que estará seguramente entre los ganadores de esta crisis pero también habrá familias que lleguen a solicitar prestamos en caso de que la cuarentena sea muy larga. Es la tragedia de la clase baja poner los cuerpos para que el gran cuerpo del capital funcione.

También permanecen en casas multiplicador de trabajos de cuidado actividad delegada contra visión completa a las mujeres: hay que atender a la pareja en casa y si hay pues a los hijos y las hijas ey en el caso de vivir con familia amplia el problema del convivir quizá con algunos de sus acosadores como pueden ser primos tíos o abuelos.

¿Pero entonces qué nos toca hacer desde abajo? Pues abajo como siempre debemos poner el cuerpo qué es lo único que tenemos y debemos señalar hacia donde siempre, hacia arriba a la política oficial y al capital. Debemos criticar y exigir y por supuesto seguir construyendo otro mundo desde nuestras organizaciones.

Debemos continuar organizades pero siendo responsables, y sin caer el miedo pero asumiendo el riesgo de la pandemia y salir efectivamente sólo en caso necesario. Hoy en día es muy fácil realizar asambleas en línea en las zonas urbanas por lo que no hay pretexto para dejar de hacer reuniones y continuar con los trabajos en medida de lo posible. No se debe perder la agenda.  A su vez se pueden construir redes de cuidado, preguntando si alguien necesita algo o se siente enfermo o hacer inventario de medicamentos y comestibles en casa para hacer botiquines y despensas colectivas en caso de que el aislamiento se intensifique.

La salida de la cuarentena y el fin de la pandemia nos debe tomar organizados por qué debemos hacer que esta crisis tenga el menor costo para aquellos que siempre pagamos. Debemos volver a las calles sublevando los cuerpos al miedo y con la rabia de siempre que ni el patriarcado ni el capital van a caer si no se les tira y eso no sucederá permaneciendo en casa.

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