Cómo las industrias de la pintura con plomo y del gas se salieron con la suya

Hace miles de años que sabemos que el plomo puede ser tóxico y más de un siglo que sabemos que los niños se pueden intoxicar con la pintura con plomo. Desde esos primeros casos, la “industria del plomo se ha movilizado contra los avances de la ciencia”, tal como discuto en mi video Cómo la industria de la pintura con plomo se salió con la suya.

Para 1926, la intoxicación por plomo ya “ocurría con relativa frecuencia en niños”; sin embargo, “en Estados Unidos, se permitió el uso de pintura a base de plomo hasta 1978”. Por el contrario, en Europa, muchos países dijeron: “Ehh, ¿niños intoxicados? No, gracias”, y “prohibieron el uso de pintura a base de plomo allá por 1909”.

“La demora en prohibir la pintura a base de plomo en Estados Unidos se debió, en gran parte, a las campañas de marketing y a los grupos de presión de la industria del plomo”, que obtenían ganancias a partir del veneno. Sabían que no lo podían posponer para siempre, pero la industria se jactaba de sus “triunfos en cuanto al aplazamiento en la implementación de (…) normas”.

Y ahora, “la pintura descascarada se transforma en un polvo venenoso”. Adivina dónde termina. Como dijo un decano de Mount Sinai y profesor de Neurología de Harvard: “El plomo es un veneno devastador. Daña el cerebro de los niños, deteriora la inteligencia, disminuye la creatividad…”, el buen juicio y el lenguaje. Sin embargo, a pesar de la evidencia acumulada, la industria del plomo no solo no le advirtió al público, sino que “se embarcó en una promoción enérgica de la pintura con plomo”. Depués de todo, una lata de pintura al albayalde pura tenía cantidades inmensas de plomo, lo que significaba más ganancias para la industria.

Pero, como puedes ver en una vieja publicidad que muestro en el minuto 1:55 de mi video, si tu hijo pequeño toca pintura a base de plomo, “no hay razón para preocuparse”, porque las marcas que deja con las manos o la suciedad” se pueden sacar “fácilmente sin dañar la pintura”. No querrías dañar la pintura. Después de todo, “las paredes pintadas son higiénicas…”.

El director de la Lead Industry Association (Asociación de Industrias del Plomo) culpó a las víctimas: “La intoxicación infantil por plomo es, básicamente, un problema de las viviendas de barrios pobres y de padres relativamente ignorantes”.

“Parecía que no había cantidad suficiente de evidencia, de estadísticas sobre la salud o de indignación popular que pudiera hacer que la industria se preocupara por el hecho de que la pintura a base de plomo que producían estuviera matando y envenenando niños”; pero, ¿cuán indignado estaba el público, en realidad?

“Está de más aclarar que el plomo es un veneno dañino y devastador”, y que “literalmente, millones de niños han sido diagnosticados con niveles elevados de plomo en la sangre…”. Comparemos eso con la polio, por ejemplo. “En los años 50, hubo menos de sesenta mil casos nuevos de polio por año, pero eso provocó un estado casi de pánico entre los padres estadounidenses y una movilización a nivel nacional que condujo a campañas de vacunación que prácticamente erradicaron la enfermedad en menos de una década”. Por el contrario, a pesar de que “las vidas de millones de niños se vieron perjudicadas por la exposición al plomo…, en los últimos cien años, no ha habido una movilización similar a nivel nacional a raíz del plomo”. Hoy en día, después de un siglo —literalmente—, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estiman que aún hay más de quinientos mil niños con “niveles elevados de plomo en la sangre”.

La buena noticia es que los niveles de plomo en sangre están disminuyendo, lo que constituye uno de nuestros mayores logros en materia de salud pública. Pero, dado lo que sabíamos y el tiempo durante el cual lo hemos sabido, “es impertinente afirmar que la disminución en la intoxicación infantil por plomo es una victoria de la salud pública”. En efecto, “aun si lo fuera… sería una victoria minimizada por nuestro fracaso en aprender de la epidemia y tomar medidas para reducir de forma dramática la exposición a otras sustancias que se sospecha o se sabe que son tóxicas para el medioambiente, y a sustancias químicas cuya toxicidad es incierta”.

Esa es una de las razones por las que quería hacer esta serie sobre el plomo. Debemos aprender de nuestra historia para que la próxima vez que una industria le quiera vender algo a nuestros hijos, nos atengamos a la ciencia. Y, por supuesto, los niveles de plomo no están disminuyendo para todos.

Tal como explicó la pedriatra que denunció y ayudó a exponer la crisis de agua en Flint: “La población de Flint tiene una expectativa de vida de 20 años menos que la de las personas de los suburbios vecinos. Ya estábamos luchando contra todas las barreras para lograr lo mejor para nuestros niños. Y luego les dimos plomo”.

Su investigación demostró que el cambio en el suministro de agua, que pasó de los Grandes Lagos al contaminado río Flint, “creó una tormenta perfecta” para la contaminación por plomo, lo que duplicó el porcentaje de niños con niveles elevados de plomo en la sangre, como puedes ver en el minuto 0:42 de mi video Cómo la industria de la gasolina con plomo se salió con la suya. En cambio, en los suburbios, donde el suministro de agua no cambió, los niveles de plomo en los niños no se modificaron. Fue así que supo que la causa era el cambio en el suministro de agua. Eso fue lo que hizo pública la historia de la crisis de Flint: la duplicación en los niveles de plomo en la sangre.

Pero, aguarda un momento: incluso antes de cambiar del lago Huron al río Flint, cuando todos tomaban la misma agua, los niveles de plomo en los niños de Flint eran dos veces más altos que en los suburbios. Los niveles de plomo elevados en la población de Flint y otras comunidades pobres del país ya eran dos veces más altos, pero ¿dónde estaban todos los titulares sobre la crisis? En efecto, aun con toda el agua embotellada del mundo, los niños de Flint seguirán viviendo en un entorno contaminado con plomo.

Muchos han señalado la ironía de que el agua del río Flint era “tan corrosiva” que la planta de General Motors de la zona volvió a usar una fuente de agua limpia cuando empezó a notar manchas de óxido en sus piezas, todo mientras se ignoraban las quejas de los habitantes de Flint sobre la calidad del agua. Y hay una ironía más: General Motors es una de las razones principales por las que el mundo está contaminado con plomo, ya que fueron ellos los que inventaron la gasolina plomada. “Poco después después de iniciado el proceso de fabricación, los empleados… comenzaron a presentar una psicosis florida y a morir”.

“A raíz de los resonantes titulares” sobre los trabajadores con intoxicación por plomo, los directivos de salud pública “advirtieron sobre el riesgo de perjudicar a grandes franjas de la población” añadiendo esta “toxina ya probada” a la gasolina, y “a la vida cotidiana de millones de personas. Sin embargo, a pesar de estas advertencias, millones…se perjudicaron…y toda esta intoxicación, que se podría haber evitado por completo, sigue ocurriendo hoy en día”.

“Prácticamente todo el plomo que hay en el medio ambiente está ahí como resultado de la actividad humana”. Porque nosotros lo pusimos ahí. Antes se lo sellaba y almacenaba bajo tierra o bajo el océano, pero eso era antes de que lo condujéramos por todo el mundo. “A principio de los años 70, en Estados Unidos, se emitieron 200 000 toneladas de plomo por el uso de automóviles, más que nada en las zonas urbanas”. Si no se hubiera añadido plomo a la gasolina, la industria tendría que haber usado combustible de mayor ocatanaje, que es menos redituable. Entonces, las “industrias del petróleo y del plomo… frustraron —con éxito— los intentos del gobierno de limitar el plomo en la gasolina durante 50 años”. Pero, ¿cómo lo lograron? “Las primeras advertencias de salud pública no se tuvieron en cuenta porque la industria le aseguró a la comunidad científica y al público que no había peligro”. Entiendo que, con un buen publicista, se puede convencer a un público ingenuo, pero ¿cómo manipulas a la comunidad científica? La respuesta es: manipulando la ciencia.

“La industria del plomo alcanzó su nivel de influencia, en gran parte, por ser los principales partidarios de la investigación sobre los efectos del plomo en la salud”, y obtuvo la mejor información científica que el dinero podía comprar. “Mucho antes que la industria del tabaco, la industria del plomo comprendió el valor incalculable que hay en comprar `buena ciencia´”.

“Como consecuencia, la gran mayoría de los estudios relevantes sobre el plomo en la gasolina publicados [durante décadas]… fueron favorables para la industria del plomo”. Es más, “hasta enviaron una delegación para tratar de convencer al administrador de la EPA en EE. UU. de que la regulación sobre el plomo no era necesaria, porque alegaban que el plomo era un mineral esencial necesario para un crecimiento y desarrollo óptimo”.

Por supuesto que era todo lo contrario. El plomo es tóxico para el desarrollo. Sin embargo, hay intervenciones nutricionales que pueden ayudar a aliviar la toxicidad del plomo. Por ejemplo, hay componentes de los alimentos que pueden ayudar a disminuir la absorción de plomo y a eliminarlo del cuerpo. He creado una serie de tres videos sobre intervenciones alimenticias específicas, como qué alimentos en particular podemos comer, pero —alerta de spoiler— por lo general, “los patrones de alimentación que reducen la vulnerabilidad a la toxicidad del plomo se condicen con las recomendaciones para una dieta sana”.

Apenas me enteré de la crisis que se desataba en Flint, Michigan, supe que debía sumergirme de lleno en la literatura médica para ver si hay algo que puedan hacer estos niños, con respecto a su dieta, para reducir la carga en su cuerpo.

La mayoría de las veces, cuando hablo de algún tema en NutritionFacts.org, se trata de temas de los que ya he hablado antes, así que solo tengo que investigar los estudios nuevos publicados en el interín. Pero nunca había estudiado en profundidad el tema de la intoxicación por plomo, así que tuve más de un siglo de información científica que revisar. Sí, descubrí que hay alimentos que podrían ayudar, pero también encontré historias con moraleja, como esta, sobre nuestra vergonzosa historia con la pintura plomada. Ojalá, si aprendemos esta lección, podamos pensar de manera más crítica cuando se trate de evitar desastres que puedan surgir en el futuro si nuestra sociedad prioriza las ganancias en lugar de las personas.

 

La traducción de este texto viene de la mano de nuestra voluntaria Rosana Battagliotti. 

 

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