Combatir organizadamente el fascismo

Por Josep Consola

A medida que se han ido atenuando las diferencias existentes entre los trabajadores con los mismos derechos políticos, se ha alentado crear una brecha de estos con los llamados inmigrantes.

El racismo, en todas sus variantes, entre ellas la xenofobia entendida esta no tan solo como “miedo en el extranjero”, sino como “miedo al otro” y en una sociedad dividida en clases, “el otro”, al que se le tiene miedo no es una persona o un grupo de personas, es el conjunto de una clase social que supone una amenaza contra los intereses de la clase dominante y sus acólitos; es el miedo al proletariado que a pesar del debilitamiento organizativo actual y la fragmentación del proceso productivo, se lo considera extremadamente peligroso.

Proletariado fragmentado, debilitado, multi-étnico, en parte ilegal, en el seno del cual conviven los asalariados que Lenin denominó en su momento “lugartenientes del capital”, con unos contratos más o menos asegurados, unos salarios más o menos concordantes a las expectativas de consumo o unos lugares en las esferas de la administración pública en forma de funcionariado. A su lado multitud de jóvenes sin ingresos, familias viviendo de subsidios y ancianos pensionistas con ingresos inferiores al salario mínimo.

 

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COMBATIR ORGANIZADAMENTE EL FASCISMO (1-2) (2)

 

 

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