¿Combatir la crisis produciendo y consumiendo más?

Estamos en la era en la que Lenin (aunque no comparta algunas de sus tesis) entendía que el imperialismo, sería la fase superior del capitalismo (situación que se está dando con la globalización, el pensamiento unilateral y el neocolonialismo). La cual se constata con la culminación de las antagónicas contradicciones, dado el desmadre de una filosofía política impuesta siempre por la violencia y sustentada en valores infrahumanos (siguiendo el guión de los poderes), generan los permanentes y gravísimos conflictos, alimentados por los complejos industriales bélicos centralistas, en connivencia con las cúpulas institucionales de los estados y las oligarquías. Los ejércitos los resuelven lo resuelven masacrando población civil, para preservar los privilegios de clase. Así lo entienden o permiten los diversos poderes: políticos, económicos, religiosos y otros fácticos aliados (aunque sea implícitamente) con el imperio, máximos responsables de que no quede "títere con cabeza" planetariamente.

Esta indecente y corrupta política económico-social que "nos venden" tiene un efecto contaminante y demoledor en la sociedad civil trabajadora, supuestamente la más honesta; cuyo principal anhelo será: Vivir en paz y hermandad solidaria. Eso sí, con mínimos vitales dignos. Lo cual, es imposible con esta política competitiva e insolidaria, basada en la explotación humana y en la especulación mercantilista, realmente infames.

Por ello, ¿cómo mutarla? Mirando por el "retrovisor histórico" con siglos revolucionarios, para acudir a la ética política revolucionaria de Marx: En el manifiesto comunista. De Bakunin: En su teoría del comunismo libertario. De Rosa Luxemburgo: Sólo la verdad es revolucionaria. De Mao: Hay que distinguir a los amigos de los enemigos de clase liberales y en las cuatro tesis filosóficas. De la Biblia: la verdad os hará libres. Su mística revolucionaria se manifiesta principalmente (al margen de la jerarquía) en la teología de la liberación, impulsando los avances democrático-participativos en Latinoamérica. Partiendo de estas importantes premisas se articulará (con profundo análisis reflexivo), una síntesis histórica (no partidista) conjugando valores humanos, sociopolíticos y de su praxis, que desarrolle una cultura realmente solidaria y alternativa. La cual no será posible sin desperezar la mente a quienes se aferran al conservadurismo ideológico de izquierdas. No sugiero un totum revolutum, sino un reto profundamente crítico y autocrítico personal y psicosocial colectivo, procurando superar dogmatismos culturales y sus correspondientes sectas.

Respecto a lo alternativo, existen muchas asociaciones con dicho marchamo (aunque algunas se jueguen el tipo) no es oro todo lo que reluce. Porque la corrupción generalizada induce a personas de buena voluntad a rechazables oportunismos. En todo caso, es importante analizar las causas para no confundirlas con sus efectos. Por otro lado quienes apoyan el blindaje del sistema, con la injusta y caótica democracia ultraliberal, será porque "chupan de él". Hay que tener "miopía humana, social y cósmica" para no ver los efectos catastróficos que está produciendo universalmente. Desde la traumática inseguridad ciudadana, la durísima represión a las libertades, el cruel -habitual- terrorismo de Estado y patronal (confundiendo las causas con las consecuencias, engañando a la opinión pública), con la durísima respuesta de grupos armados de oposición (como los define Amnistía Internacional).

Este terrorismo es el máximo culpable de las constantes guerras, torturas, hambre, miseria y muerte; como sucede en la mayor parte de la humanidad, con el riesgo de cargarnos toda vida en el planeta.

Sin embargo existe la fórmula anticrisis más eficiente, convincente, lógica y científica. Consiste en entender normal (aunque a mucha gente le tiemblen las piernas) el actual decrecimiento, hasta que se equipare el consumo extraído de la naturaleza con su recuperación natural, acabando con la alarmante huella ecológica y estableciendo el crecimiento cero continuado. En este parámetro se fundamenta la teoría científica del desarrollo sostenible mundialmente. Lo demás son cantos de sirena contaminados.

Esta filosofía política, será integradora de toda opción que proyecte convertir en propiedad pública los medios de producción y servicios; que serán administrados con cierto grado autogestionario, procurando honestidad pública que transcienda a la sociedad civil, como escuela regeneradora.

Urge activar movimientos para frenar el ofensiva retrograda con argumentos y actuaciones contundentes (sin violencia a las personas), mostrando la indeclinable lógica en defensa y desarrollo del patrimonio territorial o autonómico. Consiguiendo la máxima soberanía alimentaria y de otras áreas de producción y servicios, deteniendo las incompatibles políticas globalizadoras.

El tema territorial, para otro artículo…
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